sábado, 22 de agosto de 2015

Capítulo 5: Capítulo 51 (conteo general):“El cadáver”

Capítulo 5: 

-- Además me protegía las fosas nasales, ya que ellas estaban muy delicadas, un poquito de calor excesivo y se terminan de cerrar y me muero, por eso me tenían en una habitación ventilada; el niqab daba calor, pero producía sudor, lo cual me refrescaba la cara. Pero, sobre todo, lo que más me preocupó, fueron mis glándulas: el calor me afectaba en ella y además, necesitaba llevarlas cubiertas para protegerlas.

En el momento justo en el que me quedé sin protección para mi cuello—*como si Rocky fuera un vampiro*—, recordé que llevaba una bufanda desatada, tan solo puesta sobre mis hombros; rápidamente y disimuladamente, la até a mi cuello y la aseguré a él.

Rocky seguía viniendo detrás de mí, gritaba mi nombre e intentaba ser más rápido que yo, me perseguía. Yo no atendí a ninguno de sus llamados, ni los contesté, lo ignoré por completo. Cuando sentí que estaba a punto de agarrarme, comencé a correr; aunque no parezca verdad, yo le ganaba a él corriendo, caminando. Pero cuando comencé a correr fue una historia distinta. ¿Recuerdas que dije que iba por la sexta calle?, pues en este lapso de tiempo en el que Rocky me quitó el niqab, me amarré la bufanda y corrí para evitar volver a verle la cara a mi novio, ya casi iba llegando a mi casa. 

llegando justo detrás de mí y pisándome los talones. Por más que Rocky gritase nunca iba a logar sonar como un verdadero grito de por aquí, más bien parecían expresiones en voz muy alta pero, no gritos, como para nosotros esos no son gritos, ni yo ni los vecinos iba a reparar en él.

En el momento en el que iba corriendo en dirección a María y huyendo de Rocky, por mi mente pasaron muchas cosas, y una de ella fue decirme esto a mí misma: “si alguno de los vecinos se ‘molesta’ por el ‘ruido’, entonces hablaré formalmente con él y con Rocky; si no, entro en mi casa”. Claro está, se superpuse esa imposición a mí misma porque sabía que era imposible que algún vecino se quejara: 1-la mayoría estaba en sus trabajos. 2-si fuera el caso de que hubiera alguien en su casa, seguramente sería sordo.

Cuando llegué a los brazos de mi amada amiga que me acompañó durante todos los días de mi enfermedad, fue una de las sensaciones más reconfortantes de toda mi vida, como haberle ganado al hombrecito que buscaba torturarme cada vez que alucino por la fiebre; sin embargo años después ese recuerdo es casi nulo para mí. Cuando los sucesos se dan, en ese justo momento, uno piensa demasiado pronto: “éste es el mejor día de mi vida”, “éste es el peor día de mi vida”, “fue el mejor sentimiento de la vida”; éstas son expresiones apresuradas, nos suceden otras situaciones que las superan y entonces ésas quedan el olvido. Cuando abracé a mi amiga, no se convirtió en la situación más reconfortante de toda mi vida, pero igual, jamás lo olvidé.

Narra María:

____ (TN) llegó, me abrazó y entró. Rocky estuvo a la altura de mis brazos pasados ya tres segundos y preguntó por _____ (TN). Qué decisión tan difícil. No podía delatara mi amiga diciéndole: “está en casa, ven entra”, ¿pero en ese caso, qué le digo?

-          ¿Y bien?... ¿Qué sabes de _____ (TN)?
-          Es mi amiga.

*¿Qué más quieres que te diga?, ¡es mi amiga y no la voy a traicionar!* Aún no me cuadra en la cabeza por qué los hombres no son capaces de entender nuestras frases cortas. Decir “es mi amiga” no quiere decir que soy estúpida, o que estoy repitiendo las escenas del Chavo del Ocho en donde Kiko le pregunta al Chavo “¿has visto a la Chilindrina?” y él le responde “sí, es una que tiene la cara llena de puntitos y tiene unos lentes…”, se hace el menso. Decir es mi amiga no es como cuando en Violetta, en los últimos capítulos, León le pregunta a Gerry (no sé si así se escribe) “¿sabes algo de Alex?”, y ella responde “sí, se llama Clemont”. No es esa la clase de comedia que quiero crear en mi vida. Con decir “es mi amiga” lo estoy diciendo todo, “voy a luchar por ella. Te puedo ayudar pero solo hasta donde no perjudique a mi amiga. Creo que ya sabes que ella no te quiere ver por eso, debes saber lo obvio: ella está en su casa, en cerrada y no quiere que entres a verla, quiere estar sola y más vale que vaya yo a dentro a estar con ella; te agradecería que no intentaras espiarnos, y te fueras a tu casa a escribir una canción de ruptura o una de amor infinito si es eso lo que sientes”. Las palabras con poderosas.

