jueves, 10 de diciembre de 2015

Capítulo 13: Capítulo 59 (conteo general): "En el río de mi casa"


Narra Riker:

Lo reconozco, mis intenciones eran dobles. Por un lado quería poner celosa a María, más de lo que ya estaba. Por otro lado quería tener una relación con Madeleine. Empecé por el lado equivocado, pero es que la intención no era esa desde un principio.

Madie estaba contenta. Se entregaba con pasión y me creía ya su poseedor. Me creía su esposo, su marido, el padre de sus hijos. Ella estaba felizmente ignorante a lo que sucedía a su alrededor. Pero así me gustan las mujeres. Ella estaba concentrada en hacer el amor conmigo, como a mí me gusta; en complacerme. Ella me estaba haciendo feliz. Así lo era yo.

Ambos disfrutábamos de gritar sin miedo y sin pena lo que sentíamos en esos momentos. Pero de pronto, otros gritos se escucharon en la misma zona. Hice una pausa en lo que estábamos haciendo. Madie se asustó, pero le pedí que se tranquilizara y que escuchara.

Lo que escuchábamos era definitivamente _____ (TN) + otro hombre. ¿Cuántos hombres había en la casa en ese momento? Yo estaba con mi novia verdadera. Mi padre estaba con mi madre haciendo yo no sé qué clase de cosas. Rocky estaba fuera de la provincia. Ryland estaba en la habitación de al lado—justamente en la habitación en donde se escuchaban los gemidos de placer—jugando videojuegos. Y Ross estaba con el harén. ¿Quién será el responsable de causar el despertar del placer de _____ (TN), si Rocky—su novio—está lejos?

Mi mente luchó por encontrar la respuesta. Sé que el asunto no me competía, pero yo aun así quería saber—pícaramente—quién era ese que se la había llevado a la cama. Tal como lo hice yo con Madeleine.

De pronto, los gritos cesaron y se escuchó el murmullo de una conversación y una risa pícara. La risa de _____ (TN) era tan excitante. Luego hasta pudimos escuchar el resonar—por la acústica del lugar—de los labios al juntarse, lógicamente por un beso de piquito. Madeleine me miraba deseosa, supongo que temía que me desviara de la situación. Ella estaba totalmente desnuda, pero yo no del todo. Madie se acomodó en la cama, se acercó a mí y me besó hasta hacer resonar nuestros labios más fuertemente que los del vecino. Luego nos acomodó y me quitó la camiseta. Ahora sí estábamos totalmente desnudos.
Seguí con el jueguito que a Madeleine tanto le había deleitado hasta entonces. Nos miramos y yo era el dominante. Siempre fui el dominante y ella se dejaba dominar de una manera que nunca antes había presenciado en alguna otra dama. Sus ojos demostraban la elegancia de familia con la que hacía todo. Ella era, y sigue siendo, una reina hasta en hacer el amor. Pero aquella noche descubrí la verdadera joya que tenía en mi poder.

Entonces, inoportunamente mi teléfono sonó, y aunque estábamos en medio de un apasionadísimo beso, dejé a mi chica y contesté el teléfono.

-          Hola—dije en el teléfono.
-          Hola, hermanito mayor—escuché la voz de Ross— ¿Qué tal te ha ido con Madie? —me preguntó.

-          Quiero saber, primero de ti, Ross qué tal tú allá. ¿Tienes alguna virgen esperando por ti, celoso? No la hagas esperar—le dije.

-          Oye, hermano, responde tú primero—me reprochó Ross.
-          Ross, yo no hablo así de una dama, y más cuando la tengo en frente y es el diamante que más brilla en esta habitación—dije—acariciando la mejilla de Madie.

-          Oh, Riker ya te pusiste romántico. Sabes qué, si tengo a una virgen aquí. Mejor te dejo, te veo mañana—respondió Ross cortando la llamada antes de que yo pudiera ni respirar.

Narras tú

Me molestó un poco que los chicos se refirieran a mí como una virgen esperando por Ross. Eso no fue agradable; pero tuve que decirme a mí misma que ese es el lenguaje de los hombres. Y para que tuviese más sentido todo lo que estábamos haciendo, Riker no debiera ni sospechar que yo estaba detrás de todo eso, por eso dejo que los hombres se expresen como ellos hacen.
Cuando terminó la conversación, Ross se disculpó por el impulso que había tenido y me devolvió las prendas de Ropa que me había quitado. Yo me cubría con una sábana, para que Ross no me viera ni le entrara otro ataque de lujuria. Ross se levantó de la cama y caminó—en calzoncillos—hasta desaparecer de mi vista.

Rápidamente me terminé de vestir y salí de la cama. Escasos minutos después llegó Ross—todavía en calzoncillos—y me abrió la puerta para que saliera. Ahí afuera estaba Ryland y cuando vio a Ross en calzoncillos y yo saliendo de la habitación, le entró un ataque de risa peor que el ataque de lujuria de Ross.

El tiempo transcurrió despacio, pero mis pensamientos eran tan pesados que para mí todo era convulso, hasta el tiempo. Aproximadamente dos horas después de los sucesos en el cuarto de Ross—ya era casi medianoche—, vino él mismo a la sala de estar, en donde estaba yo tratando de aclarar mi mente. Empezó a hablarme de Rocky. Justo en el peor momento, en el que me había olvidado de que la razón por la que mi banda favorita estaba viviendo en mi vecindario era por mí y por Rocky, cuando me olvido de la supuesta relación que tengo con él; en ese momento es cuando Ross me lo mete por los ojos en la cabeza. Y  comienzo a pensar en lo de antes. ¿Qué rayos estará haciendo ese loco en la capital? ¿Habrá conocido a otra? ¿Por qué me pidió que no me comunicara con él durante un mes entero? ¿Será cierto que es esto una “prueba de amor”, o se está aprovechando de mí para dejarme regada o para encontrarse con otra allá en la capital?

