viernes, 23 de diciembre de 2016

Capítulo 32: Capítulo 77 (conteo general): “Cena de Navidad”.


Cuando nos sentamos a la mesa ya mis padres llevaban rato comiendo y tomando. Saludamos y luego nos sentamos a la mesa. Entonces ellos nos preguntaron por qué habíamos tardado tanto; nosotros dimos la excusa más racional. Mi madre nos miró de reojo. ¿Sabrá ella la verdadera razón?
Mi padre no dio ninguna importancia a lo que había pasado antes; más bien se preocupó por mantener una buena conversación con Rocky.
— ¿Cómo les fue con el Taxi Feliz?—volví a sonreír para mis adentros al recordar aquel episodio. ¡La felicidad sí que se contagia1
—Bien, bien…  —respondió Rocky sonriente—. Nos ayudó a escapar de un tumulto de fans alocadas.
¿Tumulto? Rocky estaba aprendiendo español mucho más rápido de lo que yo le enseñaba.
— ¿Había fans en el aeropuerto?
—Sí—respondí, interrumpiendo a Rocky—, incluso me encontré a algunas compañeras del colegio.
— ¿Sí? —Rocky pareció extrañado.
Rocky estaba sentado en el puesto de mi hermano, a mi derecha. A mi izquierda estaba mi papá, por lo que estaba frente a Rocky; frente a mí estaba mi madre.
—Bueno, me tomé varias fotos con algunas fans  luego entré al aeropuerto. Entonces Riker me llamo y luego yo llamé a ______ (TN) para que fuese a buscar a los chicos…
—Los chicos prefirieron irse en el Taxi Feliz, mientras que Rydel y Stormie se vinieron con nosotros—agregué, interrumpiendo a Rocky por segunda vez.
— ¿Quiénes son Rydel y Stormie?—quiso saber mi padre.
—Rydel es mi hermana, un año mayor que yo, y Stormie es mi mamá. Mañana podrán conocerlas. Mis hermanos y yo hemos organizado una parrillada para mañana después de la cena de Navidad y están ustedes invitados también—Rocky tomó un sorbo de su sidra al final de la invitación, mientras mis padres se quedaban como asombrados.
— ¿Qué pasa? ¿Por qué tanto asombro?—pregunté algo preocupada.
— ¿No piensan ir mañana?—me secundó Rocky.
—No, sí claro que vamos a ir—respondió mi padre.
—Es solo que nos asombra que en esta casa haya ya una estrella… —comentó mi madre poniendo una mirada de niña—. Vimos la promo de la telenovela en donde apareces, Rocky—dijo tomándole la mano a Rocky y sonriendo gentilmente.
— ¡Ah, sí! El amor cuesta. Rydel también sale en esa telenovela. Tengo entendido que saldrá el próximo año. Tal vez a mediados de enero.
Ambos nos reímos y Rocky me pasó un brazo —Los hermanos de Rocky también son actores y músicos—comenté orgullosa de mi Rocky.
—Será un placer conocerlos a todos mañana.

Terminamos de comer cada quien su plato de comida y nos fuimos cada quien por diferentes caminos. Mi papá fue a ver las noticias de CNN en español, mi madre a contemplar el pesebre y Rocky y yo fuimos a charlar afuera, en el portal.
Nos sentamos en el borde del piso del portal. Me agarré a su brazo y pude sentir sus bíceps. No son para nada comparados con los de Riker. ¿Rocky es menos fuerte que Riker?  No se sentían como toronjas, pero de todas formas estoy segura de que Rocky lucharía contra 100 hombres solo por protegerme.
Miré al cielo y no encontré ninguna estrella. En ese momento quise estar en el balcón de la habitación de mis padres. Ahí sí que se ven las estrellas. Sin embargo por ahora lo importante no eran las estrellas.
Un cohete despegó desde la cuadra de nuestro vecino y nos tomó por sorpresa. La explosión del fuego artificial me asustó sobremanera y me hizo aferrarme a las piernas de Rocky, temblando por el susto.
—Uy, mi amor—Rocky rio a carcajadas mientras sus labios dibujan una pícara sonrisa—Estás buscando que George se erija y quiera entrar en escena.
— ¿Qué?—me levanté y me incorporé. Tardé un poco en entender lo que Rocky decía entrelíneas. Acto seguido le di una cachetada y me separé unas pulgadas de él. Alisé la falda de mi vestido mientras Rocky se recuperaba de la bofetada.
— ¿Y eso a qué ha venido?—preguntó mientras se pasaba una mano por la mejilla roja en la que le estampé la cachetada.
—Te dije que le dijeras a tu amigo que se mantuviera alejado de mí… h—solté, seria.
— _____ (TN), él no te va a hacer daño. Yo lo tengo controlado.
— ¿Seguro?
— ¡Por supuesto! George es mi amigo de toda la vida, literalmente—rio divertido, mientras bajaba la mirada discretamente hacia la bragueta de su pantalón y volvía a dirigirse a mí. Instintivamente yo también le seguí con la mirada hasta ese lugar; luego la regresé rápidamente al frente, horrorizada por cómo él me controlaba—. ________ (TN)… –puso sus manos en mis hombros y yo lo miré distraída—déjame que sea yo y no George…
Nuestras miradas se chocaron y pude ver en sus ojos el reflejo de los fuegos artificiales, estallando en el cielo, a mi derecha. Poco a poco nuestros hombros giraron en la dirección del otro y nuestras quijadas se acercaron. Ambos giramos nuestras cabezas en sentido contrario y nuestros labios se dieron por fin el tan anhelado beso.
Una de sus manos llegó hasta mi cintura y la otra se mantuvo en mi mejilla. Yo mantuve las mías en su cuello, con los dedos detrás de sus orejas y los pulgares en sus cachetea. Su lengua atravesó la barrera que yo le había puesto y rápidamente se encontró con la mía. La lucha fue tan aguerrida que pensé que íbamos a quedar amarrados por la lengua como en La Princesa y el Sapo.