Entré a casa con _____ (TN). Ella ya se había quitado todos los trapos que cargaba encima, era obvio que el calor debió de ser insoportable. Estaba sentada en el sofá, comiendo burundangas y viendo Nickelodeon. Le pregunté sobre su comportamiento con Rocky, y… fue un desastre con ella; bueno, sólo al principio, luego me lo comentó TODO. Fue algo así:

“Sabe que nunca me ha gustado parecer débil y menos frente a un chico” (…) “Mostrarme débil ante él, en este estado es más como dándole una luz verde para absolutamente todo, y sabes lo que él intentó la última vez que le di tanta libertad, y no quiero que eso vuelva a pasar hasta que estemos los dos totalmente seguros de lo que queremos hacer con nuestras vidas, y por ‘nosotros’ me refiero a mí; sabes que aún no sé qué bachiller cogeré ni en qué escuela, en qué país” (…) “Recuerda además que no quiero causarle un infarto prematuro a mis padres, sabes que se morirían si supieran que yo anduviese… en éstas…”.

Como buena amiga que soy, mi respuesta inequívoca fue más que reconfortante para ___(TN),¡pero qué más le puedo decir que sea benigno para ella en estas condiciones!

Al parecer ___ (TN) no quería ver Disney Channel, pero sí quería ver Nickelodeon, no problem, yo solo le sigo la corriente. La siguiente cosa que hicimos fue—no hablar de los chicos del colegio porque ya estábamos hartos de ellos y de toda clase de chicos—comer, hay que admitirlo, a veces el hambre supera la etiqueta; hay que comer a lo salvaje.

Alrededor de las 2 de la tarde, recordamos que las clases terminaban antes de la una p.m., y que seguramente habían dejado una tonelada de tareas, y sabíamos de cuáles materias: historia, matemática y geografía; solo de tareas, porque igual tendríamos que hacer los trabajos en clases de gramática, ortografía, literatura, entre otras. Seguimos con el plan de preguntar en el Facebook a Éricka sobre las tareas.

En el rato en que nosotras estuvimos haciendo las tareas, entró, comió y se fue toda la gente de la casa, excepto nosotras. A las 5 de la tarde ya habíamos terminado de hacer todo. Entonces nos volvemos a encontrar con la típica situación de siempre: ¿Qué hacer? ____ (TN) propuso que continuáramos con la composición del tema para la clase de música. Mientras ella sacaba el teclado y las guitarras yo fui por algo aún más importante: su medicina. Le di la dosis correcta de la medicina y ella la tomó como si fuera un manjar.

Intentamos componer algo pero no pudimos hacer nada, sólo tocamos como por una hora, luego nos dio pereza hasta de guardar los instrumentos. Recuerdo que antes de que _____ (TN) enfermara, ella me decía que su profesor de piano le decía que lo músicos de verdad no son amigos de la pereza, o era: “un buen músico no es perezoso”, o algo así. Tomando en cuenta que ____ (TN) seguía enferma, se sacudí la pereza y recogí los instrumentos, los cables, destensé las cuerdas de las guitarras y las guardé todas en su sitio.

Me senté en el sofá y continué viendo la televisión con _____ (TN), entonces me acordé de otra cosa importante que me quedaba por hacer antes de sentarme. Fui a buscar el termómetro; busqué en todos los agujeros negros y hasta en el inexistente, no lo encontré, por lo cual fui a buscar en los infiernos: busqué en el primer infierno, en el segundo, y me tuve que ir hasta el quinto infierno, ahí fue en donde lo encontré.

Salí de los infiernos con el termómetro en mi poder y fui a ponérselo a _____ (TN), en la boca, para medirle la temperatura. Entonces sí me senté y esperé hasta que marcara el termómetro. Sentí esa sensación que se siente cuando, en clase de baloncesto, después de haber realizado el circuito dos veces completas sin hacer ni una sola anotación, y en la tercera, fallo el primero y anoto en el segundo (considerando que el circuito incluye las dos canastas); sin embargo en la cuarta vez que hago el circuito, las fallo todas. Así me sentí cuando al ver lo que marcó el termómetro fue unos 38º C. Ya me estaba cabreando de ese estúpido termómetro, toqué a ____ (TN) en la frente y las mejillas y noté que el termómetro tenía toda la razón del mundo, _____ (TN) estaba—no en llamas—bastante caliente, más que antes.

                                    *                       *                        *
La tierra es redonda, eso lo comprobó el genovés Cristóbal Colón cuando llegó a las supuestas Indias por el oeste; y lo recontra comprobó Francisco de Magallanes y Elcano cuando le dieron la primera vuelta al mundo. Después del Renacimiento fueron aceptadas las ideas de que la Tierra no estaba en el centro del Universo sino El Sol (o algo así), y como es La Tierra la que se mueve, y ésta nunca se detiene, el atardecer era inevitable que llegase, y así fue.

Antes de que el atardecer llagara _____ (TN) ya estaba dormida y con 38ºC de fiebre. Jamás creí que en verdad algún día rezaría por mi propia iniciativa, a menos que se trate de una tarea de Historia o algo relacionado con la catequesis (todo idea de mis padres); pero esta vez sí necesité del Señor.

Me fui a dormir temprano, tratando de solidarizarme con _____ (TN): la pobrecilla no tiene suficientes energías como para pasar del atardecer y por eso yo no tengo derecho a hacer fiesta después del atardecer.

Me preocupaba una cosa muy específica: la duración de la enfermedad, ya iban 5 días, ciertamente un resfriado puede durar hasta 2 meses, pero cuando va acompañado de fiebre que sube y baja sin fundamento hay ya un problema mayor. De modo que 5 días es un tiempo relativamente anormal para la duración de una enfermedad tan común como la gripe. Yéndome a lo más profundo de mis pensamientos logré consolidar el sueño en hora temprana y sin cansancio físico real. 