-          ______ (TN)…
-          ¿Ross, tú crees que Rocky me ama?—pregunté bruscamente.

-          _______ (TN); Rocky te ama como ninguno de nosotros pudo. Él es el indicado para ti, porque es el único que puede sentir todo eso que él siente por ti. Nosotros solo podemos tenerte cariño y respeto—respondió él.

-          ¿Y si siento miedo porque él esté lejos, qué puedo hacer si Rocky me pidió que no lo llamara, ni le texteara ni lo buscara en redes sociales, nada de eso…?—expresé mi gran duda.

-          Quédate callada  y haz lo que te pidió mi hermano. Si al final de este mes, Rocky te deja o pasa lo que no esperas que pase, ya podrás reclamarle a Rocky y arreglar cuentas con él. Empieza dando el ejemplo tú misma antes que él quiera exigirte algo. Si le eres fiel, él te será fiel; si no lo es, las tienes todas a tu favor; y si sí lo es, no puede exigirte nada extra porque tú seguiste lo que mandó.

-          ¿No has pensado en volverte estratega político? Wow, Ross, eres mejor dando consejos que las chiquillas—lo alagué.
-          Gracias, ahora: ¿qué es lo que te preocupa?—me senté más cerca de Ross…

-          A parte de Rocky, también está Riker—Ross me miró con cara ya casi de aburrido.
-          ¿Qué hay con Riker?

-          Sabes… tú y yo debemos hacernos cargo de él, a pesar de que ambos somos muy menores que él, debemos cuidarlo.
-          ¿De qué?

-          De que comenta errores. Me refiero a Madie: le quitó la virginidad y ahora no la puede dejar desamparada y peor aún si queda embarazada…

-          Cálmate, ____ (TN). Con la llamada de enante comprobamos que Riker está enamorada de verdad de Madeleine. Él no la va a dejar, ni aunque ella quede embarazada después del encuentro de hoy—de pronto oímos a Riker y Madie de nuevo— ¡Qué barbaridad! Parece que más que la virginidad, Riker va a quitarle el alma.

-          Me parece extremadamente raro que Riker quiera seguir haciendo alarde de esto. Si yo fuera Riker, sería más silencioso.
-          ¿Tenemos el audio de Riker y Madeleine, verdad?

-          Sí—contesté.
-          Bueno, si pasa algo, nosotros tendremos pruebas de lo que pasó aquí. Vete tranquila, no debes preocuparte por nada.

-          Ross, es casi medianoche, no voy a salir de esta casa. Allá afuera mucho frío…

-          ¡¿Frío?! Mujer, tú no sabes lo que es frío—me paré bruscamente y me puse en posición de retar.
-          ¡Salgamos, pues! A ver cuánto frío aguantas…

Llevé a Ross tomado de la mano, y salimos de la casa. Ross se sintió muy normal. De repente, cuando Ross menos se lo esperaba, le quité la camisa despreocupadamente. Ross se enojó porque dejé a la luz de las iluminarias de la calle sus perfectos abdominales. Me persiguió por casi toda la calle, buscando su camisa. Me negué a entregársela, hasta que me confesó que tenía frío; que en serio tenía. Me burlé de él en su cara y entonces le entregué su camiseta. Pero antes de ponérsela, Ross me miró sexy y me dijo: “¿Verdad que soy sexy sin camiseta?” “Si hiciese calor, pero como hace frío, no puedo notarlo”, le respondí. “Oh, vamos, sí puedes sentir cuán caliente soy aunque haga menos 50ºF.” “Está bien, si tú lo dices”.

Entramos a la casa y recibimos una regañada de parte de los padres de Ross. Luego su madre le habló de una forma que no puede entender casi, pero sí capté que Rocky había dejado condiciones estrictas de cómo debían relacionarse sus hermanos conmigo. O sea, en pocas palabras, Rocky había dicho que yo debía ser la princesa de la casa, la más casta de todas y vivir como un maniquí, porque no quería que yo tuviera contacto físico con ninguno de sus hermanos. ¿Qué se está creyendo Rocky que puede mandar condiciones extras, por un mensaje de texto, privándome hasta de lo intocable?

Stormie me mandó a dormir a la habitación de Rocky, junto a sus otras cosas olvidadas.  Aún no había pasado una semana desde la partida de Rocky hacia la capital, y todavía estaba vivo su aroma en la almohada. Sobre esa almohada dormí lo que restó de esa noche.

No pude consolidar mi sueño. Las maripositas se me revolvían en la estómago al tiempo que recordaba los buenos ratos que pasé con Rocky antes de que se fuera.

Al día siguiente tenía que ir al colegio, y lo había olvidado. Por suerte no tenía tareas y pude ir tranquila. En casa de los Lynch la hora de levantarse es más tarde que en mi casa. Llegué antes de que comenzara a llover y me  fui con mi hermano en el auto de mis padres.

Así como esa noche, en el cuarto olvidado de Rocky, pasé muchas otras. El domingo siguiente, en la tarde, fui de paseo con Riker al río. Ya Riker había hablado conmigo y, obviando totalmente el tema de Madeleine, habíamos logrado reconciliar lo poco que nos faltaba en nuestra relación. María seguía enojada con Riker y él estaba buscando una manera de reconciliarse con ella; no dijo específicamente por qué, pero yo ya había leído en sus ojos el porqué: Riker temía que María llegare a hacerle una escena de celos enfrente de Madie, pero como Riker no quería hablar de Madie, no mencionó esa parte de su discurso.

Bajamos los dos juntos al río, hablando de muchas chicas, excepto de Madie. Intenté meterla en la conversación, pero Riker la esquivó metiendo a Ana en el baile. Según él, “Ana es una chica muy metida en la vida de los demás, que no tiene vida propia, pero que intenta abrirse un resquicio bien chiquito, chiquito para ver a Ross entre la relación de ustedes”.