Otro cohete salió disparado desde la cuadra de nuestro vecino. Rocky y yo nos separamos al instante. Ambos lo oímos como si lo tuviéramos pegado a nuestros oídos. Rocky me miró divertido y ambos nos reímos. Luego me dio un corto beso de piquito y me ayudó a levantarme.
— ¿Damos un paseo?
Asentí. Pero en cuanto supe que el paseo terminaría en casa de los Lynch, me devolví para avisar a mis padres dónde estaría. Sí… soy buena hija…
—Cariño, sabes que pudiste haberles enviado un mensaje, en vez de haberte devuelto—me dijo Rocky cuando volví a su altura.
—Sí, pero mis padres nunca ven su teléfono.
—Bueno… es una buena razón, supongo.
Ambos reímos y Rocky me pasó un brazo por la cintura.
— ¿Qué hora es?
Rocky sacó su teléfono y lo encendió.
11:50 pm,  se veía en letras blancas gigantescas
—11:50—leyó Rocky como si yo no lo hubiera visto ya. Luego lo apagó y lo guardó en el bolsillo de atrás de su pantalón.
— ¿Vamos a lanzar los fuegos artificiales que compramos?
—Querrás decir que yo compré para ti—se exaltó golpeándose ligeramente en el pecho.
Whatever.  ¿Los vamos a tirar o no?
—Bajaremos a la hora justa para tirar los fuegos artificiales. No te preocupes.
—Bieeen—canturreé.
Cuando llegamos a la casa nos recibieron Rydel y Riker con abrazos y besos. ¿Hacía cuánto que no los veía?
— ¡Woah!—exclamó Riker – ¿Qué hace tu bello rostro por acá?
Reí al escuchar los halagos de Riker.
—Vine con Rocky—comenté.
— ¿Sí?—preguntó dudosa Rydel—. ¿Dónde está?
No me había percatado de eso. Rocky no estaba. ¿Dónde…
—A lo mejor subió a su habitación—comentó Riker— ________ (TN), pasa. No te quedes afuera.
Terminé de entrar a la casa y Riker cerró la puerta. Había un silencio sereno y el todavía persistente olor a nuevo se mezclaba con el aroma a pollo asado.
—Mamá está asando un pollo. ¿Te apetece?—me invitó Riker.
—No, en realidad acabo de comer en mi casa.
Riker se sentó en un sofá en la sala y yo me senté junto a él. Estaba viendo una película algo medieval, pero no le presté mucha atención al filme. Riker había cambiado un poco en su físico. Ahora tenía más barba y el cabello un poco más largo y con más cuerpo; se notaba la diferencia.
Sin embargo, pude sentir que algo había cambiado. ¿Qué sería? ¿El ambiente? ¿Él?...
Riker repentinamente se levantó y apagó la televisión.
— ¿Qué pasa, Riker, por qué la apagas?
— ¡Oh!, ¿querías seguir viendo? Es que yo prefiero que hablemos. Hace tiempo que no hablamos—se sentó en un sillón individual que había al lado del sofá de tres asientos donde yo estaba sentada—. Es que hace mucho tiempo que no te veía.
—Pero si nos vimos hoy en la tarde—le recordé.
—Pero no pudimos hablar y quiero que hablemos.
—Riker.
—Ya es hora—exclamó Rocky desde la escalera, interrumpiendo nuestra casi discusión. Llevaba un nuevo atuendo: una camisa muy bien planchada y unos jeans no tan rasgados como los de Ross. No eran muy entubados pero tampoco eran pata de elefante. Sin embargo no ocultaban su bulto en la entrepierna. Sonreí complacida al verlo—.  ¿Nos vamos?—dijo tendiéndome una mano. No pude más que asentir y despedirme de Riker.
— ¿A dónde van?—preguntó Riker cuando estábamos a punto de cruzar la puerta.
—A lanzar fuegos artificiales—respondí. Ya íbamos saliendo cuando…
— ¡Esperen! ¿Puedo ir con ustedes?—Riker puso ojitos de cachorrito mientras se colocaba un gorro en la cabeza— ¿Puedo?
—Supongo que no hay ningún problema—esbocé una sonrisa mientras miraba a Rocky en busca de su aprobación.
Rocky se limitó a gruñir y después ordenó con autoridad: — ¡Muévete que ya es hora!
Nos apuramos en salir de ahí. Luego recordé que Riker no había avisado a su madre, ni siquiera había ajustado la puerta. ¡Oh no!...
— ¿Riker, tu madre sabe que te viniste con nosotros?—pregunté algo nerviosa.
—Nop, pero no notará mi ausencia—respondió muy tranquilo.
— ¿Lo ves, _____ (TN)? No era necesario que te devolvieras a avisar a tu madre—me reprendió Rocky.
— ¡Sí, que lo era!—exclamé algo sulfurada mientras se oían ya los fuegos artificiales de todo el vecindario en su mayor esplendor—. No pongas tus manos al fuego por nuestras costumbres. Esto no es Estados Unidos. Aquí la inseguridad es uno de los mayores problemas. Uno ni puede salir al porche de su casa porque le asaltan, le acribillan… ¡roban a los niños y luego piden grandes sumas de dinero! Por eso le tengo que avisar a mis padres.
—Pero, desde que estamos aquí no ha pasado nada. —El ladrido de los perros y las alarmas de los autos hicieron que Rocky tuviera que gritar para que le escucháramos.
—Porque hemos tenido suerte. Aunque por acá las cosas no son tan feas como en otras zonas, se han dado situaciones.
—Okay, entonces mejor estar alerta—aconsejó Riker.
Llegamos a mi calle y entramos en mi casa. Más bien, yo entré; los otros dos se quedaron afuera conversando y aprovechando el friíto de la medianoche.
— Oh, ____ (TN), ¿qué pasa? ¿Qué buscas?—me preguntó mi madre con un bostezo cuando entré a la casa.
—Los fuegos artificiales—respondí.
Los vi en una mesita en el comedor. Los tomé y salí rápidamente de la casa. Fui a encontrarme con Rocky y Riker que estaban afuera, en mitad de la calle, admirando el despliegue de los fuegos y riéndose de un chiste que no alcancé a oír.
A unos 500 metros, en el parque había un fuego. Fuego… ¡Había olvidado los fósforos por completo!
—Ten. —Le entregué los cohetes a Riker—. Ahora vuelvo.
Entré corriendo a la casa y busqué en la cocina. En menos de un minuto ya estaba afuera con los hermanos Lynch y una caja de fósforos de madera. Riker y Rocky estaban muy serios mirándome.
— ¿Qué sucede, chicos? —me atreví a preguntar.
—Tenemos un problema, _____ (TN) —dijo Riker—. Un gran problema—se corrigió—. Gravísimo. —Rocky no hacía más que asentir mientras Riker continuaba poniéndole drama al asunto.
—Dile lo que leímos—ordenó Rocky, morboso, en voz baja; mientras le pasaba el cartucho de pirotecnia. Los disparos de fuegos artificiales ya estaban cesando. ¡Estábamos perdiendo el tiempo!
—Aquí dice… —Riker tomó el cartucho con firmeza y lo acercó a la luz de una luminaria de la calle—. “Usar solo bajo la supervisión de un adulto”…