                             *                       *                        *
El viernes, ¡oh, día tan trágico! Juan, el hermano de ____ (TN), ya había salido, al igual que la madre de ___ (TN). Sólo estábamos las dos en casa y su padre. Yo estaba desayunando con el padre de ____ (TN) mientras ella dormía tranquilamente. Eran las 7 de la mañana, unos minutos más, unos minutos menos, ¡qué importa! El padre de ___ (TN) estaba a punto de irse para no-recuerdo-dónde. De repente, justo cuando el padre de _____ (TN) estaba saliendo de casa para encender el auto, oí un grito desesperado, proveniente de la habitación en donde estaba _____ (TN); (porque durante toda la semana la estuvimos cambiando de habitación para descontaminar cada una de ellas). Algo dentro de mí me hizo ir como si fuera algo de vida o muerte—porque lo era—, en cualquier otra situación hubiera ido con toda tranquilidad; ya que al iniciar mi semana de preparatoria de enfermería y cuidadora de enfermos ____ (TN) me jugó varios vacilones con sus alucinaciones. En este caso volvían a ser sus alucinaciones las causas de los desesperados gritos de mi amiga y enferma, pero si no fuera por esa fuerza interior que me impulsó a salvar vidas, no hubiera llegado a tiempo ni tampoco hubiéramos estado a tiempo para poder llevar a ____ (TN) al hospital.

Salí disparada de mi asiento en el comedor, donde estaba desayunando, como una bala, y llegué a la habitación en cuestión de segundos. _____ (TN) estaba totalmente lívida, tenía ojeras muy notables en los contornos de los ojos, los cuales se veían muy rojos. Su cabello esta espelucado y como estaba corto, se le veía un desastre en él; el mismo también estaba casi rubio, producto de la falta de luz, al igual que su piel se veía blanca por la falta de luz y por el susto que había pasado, el cual me expresó en estas palabras que voy a tratar de parafrasear en este diálogo siguiente.

-          ¿Recuerdas al niñito desgraciado que me persigue en mis alucinaciones?—El sudor le corrió por el cuello, mientras trataba de hablarme lo más claro posible.

-          Sí, ya me has hablado de él—le respondí.
-          Me ha ganado—tomó aire porque se le  dificultaba la respiración—… varias veces.

-          ¿Y por eso estás tan alterada?—No me respondió, solo continuó respirando tratando de calmarse ella sola.

-          Es un torturador, ya te lo he dicho, no es bonito que te torturen en tu sueño y luego despiertes hiperventilando y te encuentres con este dolor que siento yo.

-          Entiendo…

No fue necesario tanto palabrerío para explicarnos y comunicarnos. Fui a buscar el termómetro—esta vez me fue más fácil encontrarlo—y rápidamente le tomé la temperatura. Mientras el termómetro marcaba la temperatura, yo fui a buscar el medicamento que le había recetado el médico. Cuando llegué ya había marcado: tenía 43ºC, alarmante, ¿no?; pero sin darle importancia simplemente le di la pastilla (era una pastilla y un jarabe) y el vaso de agua y el jarabe. Ella tomó todos sus medicamentos sin protestar, quejarse del mal sabor y siquiera preguntar la temperatura, pues ya sabía que sea lo que sea, no sería bueno.

Cuando salí de su habitación, en el mismo viaje que hice para buscar la pastilla y el medicamento, me encontré con el padre de ____ (TN), ya tenía el presentimiento que íbamos que tener que llevarla al hospital, entonces le dije a su padre que se aguantara unos minutos. Fui a darle a ____ (TN) su medicamento y las pastillas y, después de saber ya cuál era la temperatura de ____ (TN) le dije a su padre que debíamos llevarla al hospital.

Luego fui donde _____ (TN) y, viendo que ya se había tomado los medicamentos, se cercioré de su estado con preguntas básicas: ¿Te duele la cabeza?, ¿Puedes caminar? ¿Puedes, al menos, pararte?, ¿Cómo te sientes la garganta? Y ¿Qué tan sudado está tu camisón? A ____ (TN) le dolía la cabeza, casi no se podía parar ni caminar y estaba muy sudada; respecto a las glándulas, estaba bastante bien, pero me seguí preocupando su temperatura y el dolor de cabeza. Le dije que se pusiera los zapatos y, que si podía se arreglara el  pelo porque…, no le di un porqué.

_____ (TN) se peinó y se puso los zapatos, yo la llevé al auto de su padre, ya que a ella se le dificultaba caminar por sí misma. Se subió al auto, por sí sola, pero casi se cae; entonces yo la tuve que sostener para que no se lastimara. La subí con seguridad al auto y me subí junto a ella, cerré la puerta y el auto comenzó a andar.

En 25 minutos llegamos al hospital. Hubiéramos llegado en tan solo 17 minutos, pero había un tráfico muy pesado; lo cual me extrañó porque eran casi las ocho de la mañana, ya todo el mundo (o la mayoría de las personas) deberían estar en sus trabajos y no todavía circulando en las vías.