Llegamos hasta la llanura del río y cruzamos el canal que separaba la isla de tierra firme. Estando en la isla, trepamos hasta nuestro lugar favorito en los árboles y continuamos hablando mientras sentíamos la brisa despeinar nuestros cabellos. Se sentía tan refrescante la conversación con Riker ahí. Riker estaba comenzado a sentirme cómo y a dejar que sus labios se expresaran libremente.
Pero Riker y yo manteníamos una relación de amistad y de hermandad; nada más, solo como lo mandó Rocky. Riker sabía perfectamente eso y sabía de cuáles privilegios debía privarse.

-          Vamos a nadar—Riker me miró raro.
-          Pero… Rocky dijo…

-          Vamos, no te atengas. Estamos prácticamente en el patio de mi casa—le contesté.
-          No traje vestido de baño—se excusó Riker.

-          Vamos, Riker—dije mientras me quitaba la blusa que cargaba en ese momento.

-          ______ (TN), no es en serio… ¿Te vas a tirar desde aquí?—preguntó asustado.
-          Claro. Tranquilo que sí llego.

Me tiré desde la rama en que estábamos y caí justamente en la parte honda del lago. Fue un clavado perfecto, y luego saqué la cabeza para reírme de la cara de susto y sorpresa de Riker.

Desde abajo incité a Riker a tirarse desde la rama en donde todavía seguía él. Riker, por el contrario, no quiso “arriesgarse” y se bajó de la rama para luego sentarse a la orilla del río y mojar sus pies. Yo me quedé ahí cerca, con ganas de tirar a Riker jalándolo por lo pies, como en las películas.

Riker me miró curioso mientras yo me abrazaba a sus piernas sin conseguir lo que tenía en mente. Pronto me cansé, y cuando consiguí despegarme de su pierna haciendo gesticulaciones de cansada, Riker se echó a reír tan solemnemente que me hizo sentir el momento jocoso.

Pero cuando Riker se descuidó por estar riéndose, lo jalé adentro del agua. Fue muy gracioso ver la cara de Riker casi ahogado. Riker parecía un niño burlesco de primaria que no sabe nadar. Se aferró frenéticamente a la orilla, a ese pedacito de tierra que se estaba erosionado y no podía sostenerlo. Luego Riker cayó de espaldas y yo lo apañé. Riker se extorsionó al sentir mis manos tocar su espalda. Supongo que el recuerdo de lo que mandó Rocky debió estarlo atormentando toda esa tarde. ¡Pero yo solo quería divertirme!

Riker se tranquilizó después de un largo rato. El agua del lago se sintió cada vez más tranquila; poco a poco. Riker se quedó quieto, flotando en su sitio, y yo también hacía mismo, sin mirarlo a él. No había peces en el agua, estábamos en la parte honda del lago y no había corriente. Todo estaba en paz. Entonces Riker decidió acercarse más a mí. Sentí la honda que provocó el movimiento de la mano de Riker; pero antes de que pudiera reaccionar ante eso, la mano de Riker ya estaba en mi hombro. Me volteé y vi a Riker sonriéndome.

Muy divertido me dijo: “Sí fue gracioso cuando te tiraste de aquella rama y yo me quedé mirándote asustado”. Reí también y Riker me tiró agua en la cabeza hasta hacerme ahogar de la risa y el agua. Luego me cargó en brazos hasta la orilla y me vistió. Entonces regresamos a mi casa, nos bañamos y nos vestimos; y Riker se puso ropa de mi hermano, lo cual fue tan extraño y gracioso a la vez. Riker se miró al espejo y no logró hallarle lo gracioso, mas sin embargo sí logró contagiarse de mi risa por lo que yo hallaba gracioso en su atuendo.

Luego de muchas situaciones awkard, Riker sacó mi guitarra y comenzó a tocar. Me senté junto a él y canté alguna melodía para acompañarlo. Mi hermano nos espiaba desde el marco de la puerta, celoso de nuestra habilidad para la música, e intentaba seguir el ritmo. Riker le enseñó algunas notas a Juan y por lo intentó encaminar en ese camino, pero desistió cuando íbamos para la tercera cuerda.

Eran ya casi las cuatro de la tarde cuando Riker se fue para su casa. Los chicos pretendían realizar el primer ensayo de la banda sin el genio entre ellos ni el arma secreta. No estuve presente en ese ensayo. Unas horas después me llamó María desesperada porque Riker se moría. Digo ¿qué? ¿Cómo que Riker se muere? Eso no puede ser.

Me apresuré en subir las tres calles que nos separaban. Llegué a casa de Riker y Stormie me miró feo. Subí hasta la habitación de Riker y encontré a mucha gente aglomerada alrededor del lecho de Riker; todos estaban atemorizados y nadie sabía qué hacer.

Me acerqué a Riker y lo vi todo pálido y sin fuerzas. Le pregunté cómo se sentía. Ninguna respuesta contundente. Pregunté qué había sucedido antes de que se pusiera así. Hacía solo una hora que yo lo despedí de mi casa. Según me dijeron Ross y Ryland, Riker se veía bien cuando llegó, pero no del todo enérgico. 

Después de algunas prácticas fue fallando cada vez más y poniéndose pálido, pero no dejaba de intentar que le saliera bien la voz. Entonces se desmayó, pero aún inconsciente tenía los dedos sobre los trastes correctos. Lo llevaron hasta arriba y despertó y quiso continuar con la práctica, pero estaba muy débil.
Intenté pensar qué era lo que estaba pasando con Riker. Desde que lo vi tuve la impresión de que no era una enfermedad; el cuerpo tiene defensas, de modo que una enfermedad bacteriana o viral no atacaría el cuerpo hasta llevarlo al borde de la muerte en tan solo una hora. Ahora, tomando en cuenta lo que me habían confirmado los chicos, todo cuadraba con que Riker estaba envenenado. ¿De dónde salió el veneno? No lo sabía, pero debía investigarlo.

No era un veneno artificial, era natural, como el de algún animal o una planta que tocó…

-          Riker, escúchame. ¿Estuviste cerca de algún animal esta tarde? ¿Tocaste algún animal mientras estábamos abajo?