O_o

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Hola! Feliz víspera de Navidad. Hoy es 23, pero imagino que leerás esto ya el 24 o sino después.
Aviso!!! Este es el penúltimo capítulo de esta cuarta parte y de esta tercera temporada. Gracias a mis lectores de Francia, Alemania y Estados Unidos. Son quienes siguen leyendo mis entradas aún después de lo que pasó con el URL de este blog. Espero que eso no vuelva a suceder y puede recuperar algo de mi vieja audiencia. Como sea, gracias por estar leyendo esto, por haber estado durante todo el año aunque no publicase mucho y por hacer que esta temporada por fin culmine.
Subiré los últimos dos capítulos con motivo del cumpleaños de Ross el miércoles y el jueves de la próxima semana. Y así acabará esta temporada.
beso a todos 😙 y ... Les comparto este villancico (porque ya mañana es navidad) y por tradición en este blog 


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Capítulo 31: Capítulo 76 (conteo general):“Hacerlo con ropas”.


Advertencia: Este capítulo contiene lenguaje no apto para personas sensibles. Si tienes menos de 12 años, te recomiendo que esperes hasta la próxima semana. No te perderás de mucho. Si decides leerlo, allá tú...
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A lo mejor ambos hechos ocurrieron a la vez. Lo siguiente que hice fue esconderme en el pecho de Rocky, agarrarme de su camisa y recriminarme por haber olvidado por completo en donde estaba y con quiénes ¿Mis padres habrán oído mis gemidos de placer? Tan solo de pensarlo me aterré. Un sermón de ese tipo sería demasiado humillante, ¡incluso enfrente de Rocky, que fue el de la idea!
La cerradura no se abrió, mas se oyó que quien estaba del otro lado de la madera cogió enojo porque estaba cerrada con pestillo la puerta. De un brinco Rocky se paró y se dirigió a la puerta, diciéndome antes que me cubriera y actuara natural. Rápidamente embutí mis tetas dentro de mi vestido y me subía las tiras. Escondí mi sostén debajo de la almohada y me senté en el medio de la cama mientras Rocky contestaba por mí.
—Mm. Suegra, ya vamos a cenar—su acento centroamericano me indicó que estaba nervioso.
—Hijo, abre la puerta.
—Mmm… —Rocky me miró nervioso.
—Ábrela pues!—le susurré, dándome cuenta de que era muy sospechoso que yo estuviera sentada en la cama, pero ya era demasiado tarde, Rocky ya estaba abriendo la puerta. Además también noté lo incómoda que me sentía sin mi sostén
— ¿Y dónde está ____ (TN)?—preguntó mi mamá.
Abrió la puerta hasta poder ver toda la habitación por dentro y me vio sentada en la cama. Sorprendentemente mis zapatos seguían donde debían estar y la camisa y el pantalón de Rocky estaban tan presentables como espacio en la memoria tienen mis padres para esos detalles.
—Niños, no cierren la puerta con seguro. Pasa algo y después no pueden salir.
Ambos asentimos como niños ante su madre y nos mantuvimos callados hasta que se marchó. Unos escasos segundos después Rocky cerró la puerta, aunque no con seguro y me lanzó una mirada pícara.
— ¿En qué estábamos?—preguntó mientras se me acercaba y comenzaba a acariciarme el cabello. Me separé de él y le di un leve empujoncito.
—Dile a tu amiguito, tu compañero de amoríos, que no se vuelva a acercar a mi zona “V”; ¡que ni lo piense!—le advertí apuntándole con el dedo, evitando mirar hacia abajo al verdadero culpable de esto… ¡Maldita testosterona!