Al llegar al hospital, el padre de _____ (TN) estacionó el auto y se bajó con nosotras. Me acompañó hasta la recepción, pues el aire acondicionado del interior del hospital le hacía daño. El edificio tenía 7 pisos y nosotros nos encontrábamos en la planta baja, se sentía algo extraño estar en un edificio tan pesado hacia arriba, casi no llegaba luz natural a la planta baja; en otros hospitales, específicos para regiones pobladas específicas, se siente perfectamente la luz del sol como si estuviéramos en casa. La joven en la recepción nos pidió el registro de ____ (TN), como ella jamás había sido atendida en ese hospital, ella no tenía registro ahí y tuvieron que hacerlo uno nuevo, lo cual tardo cerca de 20 minutos mientras llenaban todos los papales. _____ (TN) se fue a sentar a la sala de espera mientras su padre y yo llenábamos sus papeles (recuerden que ella no podía estar mucho tiempo de pie porque se mareaba); su padre hacía viajes de ella a mí y de mí a ella para corroborar que las dos estuviéramos bien porque la  verdad era que la sala de espera estado dos corredores a la izquierda de la recepción donde yo estaba llenando los papeles de mi amiga.

Una vez que hubimos llenado todos los papeles de la paciente,  la recepcionista nos preguntó sobre los síntomas de la paciente, ¿qué tenía? Fiebre, le respondí, fiebre de 43ºC. Esto es algo grave en nuestro país, lo más lógico que debió haber hecho la joven es asombrarse, mostrar exclamación, porque así el paciente o quien representa al paciente tiene mayor seguridad de que no le van a dejar en la sala de espera horas… hasta que les dé la gana a  las enfermeras, sino que van a pasar a ser atendidos de una vez. Sin embargo, la mujer no hizo eso, en cambio dijo: “MHH, ya veo. Pero sucede que todos nuestros y enfermeras tiene renovación de su prueba de intervención quirúrgica y de asistentes quirúrgicos el día de hoy; los que no tienen renovación hoy, están de vacaciones o están enfermos de Hanta Virus”.

Esto se llama querer joder a los pacientes, y también negligencia administrativa; ¡¿Cómo es que hay un día del año en que no hay ningún médico o enfermera trabajando en un hospital regional, tan importante como éste?! —Exclamé exasperada por la locura y la pésima organización que había notado en ese hospital.

Mi grave erros fue decirlo en voz tan alta que se escuchara hasta en los cuatro siguientes pisos hacia arriba, en los dos primeros sótanos y a seis pabellones hacia la izquierda y hacia la derecha. En la sala de espera, donde estaban ______ (TN) , su padre y un enorme gentío que pronto enfureció, se escuchó claramente todo lo que dije, y casualmente ésa era la causa de sus enfurecimiento: se estaba alzando la rebelión. Tres segundos después de que dejé de escuchar el eco de mi voz resonando en los pasillos y subiendo según los escalones, pronunciando la última palabra pronunciada por mí, éste; vi un mar de gente, pero antes de ver el mar de gente saliendo de un resquicio en la oscuridad, oí los murmullos de una muchedumbre enfurecida. Esta muchedumbre enfurecida pedía una cosa: que los atendieran, o que por lo menos les hubiesen sido sinceros y dicho que no había forma de que los atendiera en ese día. Fue una situación embarazosa para la administración del hospital, sin embargo creo que debió de haberles dado más vergüenza decírmelo a mí que el hecho de que yo lo dijera con toda la boca y a todo pulmón.

Supuse que la administración debería tener alguna forma de salir de una situación como aquella: una rebelión de pacientes no atendidos. Pero como no sucedió nada, hasta tuve miedo porque creí que me iban a aplastar, que me iban a comer. Como no vi ninguna forma de escapatoria, me apegué lo más que pude a la pared para evitar que mi hicieran daño.

Cuando yo ya estaba dentro de la multitud que exigía una respuesta o una razón de por qué les hicieron perder su tiempo si no había ninguna manera de que los atendieran ese día, salieron unos especie de seguridades que impidieron que las gentes se acercasen siquiera a la ventanilla de la recepción; y de alguna manera los hicieron retroceder. En 15 minutos ya la multitud había salido del espacio de la recepción en donde me encontraba yo; de hecho solo quedaba yo en ese espacio.

Un hombre, que parecía ser policía, —no sé de dónde—salió del gentío que había en la sala de espera y cerró las puertas que separan ese recinto de en el que yo me encontraba (muchas de las personas que frecuentan ese lugar no saben siquiera que esas puertas existen) y me dijo en voz muy pero muy infantil, como tratando de imitar a un osito cariñosito, pero al mismo tiempo siendo muy formal y afable; me dijo esto:

-          Srta., le pido de todo corazón que abandone este edificio porque ha provocado un disturbio dentro de la población de este hospital; por favor, si no nos colabora en ese sentido, nos veremos obligados a sacarla por la fuerza.

-          ¡Yo no me voy! No me importante si no hay ningún médico o enfermera, mi amiga tiene fiebre de 43ºC; ¡se está muriendo! Ustedes no van a permitir que ella muera, sabe que denunciaríamos la negligencia que aquí se está viendo. ¡Son siete años de mala suerte!

-          No me obligue, Srta. —El hombre llamó a los seguridades e hizo que me sacarán, pero mientras me cargaban hacia afuera, yo repliqué:

-          ¡No me pueden sacar! Vengo con mi amiga y su padre.
-          Oh, perfecto. Ellos ya están saliendo igual que tú.