-          No lo recuerdo…--contestó con las pocas fuerzas que le quedaban.

-          ¿Alguna planta que tuviera espinas?—ya temía lo peor.
-          Las que estaban en el camino—Estaba confirmado.

Sin decir más salí de la habitación y me fui a mi casa. Bajé lo más rápido que pude. Entré a mi habitación y saqué todo lo que necesitaba para mi misión. Un machete y un cuchillo eran suficientes. Salí por el patio trasero de mi casa y bajé al río. Encontré justo la planta que necesitaba, la corté y saqué la parte que contenía el antídoto y corté las otras ramas que sobresalían para que nadie más se pinchara con sus espinas.

Escuché el murmullo de las hojas secas-húmedas del suelo y las ramas de los árboles bajos que se movían. No tenía nada más con qué defenderme, así que alcé mi machete y lo puse en posición para defenderme de cualquiera que intentara atacarme. Está cerca, lo sentía él también. Asomó un ojo y luego se acercó con la cabeza gacha. Casi se la corto.

-          ¿Qué haces aquí, estúpido?
-          Quería saber qué pretendes hacer por mi hermano.

-          Rubio, no molestes; mejor ayúdame a llevar esto allá arriba, y no toques ninguna planta.

Ross y yo llevamos la cura para Riker bajo una tenue lluvia de octubre, algo normal para mí, pero un poco incómodo para él por la humedad. Llegamos arriba y todo parecía demasiado confuso para él. Aun así Ross se ayudó en todo. Preparé la cura y la llevé en un caldero para Riker. Entramos a su casa y Stormie continuó viéndome mal. No quiso dejarme pasar, pero yo le dije que solo quería ayudar a su hijo. Después de una larga charla, Ross me hizo subir a la habitación de Riker sin contar con la aprobación de Stormie.

Vi a Riker en medio de una escena que no me gustó para nada. Me recordó a las escenas de las historias de la época medieval en donde la medicina era tan pobre que no se sabía si el que estaba enfermo sobreviviría. Me temí que estuviéramos volviendo a esas situaciones tan tristes de la humanidad.

Me acerqué a su cama tan temerosa como lo ameritaba el ambiente de la habitación. Riker se exorbitó en su cama, intentó levantar la cabeza, pero no pudo; me miró fijamente como miope que mira a la lejanía. Me arrodillé ante su lecho y le presenté lo que tenía. Riker no podía creer nada; ni quería creer ni sabía porqué. Le dije que lo bebiera. Le ayudé a que no se le derramara. 

Después de que la pócima tocara su lengua, vi que Riker se puso verde. Le tapé la nariz fortísimamente y lo obligué a sentarse. Le di a que tomara obligándole a abrir la boca. Riker terminó de tomar y mi tarea estuvo realizada, pero yo no quise abandonar escena. Nadie entendía lo que sucedía, mas yo lo tenía todo planeado en mi cabeza.

Les pedí a todos que salieran pues quería estar un tiempo a solas con él. Eran tiempos difíciles y por más que me asegurara de tener un plan B o C, o D, o Z, siempre conseguía quedarme en blanco y pensativa. Riker era una de esas personas que influían demasiado en mi vida. Sin él yo no sería la que soy hoy. Hasta donde he llegado. Me miro al espejo y no me reconozco; pero sé que soy yo misma. He sufrido mucho y el mundo me lo recuerda, pero tan solo ver la expresión en su rostro recuerdo que aún hay esperanzas de ser amad@. Riker no me codicia, me mira con dulzura y espera atentamente a que le esboce una sonrisa. No espera nada a cambio de lo que me ofrece y siembre busca lo mejor para mí. Eso es amor. Rocky, por otro lado, sufre cuando no estoy con él, cuando soy viva y me paso de la raya; cuando sonrío demasiado por algo o alguien que no se refiera a él directamente… Es muy celoso… pero también quiere protegerme. ¿Qué he de hacer?

En estos momentos me doy cuenta de que no puedo irme dejando sufriendo a los que me aman; siempre hay alguien que sufre por amor. No podía permitir que Riker se fuera por una estupidez que fue mi idea, pareciendo muy inocente.
Él se veía bien con la cara coloradita. No había espuma en su boca; por el contrario sí una sonrisa, y los colores habían vuelto a mi cara. Su cabello despeinado caía sobre su ojo, pero éstos me traducían lo que el oculto no me decía directamente. Le sonreí en respuesta y nos abrazamos mutuamente. Sus fuerzas estaban volviéndole, y un arcoíris brillaba en mi corazón, a pesar de que afuera estaban cayendo rayos; de hecho uno cayó justo en el momento en que nos estábamos abrazando.  Pero no importaba que lloviera, tronara o relampagueara, yo iba a tener mi momento con él.


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XD me da risa como habla Riker:
  • Eso definitivamente era ____ (TN)+ otro hombre
  • Ross estaba con el harén (*ni que él fuera Muhtesem Yüzyil, Magnificent Century*)
  • Me gustaría--pícaramente--saber quién ha podido llevarse a Tn a la cama, así como yo hice con mi novia Madie
Jo, pero Riker sí es un Toro con Sida
¿Verdad que Riker y Ross son unos bandidos? ¡Jo, pero qué barbaridad de hombres!

AWWW ¿verdad que este capítulo es bien XD?
Riker en el fondo siempre va a querer lo mejor para Tn, y ella se siente abnegada por lo que él hace por ella. DE pronto siente que también lo ama. OH, aquí vamos de nuevo.
Solo faltan dos capítulos para que acabe este año
NO lo puedo creer
EL día 17 publicaré el 14 y el 24, el 15. Acabo de empezar a escribir ese último.
espero terminarlo antes de este lunes 14, que es cuando se estrena Star Wars, el despertar de la  fuerza. O.o yo leí ese libro!!

termino con esto de navidad, que por cierto lo voy a tocar en mi concierto el 17



viernes, 4 de diciembre de 2015

Capítulo 12: Capítulo 58 (conteo general): “Madeleine :_____ (TA) y Riker Lynch”


-          Querida, me han dicho que andas con un gringo rubio. ¿Me reemplazaste por un gringo, eso es verdad?—preguntó mientras me uno de sus amigotes me tenía agarrada por la mochila y no me dejaba ir. Rafael me miraba potentemente y no estaba en bien ubicada como para responderle como normalmente lo haría.