—Oye, oye, oye—me calmó—, recuerda que mi amiguito no tiene cerebro, pero sí miles de nervios; él no piensa—se acercó más a mí hasta poder hablarme al oído—, solo siente y actúa independiente de mí.
— ¡Aléjate!—le volví a advertir, esta vez empujándolo con más fuerza y saliendo de al habitación.
Justo antes de bajar las escaleras sentí cómo se me movían las tetas debajo de la tela del vestido y recordé cómo Rocky jugaba con ellas y cómo eso me excitaba… Me devolví por el pasillo y me lo encontré en la puerta de mi habitación. De un empujón me abrí paso y entré a trompicones al cuarto, sintiendo de nuevo lo que había sentido en las escaleras.
— ¡Cierra la puerta!—le espeté a Rocky, creyendo que todavía estaba ahí.
Sin dudarlo ni un solo instante, me desnudé el torso, de espaldas a la puerta, para colocarme el sostén.
—Ay, ____ (TN) —. Oí un lamento de parte de Rocky. Me volteé y no pude descifrar la expresión en la cara de Rocky—. ¿En serio lo quieres hacer conmigo… ahora?
Tardé unos segundos en entender qué era lo que Rocky quería decir, hasta que me percaté de que me estaba desnudando enfrente de él.
— ¡Cierra la puerta!—chillé algo nerviosa por los últimos eventos ocurridos.
—Tranquila, no permitiré que nadie te vea; yo custodiaré la puerta por ti.
Ya sabía yo muy bien lo que Rocky quería. Pero al final deba igual. Me subí las tiras del brasier y luego las del vestido. Todo estaba en su lugar. Me volteé a ver a Rocky y… me llevé las manos a la boca y me di la vuelta rápidamente mientras me sonrojaba sin remedio.
—Rocky, ¿qué falta de fundamento es esta?—le reprendí—. ¿Dónde está el chico que se disculpaba cuándo se le atravesaba un eructo?
*Flashback*
—Ya te dije que quiero que cantes para mí. —Me pasó un micrófono de juguete. Rocky me iba a pedir que me sentara, pero se le atravesó un eructo y no pudo más que indicarme con la mano.
Cuando me iba a sentar, había unos papeles en el sofá. Los tomé y luego me senté. Al parecer era la letra de una canción.
— ¿Qué lees?—preguntó Rocky.
—Esto que estaba aquí. —Le mostré. — ¿Es tuya la canción?
—No, es tuya.
— ¿En serio? ¿Cómo así?
—Es… —un eructo más—.  Perdón… —Es gracioso cómo Rocky trata de ser refinado y educado conmigo—. Es que es la canción que tú vas a cantar. La compuse para ti. Quiero que la cantes ahora. No sé si está bien para tu tesitura.
—Me parece muy bien. Solo que no conozco la melodía, ni el ritmo—contesté, dejando salir un intento de bostezo con cierta somnolencia.
*Fin del Flashback*
— ________ (TN), mírame. Gírate.
¿Cómo podía pedirme que me volteara si tenía su espada desenvainada y esa… esa…?        
— _______ (TN), quiero que mires lo que provocas en mí.
—No… ¿por qué?—mascullé en voz baja.
— ________ (TN) —me tocó el hombro y sentí a su amigo apuñalándome por la espalda. Me estremecí.
— ¡No! Ve al baño; límpiate. No pienses que no he visto ya esa horrible erección que tienes.
—Horrible no. Es solo terrible.
— ¡Como sea! Solo ve y límpiate.
—Está bien. Eso voy a hacer. Pero necesito que me acompañes y me cubras; si no tus padres me pueden ver.
Solté un bufido, pero al final terminé asintiendo. Después de todo era la única forma de que este asunto muriera.
*          *         *