El hombre se fue hacia la puerta que llevaba a la sala de espera en donde estaban ____ (TN) y su padre,  abrió la puerta y vio la marea de gente que se aproximaba hacia él. Cerró la puerta inmediatamente, pues no quería que la gente cruzara la barrera y se formara el pleito y el desorden en la sala de recepción; me preguntó por el apellido de mi amiga, se lo dije y él volvió a abrir la puerta. Con mucho esfuerzo alzó la voz para que todos dentro de la sala le escuchasen y preguntó si había alguien ahí que se apellidara como yo le dije. 3 personas levantaron la mano—lo sé porque el padre de ____ (TN) me lo contó cuando volvimos a estar en el auto—y sólo uno de ellos era el acertado, que era el padre de ______ (TN). El hombre se volteó y me preguntó por el nombre completo de mi amiga; le dije: “______ (TN) ______ (TA). Y entonces el hombre preguntó con voz potente y con duda en la última frase: “¿De ustedes tres, alguno se llama _____ (TN) _____ (TA) o es su padre…? Entonces el padre de _____ (TN) mantuvo la mano levantada y los guardias que estaban custodiando a todas las personas, en general, que estaban en la sala de espera lo asieron del brazo y se lo llevaron mientras cargaba a una ______ (TN) flaca, desnutrida y casi sin belleza natural.

“Yo puedo caminar solo”, replicó el padre de _____ (TN) mientras caminaba a la puerta que no sabía que existía. Cuando cruzó el marco de la puerta, esta se cerró y me vio, me miró y me observó estando sujeta por unos hombros que ninguno de los dos creía que fueran latinos; lo más probable era que fuesen anglos o nórdicos. Cuando ya estuvo afuera, el hombre le indicó que se dirigiera a la salida del edificio; los hombres—anglos o nórdicos—me llevaron arrastrar y cargada, nos balanceamos entre las dos formas.


Cuando ya los tres estuvimos en el auto, me quedé callada: no podía creer que por mi culpa no nos fueran a atender, mi amiga estaba muriendo y yo no podía hacer nada para ella. Entonces el padre de _____ (TN), tan amoroso como si fuera le mío, me dijo: “vamos a comprar más de las pastillas que tiene receta ____ (TN), antes de que se  le acaben”. No dije nada, no protesté, no argumenté, no comenté, no repliqué ni me quejé, solo dejé que llegásemos a la farmacia, me bajé, compré las pastillas y me subí al auto. Al rato llegamos a casa, bajé a _____ (TN) y la cargué hasta su cama. Su padre se fue y me la dejó a mi a cargo. Entonces me puse a hacer el almuerzo para todos en la casa. 


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Wow. Este es un final un poco suave para apaciguar todo lo que ya he contado en el resto del capítulo.
Al principio creí que este capítulo no iba a ser interesante, pero ahora que lo vuelvo a leer como lectora... wow, me he quedado maravillada con mi propio trabajo. he progresado bastante. Y eso que ahora me estoy dedicando a escribir más verso que prosa, pero aún así mi prosa está muy buena.

Creo que este capítulo aporta bastante a la novela en sí porque dice que TN está al borde de la muerte, que era casi un cadáver. Pero tenemos la esperanza de que ella no muera; sin embargo María no lo sabe y sigue estresándose a sí misma porque sabe que se lo tiene que decir a Rocky y no puede. TN acaba de hablar con él y la impresión que le dejó fue como diciéndole "¡mejor ahórcate!", y eso es precisamente lo que no quiere María.

Aún sigo considerando que esta parte es muy aburrida, pero también es muy corta. TN ya está muriendo, lo que significa que el siguiente capítulo es el último de esta parte.
Sin embargo, lamentablemente y por culpa de mis horarios, no voy a poder publicar ese capítulo hasta el 11 o 12 de septiembre, que es cuando terminaré, por fin y gracias al Señor Dios Todopoderoso, este trimestre de clases; que ya estoy contando los días para que se acaba..... y los exámenes que tengo que hacer, 18.

Espero que les guste esta entrada. Como ya no tengo tiempo para más, será hasta la próxima. Recuerden que ya se acaba la trivia cuya pregunta es: ¿Cuál es el personaje nuevo que no aparece en la lista de personajes nuevos, pero que aparece tácitamente en el capítulo 12, iniciando la segunda temporada?

Para despedirme, voy a compartir estos dos vídeos musicales, y para el gusta, también puede ver los vídeos de entrevista que pertenecen a esta misma galería:





martes, 28 de julio de 2015

Capítulo 4: Capítulo 50 (conteo general): “Jilbab, atuendo musulmán”