-          Mmm… bueno…, sí—ésa hubiera sido mi respuesta en situaciones normales.  Pero, lamentablemente fue un error responder así cuando tenía a cinco chicos en mi contra.

Dicen que el que le pega a una chica es un marica. Bueno, yo estaba rodeada de cinco maricas, incluyendo a Rafael. ¡Qué lamentable!

Riker también piensa que a una chica no se le debe pegar. Apareció de la nada, le dio una buena lección a Rafael—solo a él, porque los otros maricas huyeron en cuanto vieron cuán alto era el rubio, porque como ellos son unas pildoritas—y además salió bien en la foto.

La suerte de los dioses solo la tiene Riker, porque si yo hubiera hecho eso, en ese preciso instante estaría la directora y los profesores observando todos mis movimientos, buscando cómo hacer para castigarme; pero como lo hizo Riker, entonces es justamente cuando la directora no está en el colegio y todos los profesores están en el mismo lugar discutiendo algunas estupideces.

Riker me llevó a casa y salió bien en todas las fotos de los paparazis, mientras que yo salí borrosa en muchas de ellas.

En fin, esos siete primeros días lejos de Rocky los pude soportar gracias a la enorme ayuda de Riker. Sin embargo hubo algo que no me gustó de esa semana. Creo que fue el miércoles o jueves de esa semana. Estábamos las chicas reunidas en la habitación de Rydel—mientras no estaba Rydel con nosotras. Básicamente éramos Ana, María, una vecina y yo. Ross entró muy discretamente a la habitación, pero con una cara de socorro. Se paró junto a la puerta y entendí que quería que una de nosotras se acercara a él. Al acercarme a él, me acerqué también a la puerta y pude sentir la corriente que corre por el corredor (valga la redundancia) y comprendí de qué se trataba todo esto.

Pero para poner todo en contexto, es mejor que volvamos unas de horas atrás (en ese momento eran las diez de la noche, estaba lloviendo y hacía mucho frío). Entonces, eran las cinco de la tarde y hacía una calor infernal; nadie quería usar ropa, pero estábamos en mi casa y mis padres tienen reglas estrictas sobre hombres en la casa (y Riker es uno), por lo cual no nos podíamos dar en ese lujo que todos queríamos, pues Riker no tenía ningún problema con eso.

El crepúsculo avanzó muy rápido y no nos percatamos que ya eran casi las seis, decidimos que ya era hora de que cada quien fuera para su casa. María y Riker se habían apartado un poco del grupo; estaban aislados. No me di cuenta de eso hasta que los vi discutir. Ambos estaban muy iracundos, pero Riker estaba realmente muy enojado, mientras María parecía estarle suplicando que la perdonara. Pero sobre todo, ambos estaban en la entrada de mi casa. ¡¿Cómo no percatarme de su preciosa discusión?!

-          Riker—le llamó María con lágrimas en los ojos—No fue mi intención hacerte daño, me obligaron.
-          Pero me usaste igualmente—le respondió Riker.

-          Riker—dijo ella dando un paso adelante. Entonces él avanzó hacia atrás, como diciéndole “ya no vamos por el mismo camino tú y yo”. Ella continuó avanzando y dijo—: Entonces así terminamos, Riker—lo miró por última vez, con ojos llorosos, inspirados por la lluvia torrencial que comenzaba a caer en ese momento.

María se fue, caminando hacia el frente y sin mirar atrás. Se veía tan elegante y orgullosa mientras el viento la despeinaba y la lluvia la mojaba. Riker no fue a por ella; más bien, dejó que se mojara.

Lo más dramático para este escena fue que, cuando María estuvo fuera de nuestro rango de visibilidad, y Riker volteó a ver para atrás de sí, yo estaba ahí, con cara seria y diciéndole: “Tendrás que explicarme qué fue eso”.

Así mismo se lo dije a Riker. Al principio, el tonto no quiso decir más que evasiones a mi exigencia. Pero luego se dio cuenta de que me conocía tan bien y que no le iba a dejar irse sin contestarme qué era lo que estaba pasando. Fue como la vez que Riker y yo nos besamos por primera vez, pero al revés.

Riker se sentó en el borde del porche y yo me senté cerca suyo para que no pudiera escapar, si quisiere. Riker se puso serio, se frotó la cara con las manos, respiró hondo y comenzó a hablar.

-          ______ (TN), ¿te acuerdas cómo fue la organización de tu fiesta de quinceaños?—dijo.

-          Creo que ese tema no está del todo claro todavía—le respondí.

-          Tienes razón; no está del todo claro—. dijo—Comenzaré diciendo que todo fue muy confuso. No sé de quién fue la grandiosa idea, pero de un momento a otro ya estábamos todos envueltos en ese plan. Todos mis hermanos te habíamos cogido cariño y queríamos hacerte algo especial; todos nos estábamos esforzando mucho porque fuera algo memorable. María vino con unos papeles contables y pidió ayuda para que ordenarlos todos y asegurarse de estar haciendo bien las contrataciones. Ryland se ofreció, pero luego María se dio cuenta que a Ryland no le gusta la aritmética. Entonces fui yo a ayudarla.


>>A la par que íbamos aclarando el enorme enredo que tenía ella ahí, también íbamos conversando sobre ti; sobre los besos que te había dado. Estábamos en medio de un cálculo muy grande y ella dijo que iba a ir al baño, me dejó con los cálculos para mí solito. Terminé ese cálculo poco tiempo después de que ella se hubiera ido al baño. Por curiosidad—rió en ese momento mientras yo también—se me ocurrió acercarme al baño de damas y lo único que vi de ella fue su reflejo en el espejo del baño.