Cerré la puerta del baño, encerrándonos a Rocky y a mí en él. Lo hice atendiendo a las súplicas del pobre Rocky que no quería quedarse solo. Mientras Rocky usaba todo el papel necesario para limpiar a mi compañero de amoríos y lo que se pudiera de la mancha de su pantalón. Yo miraba a la puerta, esperando que el asunto ya acabara pronto.
— _____ (TN) —me llamó.
No respondí.
— ____ (TN), mírame por favor.
—No hasta que estés vestido—respondí reacia, con un asomo de sollozo. ¿Cuánto tiempo más podría aguantar esta situación?
—Pero mírame a los ojos—insistió.
— ¿Ya estás vestido?
— ____ (TN) —chachareó.
—Rocky—imité su tono de voz.
— ¡No lo entiendes, ____ (TN)!
—Tú no entiendes que todo esto ha sido una falta de principios.
— ¡No… ____ (TN)! Lo que pasa es que tus modales no te permiten sentir… —Rocky había avanzado y ahora se encontraba tan cerca de la puerta como yo. Me giré unos 60º y fui atraída por sus hermosos ojos, que me miraron igual que cuando Rocky me estaba besando los pechos. Él todavía seguía en la agonía de la pasión—. Esa mujer que hace pocos minutos—se le aguaron los ojos, pero se contuvo. Seguían fijos en mí—gemía con ganas cuando la besaba; cuando nos sentía a mí y a él—se tocó a su amigo—movernos muy cerca de su zona “V”… ¿ésa eras tú?—bajé la mirada mientras me sonrojaba al oír esas palabras salir de su boca— ¡Sí que eras tú! Y, porque me dejaste hacerte el amor con ropas sé que de verdad estás enamorada de mí. Porque de lo contrario no me hubieras—alcé la mirada y me encontré con esos ojos amorosos—permitido desnudarte el busto. Y estoy seguro de que si tu madre no hubiera tocado la puerta en ese momento, me hubieras dejado continuar, desnudarte toda—me sobresalté mientras Rocky hacía una cortísima pausa para proseguir hablándome al oído, al tiempo que me tomaba de las manos—… y hacerte el amor como te lo mereces, mi Reina.
Esas últimas palabras que llegaron a mis oídos me hicieron entrar en un estado de euforia sexual. Recordé lo que había sentido antes y traté de imaginarme si lo hubiéramos hecho de verdad.
No pude.
Yo nunca había tenido relaciones, y lo que pasó con Rocky… lo que sentí yo, me hizo tener ganas de llegar a sentir eso… Ser tratada como un Reina. ¿Rocky podía hacer que me sintiera así? ¡Pero si ya lo estaba consiguiendo solo con decírmelo!
Cerré los ojos y solté un suspiro contenido.
— _________ (TN) —continuó Rocky, con la respiración entrecortada—, mírame—. Alcé la mirada mientras un centenar de réplicas se atropellaron en mi mente. Las rechacé a todas y las hice callar. Era mejor terminar de oír a Rocky antes de replicar—. Quiero casarme contigo—soltó Rocky de una vez.
Abrí los ojos como platos ¿Era verdad lo que me estaba diciendo Rocky? No podía creer que de verdad me lo estuviera diciendo él. Durante mi vida escolar muchos chicos habían tenido la valentía de decirme eso. Y en sus caras me reí y los despaché. Y continué riéndome al  ver lo ridículos que se veían. Pero ahora nada de eso me parecía ridículo. Rocky tomó la valentía de decirme, a pesar de las muchas veces que lo he rechazado —comenzando por el principio de nuestra relación— y de que estaba en cueros de la cintura para abajo.
—… Y cuando estemos casados—continuó—podremos hacerlo libremente. Compraré una casa enorme solo para nosotros; ahí podrás gemir y gritar todo lo que tú quieras, sin preocuparte porque alguien te oyese—. Rocky sonrió imaginando nuestro futuro juntos—. Pero no quiero casarme con alguien que me rechace o que tenga miedo que sentir… eso. Lo que sucedió en tu cuarto me demuestra que eres todo lo que yo quiero de ti, pero ahora… ¡no sé!—exclamó rendido.
—Rocky—dije olvidando lo alto que es—, solo quiero que me prometas que no me usarás. Eso es lo único que me asusta… —iba a dar comienzo a otro discurso, pero recordé que teníamos que estar cenando—. Ahora vístete que estamos retrasados—ordené.
Mi repentino cambio de estado sorprendió a Rocky; tanto que tardó unos segundos en recordar que la Cena de navidad ya estaba servida, y entonces comenzó a vestirse.
Mientras, yo me acerqué al lavabo, me lavé las manos, la cara y me arreglé  un poco el pelo. Luego salí de ahí, dejando a Rocky todavía con su amigo, solo para irme a retocar el maquillaje para que no pareciera que hubiera ocurrido algo importante.
Después Rocky apareció en mi cuarto para que bajáramos juntos. Le arreglé el cabello y verifiqué que ninguna arruga se mostrara en su camisa y en su pantalón.
— ¡Listo!—suspiré un poco sudada—. Ahora sí podemos bajar a cenar.
Rocky me dio el brazo para que me agarrara de él. Ya eran más de las once de la noche.
Atravesamos el pasillo y descendimos por la escalera. Comencé a pensar en lo que realmente significaban las palabras de Rocky. Nos íbamos a casar. No me lo había preguntado; me lo había dicho como un propuesta, un proyecto que espera mi aprobación para ponerse en marcha. Y, en ese caso, ¿en serio compraría una casa enorme solo para acostarse conmigo en la mayor comodidad posible? Por su puesto que eso no me molestaba… solo me llamaba la atención.
Mejor dejo de pensar en sexo que se me nota en la cara, me dije. Ahora es momento de comer… ¿Rocky dijo que lo hicimos con ropas puestas? Entonces ésta fue mi primera, primera vez…