Aquel día, en ese momento, en aquellas circunstancias me propuse hacer algo por amor, me propuse a bajarle la temperatura a ____ (TN). Me dije, estamos solo dos grados arriba, podemos bajarlos, sí que se puede. De modo de que si la manera latina no pudo hacerlo bajar, vamos a hacerlo a la gringa; apuesto a que ése es el problema, el virus no es latino, es gringo. Entonces le puse una bolsa de hielo a ____ (TN) en la cabeza y le di un refresco frío de frutas. Y luego comprobamos qué tan eficaz era la manera gringa; _____ (TN) se tomó su vaso de jugo de frutas friísimas y todo fue muy bien. _____ (TN) se quedó ahí sentada, viendo televisión mientras cargaba en la cabeza la bolsa de hielo. Luego de unos momentos comenzó a tener escalofríos, luego tuvo náuseas y vomitó en una cubeta (*¡vomitó por primera en casi un año!*). Después de vomitar—como en casi todos los casos—se sintió mejor. Entonces, ____ (TN) se desmayó. Sí, se desmayó y casi cae de narices dentro de la cubeta del vómito, claro no fue así porque la sostuve y la acosté en el sofá. Le desajusté el cuello de la camisa y fui a buscarle un vaso de agua y una pastilla de acetaminofén; también le traje un abanico de mano para ventilarla. La estuve abanicando durante dos minutos, aproximadamente, entonces ella despertó. ____ (TN) se tomó el vaso de agua y olvidó la pastilla, luego—cuando me ofrecí para traerle otro vaso de agua—rechazó la pastilla y dijo que se sentía llena con ese vaso de agua.

Para estar totalmente segura de que absolutamente todo marcha bien, le volví a medir la temperatura. La reacción de _____ (TN) fue algo como “¡ya deja! Parece que tú tienes un muy diferente caso de hipocondría”; pero no lo dijo como en aire de sabiondez, sino en aire de fastidio, arrogancia e inestabilidad, quisiera escuchar a una persona normal tratando de imitar su entonación, eso sería hilarante.

Obligué a ____ (TN) a quedarse quieta mientras el termómetro marcaba la temperatura. Entones vi la temperatura… decía que tenía 38ºC de fiebre, eso era un enorme progreso. Como dije, si la manera latina no funcionó para bajarle la temperatura, la manera gringa debiera funcionar, y le bajó un grado, estábamos cerquísima. Entonces intenté bajarle más la temperatura. Obviamente, como deben de estar pensando ahora mismo, si le tomo la temperatura justo después de que ella dejase de tomar la bebida no tendría sentido porque en ese momento su lengua estaría fría, por la temperatura de la bebida; como yo no soy tonta, esperé unos cinco minutos después que ella se acabó la bebida y antes de tomarle la temperatura, entonces marcó 38º.

-          ¿Ya estamos en 37?—preguntó ____ (TN).

La voz de ____ (TN), sin embargo, se notaba más cansada que como si se estuviera recuperando.

-          No, estamos en 38.

En ese momento creí que no debí decírselo, sin embargo, me sentiría mal si creyese que ya estaba bien, de todas forma tendría que bajarle la temperatura; eso sería imposible de pasar inadvertido. No obstante, su expresión no fue de tristeza, sino de fastidio <<ugh!>>. Sí, yo estuve de acuerdo con ella. Quise darle otra bebida fría. Ella mostró una cara como de “si me tomo otro más de esos, voy a morir”, pero se lo tomó con abnegación, me miró con una sonrisa en los labios y luego se lo tomó.

Luego me dijo que quería dormir. Me dio el vaso y luego se echó en el sofá; yo iba a llevarla a la cama, en su cuarto; pero ella se tiró en el sofá e instantáneamente quedó dormida en el lecho.

Cuando ____ (TN) se fue a dormir ya eran como las 5 de la tarde. Veinte minutos después de que _____ (TN) se fuera a dormir, me senté en la terraza de la casa de ____ (TN). Ahí estaba su padre acostado en una hamaca en el patio. La terraza tenía una puerta que daba al patio, por eso yo lo podía ver desde la mecedora en donde yo estaba sentada; por eso digo que él estaba ahí, en la terraza. Desde mi mecedora, giré mi cabeza unos 90 grados y observé el atardecer. El crepúsculo es una de las cosas más hermosas de la vida, lo que me recuerda que también es algo muy romántico, eso me recuerda a Riker, creo que es el único “novio” que de verdad he amado.

En el colegio, las chicas tenemos novios de mentira, pero a Riker no le gustan las relaciones de mentira, o tal vez relaciones verdaderas, pero con sentimientos mínimos, si uno termina, no pasa nada, porque uno nunca está realmente enamorado de la pareja; pero Riker es tan diferente, y no quiero lastimarlo o perderlo. Pero tampoco encuentro manera de explicarle lo que realmente pasa, y ahí vuelvo atrás, ¡no quiero perderlo! Sin embargo, mi principal preocupación en ese momento era la salud de mi mejor amiga.

De Riker pasé a Rocky. De repente su recuerdo me vino a la mente, continué pensando en él y lo que debería estar sintiendo en ese momento, debería de sentirse aislado, sin ninguna posibilidad de comunicarse con su chica. Entonces, la barrera se rompió; Rocky me llamó al teléfono celular.

-          Hola, María—me llamó.
-          Hooo-la. ¿Qué pasó, Rocky?—respondí con pereza.
-          ¿Por qué esa actitud, nena?—hizo una breve pausa—y… ¿Cómo está _____ (TN).

-          Está descansando—dije.
-          ¿Puedo ir a verla?
-          Sí—ya me estaba durmiendo. — ¡No!—entonces me desperté--____ (TN) está descansando, no puede verte y recibirte.
-          Pero no quiero que me vea, necesariamente, solo quiero verla yo a ella. No es necesario que me reciba.