>>Entonces me entraron unas ganas de… yo no sé qué; solo quería tenerla más cerca de mí, poseerla, pero me acordé de ti y de lo que me hiciste sentir tú también. No supe qué hacer o qué seguir. Simplemente me dejé llevar por la excitación del momento y, sin pensarlo entré al baño y la tomé. Ella se asustó, pero mantuvo la calma. En ese momento yo no estaba pensando, solo me guié por mis instintos y la llevé hasta un cubículo, cerré la puerta.

(*El resto es historia*)

En resumen, Riker se volvió loco por ver el reflejo de María en un espejo de un baño; siguió sus instintos y llegó hasta intentar tener algo con ella en un baño no muy bien aseado. Se acordó de mí en ese preciso momento y ambos tuvieron una pequeña conversación en donde se me metía a mí también en ese baile de tres. Supuestamente Riker quería “arruinar” mi relación con Rocky, porque se había dado cuenta que sentía algo por mí. Pero María le rogó por mí y ambos terminaron haciendo un pacto que consistía en que Riker se haría a un lado y se mantendría ahí, sin alterar el plan de María, y como recompensa, María sería su moza para todo lo que quisiera él. Esto, según Riker, ella se lo prometió con lágrimas en los ojos, porque no quería que yo sufriera por tan conflictivo triángulo amoroso. Riker también habló de eso con lágrimas en los ojos.

Después de oír eso, mi lógica me dice que justo después de toda esa charla en el baño y de la escena cómica en la que Rydel entra al baño y se pregunta qué hace Riker en el baño de damas y Riker simplemente sale del baño y luego le sigue María con cara de llorosa abusada, fue justo cuando sucedió la escena de nuestra decisión adulta de terminar con esa “relación” que no llegaría a ninguna parte.
Riker terminó de hablar y se quedó mirando al suelo; se veía apagado como un recuerdo cuando se le da cuerda para que revele su contenido y luego se apaga la luz de reproducción cuando termina de correr la cinta, bueno Riker se veía un poco corroído. Aún había lágrimas deslizándose por su mejilla y su cabello caía perfectamente en forma de cascada hacia abajo (*sí, muy linda la redundancia*), cubriéndole el lado derecho, por lo que yo no le veía la cara. Esperé unos segundos más mientras observaba la linda apariencia de ese Riker totalmente arrepentido que se figuraba frente a mí. Riker suspiró y siguió esperando en silencio. Me acerqué más a él, me puse en cuclillas y lo miré desde abajo, tratando de penetrar en su profunda mirada, introduje mi mano en su espacio personal, la coloqué debajo de su quijada y la levanté; le levanté la mirada. Su mirada me hirió en el alma. Se sintió penetrante e imponente, pero al mismo tiempo—y extrañamente—muy agradable. Me asusté un poco, pero poco a poco su mirada fue madurando hasta lograr expresar el sentimiento que realmente quería expresarme. Reuní valor y le hablé a Riker.

-          Riker—intenté llamar su atención y él me respondió con un bramido— ¿Llegaste a sentir algo por María?—pregunté amorosamente como una madre.

-          Creo que sí—respondió mientras lloraba y se cubría la cara como un niñita de 11 años, muy apenada. Abracé a Riker por la cabeza y me quedé con él hasta que se le pasara algo la congoja.

Había comenzado este relato diciendo que estábamos todas reunidas en la habitación de Rydel… regresemos, pero a una escena anterior a esa. Riker me había contado cómo fue que María lo lastimó dejándose tocar por otro mientras andaba con él, y ya entonces estábamos en su casa. Madeleine había vuelto a aparecer en nuestras vidas, después de que le llegara a sus oídos la noticia de que los chicos estaban en _____ (TP). Riker la recibió muy amablemente, como a una princesa y fue muy caballeroso, gentil y cariñoso con ella; a pesar de que ellos ya no eran novios. Nosotras estábamos jugando siete cartas en el cuarto de Rydel y solo volteamos a ver a Madie cuando Riker nos la volvió a presentar. Después de haber trascurrido el tiempo adecuado, después de haber caído el ocaso, justo cuando todo estaba en absoluta paz; entonces llega Ross con las nuevas, que yo me entero dellas por el aire del corredor. Metí la cabeza dentro del cuarto e intercambié miradas con Ross. María se levantó del suelo y se unió a  nuestra conversación en código.

-          Ahora ya lo sabes—dijo Ross.
-          ¿Son ellos en verdad?—pregunté con cara de espanto.
-          Sí—asintió con la cabeza.

-          ¿Qué pasa?—interrumpió María.
-          Escucha—le invitó Ross. María asomó la cabeza y escuchó igual que yo.

-          Voy a matarlo—dijo regresando y parándose en la puerta con cara de chico malo.
-          ¿Ustedes saben lo que eso significa?—preguntó Ross. Todas lo negamos—Yo no estoy muy seguro, pero tengo un indicio—Ana se levantó.

-          ¿Qué los aglomera a ustedes?—no hubo ni que invitarla a que escuchara porque estando cerca de la puerta pudo escuchar perfectamente.

                                        *                    *                   *

Ross y yo nos quedamos parados en la puerta a esperar que Riker y Madeleine salieran de la alcoba. Esperamos, y esperamos y esperamos; y nos cansamos de estar de pie y nos sentamos en el suelo. Después de tanto esperar, vimos que la puerta del cuarto de Riker por fin se abría. Nos apresuramos a escondernos detrás de la puerta del cuarto del Rydel—en donde estábamos—. Vimos que Riker y Madeleine salían del cuarto tomados de la mano. Parecía que se habían peleado, porque Riker iba al frente con una cara extremadamente seria y ella iba detrás con cara de excusa. Pero cuando iban a bajar la escalera, Riker miró hacia atrás sonriendo y la llevó consigo; le rodeó la cintura con su brazo la apegó a sí mientras sonreía alegremente.