Miré a Rocky por el rabillo del ojo y me aferré aún más fuerte a su brazo. De algún modo me sentía orgullosa de este hombre.

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Hola hola hola!! público presente en el internet. Gracias por esperar hasta hoy para leer la segunda parte del "Regalo de Navidad". Hablando de navidad, ¿ya vieron la decoración del blog? estamos en diciembre y ya se acerca la navidad. espero que la estén pasando muy bien.
un beso :3 y nos leemos la próxima semana.
Por cierto, este capítulo está dedicado a mi Amiga Anónima de España que hace tiempo que no la veo por aquí. Espero que pronto salgas del cole y puedas pasarte por aquí y dejarme tus saludos en los comentarios.
oh! y otra cosa. El próximo miércoles es mi graduación, así que probablemente el capítulo será el martes o si no el jueves.
disfruten de este villancico:



miércoles, 7 de diciembre de 2016

Capítulo 30: Capítulo 75 (conteo general): “Regalo de Navidad”.


— ¡Vamos a comprar fuegos artificiales!—dije entusiasmada a mi madre cuando salimos de la misa.
— ¡No!—respondió duramente mi madre—. No tengo plata.
—Ay… —murmuré decepcionada.

¡Rocky! A lo mejor él sí tendrá dinero. Lo busqué con la mirada. ¿Dónde podría estar? Entré a la iglesia y ahí me lo encontré viendo al coro mientras terminaba de tocar el canto de salida. Me hice a su lado y le toqué el hombro. Rocky me miró y nos sonreímos mutuamente. El coro acabó la canción y procedieron a apagar el equipo, guardar sus instrumentos y desearse feliz Navidad unos a otros.

El silencio comenzó a reinar después de que guardaron sus instrumentos y los micrófonos. Rocky me miró y me dijo algo que no pude escuchar. A pesar de que ya reinaba el silencio mis oídos no se acostumbraban.

Lo miré sin decir nada y él me lo volvió a repetir.

— ¿Por qué se desean feliz Navidad si todavía no es Navidad?
— ¡Oh! Lo siento. —Lo abracé fuerte y le dije—: ¡Feliz Navidad, Rocky!

Rocky me miró extrañado luego de que nos separamos del abrazo.

— ¡Pero si hoy es 24!—exclamó enredándose la lengua, desconcertado porque no entendía nada.

—Rocky—le dediqué una sonrisa amable—, es que ya hoy es Navidad. A pesar de que todavía no es medianoche ya se conmemora navidad porque eso significa la Misa del Gallo. Antes se hacía a medianoche, pero como muchas personas prefieren estar en sus casas a esa hora, entonces la misa se hace entre las ocho y las once de la noche. Por lo tanto ya es Navidad.

—Oh… En ese caso—me abrazó aún más fuerte que yo—Feliz Navidad, _____ (TN). Te amo. —Nos apagaron las luces de la iglesia y nos quedamos a oscuras. Me conmocioné un poco, sin embargo, Rocky me tenía entre sus brazos y eso me hacía sentir protegida. Luego me dio un húmedo beso, pero yo me separé de él un segundo después de que comenzara a besarme.

—Mi amor… —protestó.
— ¡Nos van a cerrar el templo! Vámonos.

Una vez fuera del templo Rocky intentó disfrutar de mis labios.

Pi! Pi!

Nos separamos y me llevé a Rocky de la mano hasta el auto. Rocky suspiró hastiado. Sí, yo sabía lo que él sentía.

Cuando me iba subiendo al auto le susurré: "Cuando lleguemos a casa".

Rocky estaba a punto de subirse en el asiento de atrás, conmigo, cuando mi madre intervino.

—No, Rocky, hazte acá delante.