-          Rocky, dije que no.
-          ¡Oh, por favor!—suplicó Rocky.
-          ¡No!—repetí.

-          Oyee—dijo en tono coqueto—Ryland quiere verte, o hablarte…
-          ¿Qué quiere?—exclamé exasperadamente.
-          Eeeeeeeeeeeeeee
-          Rocky, no tengo tiempo para estupideces—le colgué.

Me puse a llorar. Fue una sensación que jamás había sentido en toda mi vida. Sentí mi corazón oprimido; Riker, ____ (TN), Rocky ¡y ahora Ryland! Fue mucho para mí y no pude sostenerlo más, entonces estallé en llamas.

El padre de ___ (TN) y se acercó  a mí y me dijo: “Ya sé que la extrañas, pero no hagas que yo también me ponga a llorar”. Levanté la cabeza y le miré la calva, entonces volví a bajarla. “Ella volverá, no te preocupes”. Con esta frase vendría muy bien una palmada en la espalda, pero el padre de ____ (TN) no me dio una palmada en la espalda; solo se retiró. Nunca nadie supo que yo sufría por todas las razones que acabé de mencionar. Es probable que el padre de ___ (TN) y sus otros familiares ya supieran que yo sufría por ____ (TN), pero nadie supo el resto de las razones: Riker, Rocky y Ryland. La única persona que lo supo fue ______ (TN), años después, cuando la gran tragedia sucedió, antes de que todo acabase para siempre. Hasta entonces, nadie lo supo.


La medicina que los doctores le recetaron a ____ (TN) decía que se debe consumir cada 8 horas. Si tienes a un paciente como _____ (TN), que se despierta cada… 5.9 años, es prácticamente imposible hacer que se tome el medicamento cada ocho horas. Como ya casi estábamos sobre la temperatura correcta, me propuse seguir las reglas. A la una de la madrugada fui a despertarla. ____ (TN) roncaba como una elefanta, pero era admisible, estaba súper cansada. Intenté empezar con algo sutil: le toqué el hombro, no se despertó, lo cual podría ser hasta predecible. Luego le hice cosquillas en el cuello, y nada paso, comencé a extrañarme un poco más. Puse la canción de Loud en mi teléfono, con el volumen a lo más alto y se lo puse pegado al oído. No pasó nada. Se me ocurrió que debería ser algo más repentino. Entonces le puse pausa, volví a acercar el teléfono a su oído, pero esta vez no estaba sonando la canción; como tenía el dedo cerca del botón de reproducir, le cliqué, cuando el teléfono ya estaba en su oído. A mí me asustaría eso, pero no fue el caso con _____ (TN).

Entonces decidí hacerle cosquillas en la cintura, es su punto débil; pero nada. Si ella no se despierta con cosquillas en la cintura, sea la hora que sea, es imposible hacer que se despierte. Entonces me di por vencida y me fui a la habitación de huéspedes, en donde yo estaba durmiendo.


Esta historia continúa a las 10 de la mañana de ese mismo día. Todos en casa de _____ (TN) ya se habían ido, solo quedábamos ella y yo. ______ (TN) ya estaba despierta a esa hora y se veía muy bien. Ya casi podía hablar bien, incluso hasta cantar y la fiebre estaba casi, casi, pero muy casi en 37ºC. ______ (TN) se mostraba con tantas energías que estuve a punto de llamar a Rocky, no sé por qué quise llamarlo, solo pensé que tal vez, solo tal vez, él sepa cómo contralar la excesiva energía de _____ (TN), sí sabes de qué estoy hablando.

En fin, _____ (TN) se encontraba bien, muy bien. Como no teníamos nada que hacer, surgió esta conversación justo después de desayunar:

-          ¿Y ahora qué hacemos?—Preguntó _____ (TN).
-          No tengo idea—pequeña pausa—. ¿Tareas?
-          No tengo ganas—respondió ella desperezándose y estirando sus brazos.

-          Hay tiempo…
-          No lo sé.
-          No era una pregunta.

-          Oh, ¿en serio?—parecía más bruta conforme el tiempo iba progresando.
-          ¿Vemos Disney?—propuse con no muy verdaderas ganas.

-          Nah, Disney, a esta hora da puros programas para niñitos pequeñitos—dijo con indiferencia.
-          ¿Algún otro canal de TV?—ella era la “special guest”, entonces yo no podía decir nada que no la complaciera.

-          ¡ESOTY ABURRIDA!
-          ¡Pues desabúrrete!—le grité.

Creo que estallé demasiado rápido, pero, lo que pasaba era que la explosión del día anterior no había sido suficiente para sacar todo lo que me molestaba, y eso salió por completo, al día siguiente.

_____ (TN) y yo estuvimos cerca de una hora separadas una de la otra. En ese tiempo, estuve a punto de comenzar a estudiar otro idioma como pasatiempo para matarlo, otra opción hubiera sido continuar con la composición de la tarea de música, pero me fue más placentero quedarme sedentariamente sentada (o más bien, acostada) en la cama, bocabajo. Primero me dije que me quedaría ahí haciendo nada; entonces, hacer nada se convirtió en reflexionar sobre la lluvia, la lluvia de problemas, ¡por supuesto!

Después de que hubiera pasado la hora de aislamiento una de la otra, yo me encaminé al encuentro de ____ (TN), pero ella estaba en la puerta justo cuando yo iba a atravesarla. Entonces nos pudimos poner de acuerdo.