Cuando estuvimos seguros de que Riker y Madeleine se había alejado, rápidamente salimos de nuestro escondite y entramos corriendo a la habitación de Riker. Ya era de noche y comenzaba a hacer frío. Al solo entrar en la habitación sentimos el olor que nos delató lo que había sucedido ahí dentro. Ross encendió la luz y tuvimos una visión espantosa—al menos fue espantosa para Ross, que pegó un grito al cielo—en el centro del cama. Yo me adelanté para levantar la frazada y mirar mejor.

-          AHHHHHH ¿Qué es eso?—gritó Ross en español.
-          Es sangre, a’ueva’o—le reprendí.
-          ¿EH?—se extrañó Ross porque no entendió el insulto.

Ahí estaba la triste prueba de que Riker le había quitado la virginidad a mi prima querida. Lloré unos minutos en silencio y Ross me consoló.

-          Tranquila, ______ (TN). Debes recordar que todos en algún momento debemos perder la virginidad. Tú debes saberlo muy bien, si ya pasaste por ahí.

-          ¡¿EH?!—me alarmé.
-          Ah, no; no te-- ¡olvídalo mejor! Tú algún día vas a entregarte a un hombre que te ama y que quiera lo mejor para ti y perderás la virginidad por ese hombre—me quedé un tiempo callada.

-          Ross—hablé— ¿Riker era virgen o no antes de acostarse con Madeleine?—pregunté fríamente.
-          EHHHH

-          ¡Ross! Respóndeme—Ross se pasó las manos por toda la cara y repitió la misma interjección sin llegar a decir mucho— ¡Ross!
-          Bueno, está bien. Lo admito, Riker no es virgen. Él perdió la virginidad cuando tenía 20 años. ¿Feliz?—se fue enojado.

-          Ross, vuelve acá—lo llamé.
-          ¡¿QUÉ?!—replicó.
-          Ayúdame a cambiarle la sábana a la cama de Riker.

-          ¿Qué?—se sorprendió Ross—. ¿Por qué vamos a hacer eso? No soy mucama.
-          Solo hazlo—le ordené y él comenzó y ayudarme con la cama de Riker.

Entre Ross y yo cambiamos la sábana sucia de la cama de Riker. Yo me guardé la que estaba manchada de sangre y volvimos a vestir la cama de Riker. Quedó bien guapa la cama de Riker, lista para la siguiente cita amorosa.

-          ¿Para qué guardas esa sábana? Está sucia—preguntó Ross.
-          Es para que quedé constancia de que Madeleine era virgen hasta que se acostó con Riker. Se entregó virgen a Riker y de eso debe quedar constancia—le respondí.

-          Aun no entiendo—respondió Ross ignorantemente.

-          Ross querido, mi compañero de travesuras y de espionaje, de ahora en adelante tú y yo seremos los padrinos de Riker y Madeleine. Nos encargaremos de que terminen juntos. Seremos lo mismo que María ha sido para mí y para Rocky—le respondí. Ross sonrió con cara de travesura. Ése es mi compañero de travesuras.

-          Vámonos, que ya deben de estar por regresar.

Salimos de la habitación justamente cuando Riker y Madeleine estaban volviendo, nos ocultamos en la habitación y esperamos a que entraran. Al parecer Madeleine continuó hasta la habitación, pero a Riker le llamó la atención lo que se escabullía por la rendija de la puerta del cuarto de Rydel y se quedó ahí.
Riker abrió la puerta y nos vio a todos ahí dentro. Riker entró con un paso temeroso a la habitación pero con una mirada decidida. Riker tenía la mirada fija algo muy particular. Navegué por toda la habitación hasta encontrar ese algo que atraía tanto la mirada de Riker. Creí encontrarlo en los ojos de María, pues estos también estaban muy fijos en los de Riker.

María dio un paso adelante y confrontó a Riker. Él la miraba serio y algo enojado. Sus ojos estaban dando un gran discurso, un sermón, a María. Ella decidió responder para que todos la escucháramos.

-          Tú, no tienes razones para estar enojado. Soy yo la que ha sido ofendida.

-          Yo solo acabo de vengarme de ti; mas aún no he saciado mi sed de venganza para ti. Tendrás que sufrir mucho más para que yo te perdone lo que me hiciste—respondió Riker casi rompiendo en lágrimas en medio de nosotros.

-          ¡Yo soy la dolida aquí! —tres copiosas lágrimas se deslizaron por ambas mejillas de María— ¡Yo soy la ofendida, la que está herida!—Riker se acercó más a ella y le habló al oído.

-          Te equivocas, querida—dijo en un susurro casi inaudible, pero supe lo que le dijo Riker porque María me lo contó después--Yo fui más  lastimado y primero. Yo solo sacio mi sed que venganza haciéndote lo mismo que me hiciste tú a mí—Riker se apartó de María.

-          Pues eso que me has hecho no merece lo que yo te hice—respondió María en voz alta, para que todos lo escucháramos--. Eres un infeliz, no te mereces que _____ (TN) te estime tanto. ¡No la mereces!—gritó señalándome.

Riker dio una mirada alrededor y salió por la puerta. Poco después oímos que otra puerta se cerraba de un portazo. Nos quedamos en un incómodo silencio todos ahí. Unos cinco minutos después de haber salido Riker, volvimos a oír lo que antes habíamos oído, pero más elocuente, frenético y definitivamente más alto. Se me erizaron los pelos de solo escucharlo. Era una sensación tan rara que Riker estuviera teniendo sexo con mi prima y mi novio estuviera lejos. Yo no quería nada con Riker, pero se siente raro después de lo que ya nosotros habíamos pasado. Además temí por mi prima, porque se estuviera entusiasmando demasiado con Riker; que le haya entregado su virginidad y el objetivo de todo esto era solamente poner celosa a María y escandalizarme a mí.