Rocky asintió, cerró la puerta de la parte de atrás del auto y dio la vuelta por delante de este, hasta el asiento del copiloto. Abrió la puerta y se sentó en él. Lugo cerró la puerta y se colocó el cinturón de seguridad. El auto ya estaba en movimiento.

Ya estábamos en la carretera que nos llevaría de regreso a casa cuando vi que otros pirómanos ya estaban calentando motores para la medianoche.

— ¡Los fuegos artificiales! ¿No los vamos a comprar?
— ¡No!—se adelantó a contestar mi madre. Rocky le puso una mano sobre la suya y respondió lo que yo ya tenía en mente.
—Señora, no se preocupe si es por el dinero; yo pagaré.

Mi madre lo miró seriamente y comenzaron una discusión que poco duró. Ella sabía que no iba a poder discutir mucho, así que le dejó ganar.

Finalmente conseguí mi cometido y la discusión nos llevó al puesto de venta de fuegos de artificio más cercano. Compramos los cohetes y luego nos fuimos. Para entonces ya eran las diez de la noche.



Al llegar a casa, Rocky preguntó por la siguiente tradición de Navidad.

—Esperar hasta la medianoche—le contesté.

Rocky se tumbó sobre mi cama al oír eso. Obviamente Rocky no estaba dispuesto a esperar  hasta la medianoche sin hacer nada. Palpó un espacio vacío de la cama a su lado y me indicó que me acostara junto a él mientras se le escapaba un bostezo felino.

—Cariño—dije acercándome a él—, no creo que sea buena idea. Aquí están mis padres observándonos; ¡y a ti te tienen el ojo bien encima!

—Cierra la puerta—me ordenó. Lo miré incrédula, acercándome a la vez a la puerta sin saber si debía cerrarla o no—. Anda, no te voy a hacer nada. Solo… —se detuvo, midiendo sus palabras—quiero hacerte algo que nunca me atrevería a hacerte delante de tus padres—. Miré detenidamente esos ojos verdes e intenté buscar la respuesta. Nada.

Rocky se acomodó mejor en la cama y entonces yo procedí a cerrar la puerta con seguro. Seguidamente me acerqué a la cama con pasos inseguros. Rocky me dio su mano y me ayudó a sentarme en el borde de la cama. Ambos traíamos puestos nuestros trajes de Nochebuena.

 Mi vestido era de fondo negro con flores multicolores sobre él, escote redondo pequeño y un largo de hasta dos dedos por encima de la rodilla. Era el vestido más corto que podía llevar a la iglesia y parece que a Rocky le encantaba y le divertía que el escote no dejara ver demasiado y que la falda cubriera perfecta mi trasero y la circunferencia.

Entre lo que me decía, dijo que le daba curiosidad ver qué más había debajo de las telas. Esto me lo dijo en un susurro al oído mientras ponía su mano derecha sobre mi pierna izquierda, justo donde la tela del vestido daba paso a mi piel. Eso me dejó desconcertada.

Su otra mano la tenía en mi hombro izquierdo; de ahí la llevó hasta mi mejilla y la acarició con su tersa mano.

Mis ojos estaban puestos fijamente en los suyos, buscando que me revelase qué quería hacer conmigo.

Sus labios pronunciaron tantos piropos hermosos que yo ni los entendía porque estábamos hablando en inglés. Pero sabía que debían de ser hermosos.

Poco a poco sus labios fueron acercándose a mí hasta quedar justo sobre los míos. Sentía su respiración y él sentía la mía. Sus labios eran una mariposa y los míos eran una flor con su néctar esperando a ser bebido por la mariposa. Cerré los ojos esperando sentir su lengua, siempre traviesa, internarse en mi boca y beber mi néctar. Pero no fue así.

Abrí los ojos esperando encontrar respuesta, mas los de él estaban cerrados. Nuestras respiraciones iban acompasándose y la mano que Rocky tenía en mi pierna subió a mi cadera.

 Sus labios por fin tocaron los míos, pero no fue para besarme, como lo esperaba, sino para empujarme hacia atrás. Estaba tan distraída a la espera de su beso que no me di cuenta de lo que él estaba tramando. Me dejé llevar y casi me tumbo sobre la almohada de no ser porque la mano de Rocky, abrazándome, hizo separación entre nosotros y la almohada; para luego permitir que cayéramos suavemente sobre el colchón y la almohada quedara bajo mi cabeza, como debía ser.

Rocky se acomodó encima de mí, usando su mano izquierda para poner sus labios a la altura de los míos. Los besó como si estuviera haciéndome chupetazos; dejándome ansiosa y con la respiración entrecortada, esperando volver a sentir sus labios.

Su pelvis presionaba con fuerza el mío y su mano se movía de arriba abajo buscando entallarse en mi cintura. La mano que mantenía en mi mejilla bajó y comenzó a moverse como la otra. Yo, por mi parte y con timidez, coloqué una de mis manos detrás de su cuello y con la otra abracé su espalda.

Estaba deseando que Rocky volviera a besarme, pero cuando por fin lo hizo, quería que parara para dejarme respirar. Es irónico, ¿no?

Rocky se dio cuenta de que me quedaba sin aire y me compartió parte del aire que respiraba. Pude percibir como si me diera una orden como: “Respira, mujer”, cuando me daba respiración boca a boca durante el beso.

Rocky tiraba de mi labio inferior y me hacía gemir satisfecha con cada beso. Abrió un poco sus piernas y dejó caer sus rodillas a cada lado de las mías, las cuales se mantenían juntas como el tronco de un árbol. Al hacer esto sentí que su pelvis presionaba con más fuerza en mi zona “V”.

Mientras tanto, su mano izquierda había decidido quedarse junto a mi cabeza y sostenerla mientras me besaba como en mis sueños. Tomaba mis labios y los dejaba al tiempo que su amiguito, aunque oculto dentro de las ropas que Rocky cargaba puestas, me propinaba pequeñas embestidas. Las sentía aunque no fueran dentro de mí. Gemía cada vez que soltaba mis labios y me embestía.

Yo tenía ambas manos sobre su espalda, cerca de los omoplatos. Con cada embestida los músculos de su espalda se tensaban y se relajaban, al igual que mi abdomen. La penumbra remarcaba los músculos de los brazos de Rocky. Aunque su camisa (una a cuadros, muy sexy y elegante) todavía estaba ahí, casi podía imaginarlo sin camisa, apreciando los músculos de su espalda y sintiendo su pectorales rozar mi pecho. Con mis manos tanteaba sus músculos mientras ambos subíamos y bajábamos con cada embestida, y yo gemía con placer en cada subida y bajada.

Decidí soltar su espalda para encargarme de su rostro. Su cabello caía sobre nuestras caras, haciéndome cosquillas en el cuello. Para no reírme le recogí el cabello y se lo llevé detrás del cuello, en donde mantuve mis manos.

Entonces Rocky levó sus manos a mi cintura y subió por ahí hasta encontrarse con las protuberancias de mi pecho. Rocky inclinó su pecho y lo dejó caer sobre el mío, aun sin lastimarme. Comenzó a besarme el cuello por el lado izquierdo mientras que su mano izquierda acariciaba mi seno derecho por fuera del vestido. Como no dejaba de embestirme, yo no dejaba de gemir complacida y de mirar sus hermosos ojos que brillaban en la penumbra de la habitación.

Dejé de mirar sus ojos pues él dirigió su rostro a mi cuerpo, mientras que sus labios descendían por mi cuello y llegaban hasta mi esternón. Para ese entonces las continuas embestidas del amiguito de Rocky ya habían cesado y mi seno derecho ya estaba desnudo, después de que Rocky se deshizo,  sin problemas, de la tira de mi vestido (el cual no tenía mangas) y desabrochó mi brasier, deshaciéndose por el momento de él también.

Me estremecí y continué gimiendo cuando sentí sus dedos y sus labios acercarse a mis pechos. El seno derecho lo tenía desnudo y preparado para que Rocky hiciera con él lo que le viniera en gana.

Rocky se pasó al otro lado de la cama y ahora se encontraba a mi derecha. Ya no se encontraba sobre mí, por lo que ya no podía propinarme esas suaves embestidas que ahora extrañaba. Pero como ya no estaba acostada boca arriba, sino que estaba de lado, Rocky pudo deshacerse finalmente de mi sostén con mayor facilidad. Luego me quitó la otra tira del vestido, siendo ahora posible que desapareciera la parte de arriba del este y que ambos senos quedaran al descubierto.

Rocky se colocó más abajo y comenzó a besar mis pechos por los bordes, ayudado de los dedos de una mano. Su lengua, más que sus labios hicieron todo el trabajo sucio. Los labios solo los utilizó cuando se iba acercando al pezón. Gemí un poco mientras pasaba su lengua por los bordes de mis pechos.

Los ojos verdes oscuros de Rocky alcanzaron a los míos cuando me encontraba en la agonía de la pasión. Pudo haberme sonreído, pero no lo hizo. Él también estaba sintiendo lo mismo que yo, pero no con los besos, sino con cada gemido que yo emitía.



No sé qué sucedió primero si Rocky me acercó a él y al instante yo me encontraba bajo su pecho protector y su mano se había deslizado por debajo de mi falda y se encontraba agarrando mis bragas; o si se oyó que alguien tocaba la puerta, la voz de mi madre llamándome y la cerradura abriéndose. Yo estaba desnuda de pechos, abrazada a Rocky, mis piernas ya no eran más el tronco de un árbol e intentaba taparme mi desnudez. Además Rocky tenía su mano en mi trasero.


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¡Hola! como lo prometido es deuda, aquí está el siguiente capítulo. Esta es la primera parte del "Regalo de Navidad". Espero que les guste y las próxima semana traeré el siguiente capítulo.
PD: les dejo esta nueva canción de R5: Mrs HRC (para los que no saben es Hillary, Rodham Clinton, la candita demócrata, aunque ahora ganó Tromp así que ya no es candidata).
Esta canción es como de consuelo y de broma a la vez... pero bueno, la dejo para que ustedes la interpreten.