Los pensamientos formaban un remolino en mi cabeza, pero supongo que en la cabeza de María los pensamientos eran, no uno si no tres, huracanes de pensamientos y que estos ya la estaban volviendo loca. María se sostuvo del pestillo de la puerta y pareció estar a punto de colapsar. Todas las personas dentro de esa habitación—menos Ross y yo—fueron a socorrer a María. La llevaron y la recostaron en la cama de Rydel. Sin embargo nosotros nos apresuramos a salir de la habitación mientras la salida estuviera libre.

Ross se posicionó rápidamente frente a la puerta, en posición de espía. Yo acudí para acompañarle y ayudarle en todo lo que necesitara. Ross sacó su teléfono y grabó los sonidos que se oían dentro de la habitación de Riker. Al parecer Riker no estaba solo “violando” a Madeleine, sino que también parecía estar disfrutándolo muy rico; se estaba entregando a ella también como ella se había entregado antes, pues su voz también se oía en la grabación—todo esto lo dijo Ross. Según él, por los gemidos podíamos percatarnos que Riker lo estaba disfrutando apasionadamente. (*UHG pobre mente la de Ross*)

De pronto Ross comenzó a cambiar el color de su cara. Ross escuchaba los gemidos de Riker y Madeleine—que según él ya estaban alcanzando el orgasmo—y como que quería estar ahí también. Todo esto era nuevo y extraño para mí. De repente Ross comenzó a padecer orgasmos ficticios. Me agarró frenéticamente, colocó sus labios en los míos y una de sus manos en la bragueta de mi pantalón mientras con la otra me sujetaba la cintura y me hacía estremecer. Ross me besó—claro, recordemos que estaba casi drogado por culpa del orgasmo de Riker y Madeleine—y con su lengua llegó hasta donde nunca Rocky había llegado las veces que me había besado.

Ross se estaba volviendo tremendamente loco; parecía drogado. Pero aparte de todo eso, Ross estaba increíblemente excitado. Nota personal: jamás acompañar a un chico a oír el orgasmo de nadie. Eso es algo privado y no debe violarse. Al parecer mi presencia ahí aumentaba su excitación y ganas de poseerme… incontenibles.

-            Ross—lo obligué a dejar de besarme—para. Rocky me prohibió besarme con nadie más. Recuerda que él y yo aún somos novios, a pesar de la distancia. Además él notará el sabor diferente en mi boca, porque no me lo podré quitar—le supliqué, pero él siguió con lo suyo.

-            No me importa. Yo te defenderé de él—alegó Ross.
-            Él es mi novio. Yo respondo ante él, no tú—le contesté— ¡Y ya deja de besarme Ross!

Ross ya había conseguido desabrochar mi pantalón. Entramos en un habitación vacía... 


-          Ryland, fuera.
-          Pero…

-          ¡Dije que fuera!—gritó Ross. Y luego continuó besándome mientras me llevaba a la cama. Ross ya me había acostado en la cama, se levantó corriendo para ponerle seguro a la puerta; yo me levanté igualmente e intenté llegar a la puerta antes de que estuviera totalmente cerrada. Pero llegué tarde y Ross ya había cerrado y tenía una mano puesta en la puerta.
-          No, señorita. A ningún lado vas—*El resto… ¿lo quieres saber? Entonces espera un poquito.

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Lamento muchísimo no haber podido  publicar esta entrada el martes que era el día que le correspondía. Esta semana tuve exámenes y no he podido tener un solo segundo de descanso. De hecho en el capítulo 14 vendrá solo una pequeña historia de cómo fue prepararme para mis exámenes (porque TN también está a punto de entrar en exámenes).

Ahora ya terminé mis exámenes, de hecho hace como tres horas entregué mi último examen.
¡Por fín!
¡Se acabó el cole!

Así me siento yo hoy. ¡No puedo creer que por fin haya terminado mi 8vo grado de educación básica!
En las vacaciones pasadas me la pasé escribiendo y casi no descansé, por eso inicié el año muy cansada. Ahora que vuelvo a estar de vacaciones aviso que me tomaré el mes de enero para descansar. Tal vez suba una que otra entrada, por mantener ranking, pero no prometo nada.

Les dije que este capítulo  los iba a dejar con la boca abierta. Y oficialmente, a partir de hoy esto no vuelve a ser lo mismo.


-          Tranquila, ______ (TN). Debes recordar que todos en algún momento debemos perder la virginidad. Tú debes saberlo muy bien, si ya pasaste por ahí.

-          ¡¿EH?!—me alarmé.

Estos dos guiones creo que son los cúspides de este capítulo. Ross le dice a TN que ya no es virgen. O sea, él ya sabe todo el lío que se ha armado Rocky. él ya lo sabe todo y es parte de la conspiración. Y sin embargo, TN, que ya lo sabe todo, no responde nada; ella se amnesteció muy bien que casi no recuerda nada de lo que escuchó. Ella está concentrada en sus estudios y de ahí no va a salir hasta haber terminado los exámenes (*como hice yo*). Eso sí que es control absoluto de sí mismo.

En definitiva esto nos muestra otro lado de los personajes varones que no conocíamos hasta aquí. La tercera temporada está revolucionándolos de una manera de la que nos recordaremos hasta la séptima.

Pero en el próximo capítulo (que sí será el 9) conoceremos otra parte de Riker que se ha quedado por fuera de este capítulo. Ahora Madeleine está devuelta en la historia y ella también va a causa revoluciones en la vida de TN. Prestenles 
mucha atención a ambos. 
 Es video de esta semana es algo de humor argentino. Yo no entendí del todo, pero sí bastante. Y ya que más de un tercio de mis lectoras son argentinas, esto va para ustedes. Les recomiendo verla en mudo, para no confundir lo que dicen con los subtítulos, que no tienen nada que ver con lo que dicen.



También tengo algo de música para esta entrada. No es lírico. Pero la música es hermosa ;)
Nos leemos el 9 de diciembre