-          Veamos a Rocky.

Esa propuesta de cómo gastar nuestro tiempo fue aceptable, si no quieres aburrirte, ve a visitar a Rocky Lynch, con él nunca te aburrirás; me parece una buena idea. Sin embargo, me sorprendió la propuesta: estuve evitando a Rocky por casi una semana (ya era miércoles), y entonces me pedía que fuéramos a verle; es como decirle a un oficial de policía que no dispare a nadie, a absolutamente nadie, y luego le dicen que dispare a diestra y siniestra.

De cualquier modo, mi misión era complacer a ____ (TN), entonces…

-          Okay, ya le llamo—asentí.

Marqué el número de Rocky y enseguida él me contestó. Lo primero que dijo fue: “¿______ (TN) está bien?, ¿ya puedo verla?

-          Sí, Rocky—hice una pausa para permitirle que argumentara algo; como no lo hizo, continué—sí  a todo.

-          Voy para allá—estuvo apuntó de colgar; lo detuve.
-          ¡NO! Espera, nosotras vamos para allá.
-          Ok.

Rocky cerró la llamada y nosotras prefirimos irnos lo más rápido posible, solo para que cuando llegáramos Rocky estuviese ahí, esperándonos pacientemente. _____ (TN) se tardó como 20 minutos vistiéndose. Me parece a mí, pero cuando una se tarda 20 minutos y más vistiéndose es porque va a ir a una cita con el chico que le ha gustado toda la vida, pero cuando es con el novio, no; porque ya se conocen bastante y verse demasiado arreglada, a veces, puede asustarlos, tal vez piense que eres una psicópata y te mueres si él te ve sin maquillaje o con una blusa que no combina con los pantalones.

Cuando _____ (TN) por fin salió, lo que vi me sonó indignante…

-          _____ (TN)—me jalé un mechón de cabello—esperé veinte minutos por… eso—finalicé con la boca abierta y apuntando a su atuendo en forma despectiva, con mi dedo índice.

-          ¿Qué pasa? ¿No te gusta?—preguntó tan inocentemente como una niña de 2 años.

-          ____ (TN), jamás he cuestionado tu forma de vestirte, pero… ¿pretendes que Rocky vuelva a Estados Unidos y rompa su contrato como actor de telenovelas acá?

-          No. ¿Por qué lo dices?—siguió hablando como niñita ignorante.
-          De veras: vas a hacer que Rocky vuelva a Estados Unidos.

El atuendo de _____ (TN) era como “What The Fuck. Laughing my fucking ass off”.  Es en serio. Llevaba un jilbab. En ese momento en que la vi no tenía ni idea de qué era eso. Entonces, ella me lo dijo: “Es un jilbab, una vestidura musulmana”.

Cuestioné el color negro terrible, la forma, el largo—en nuestro país hace demasiado calor como para vestirse como musulmana—y simplemente el atuendo, por qué ____ (TN) se tenía que vestir como musulmana. <<Por lo menos se le ve la cara>>, pensé. Pensé demasiado pronto; cuando íbamos cruzando el marco de la puerta de la calle, y ______ (TN) se puso el velo, entonces me sentí súper rara caminando alado de ella, en verdad se sentía como caminando alado de una musulmana.

Narras tú:
¿Mi atuendo?, súper sencillo: me vestí con ropa normal; sí CON ROPA NORMAL. Por encima de mi blusa, cuyo diseño no es menester, me puse mi tradicional abrigo blando polar de la buena suerte y una bufanda mal amarrada. En el siguiente nivel de mi atuendo, el externo, me puse un “jilbab”, una vestimenta musulmana, una túnica larga que cubre todo el cuerpo, la cabeza y el rostro con un velo a modo de pantalla para los ojos (http://www.ehowenespanol.com/vestimenta-paises-musulmanes-hechos_47202/). El objetivo de esta vestimenta era sencillo: Rocky, no me debe ver las glándulas inflamadas. El cubrirme con un velo ayuda a filtrar mi voz y, como en ese momento ya no estaba tan ronca mi voz, no sonaría mal, sino bastante normal para el que me escucha del otro lado del velo.

Al llegar a casa de Rocky, María tocó el timbre y Rocky abrió inmediatamente. Jamás había visto su casa, ni esa ni la de L.A., pero se notaba que tienen muy buen gusto. No reparé mucho en observar el diseño de la casa de Rocky y me concentré más en cumplir mi misión y retirarme a la clausura.

Rocky abrazó a María, amistosamente, y luego preguntó: “Who’s she?”, señalándome a mí. Suerte que ninguno de los dos pudo observar mi respuesta facial, a nadie le hubiera gustado. María buscó las mejores palabras en el idioma inglés para decirle que “esa” era yo, muy apropiadas: “She’s ____ (TN). Now, bring her inside your beautiful house, do whatever you want with and to her, and call me when you have finish”. *What The Fuck*. Creo  que el concepto de mejores amigas 4ever&ever ha quedado muy deforme. María simplemente se fue y me dejó, ¡se suponía que yo iba a huir de esa manera!

Rocky, como es su naturaleza escandinava (recordemos que su madre es de ascendencia danesa), intentó cumplir lo que María le pidió, hacer conmigo lo que quisiera; de la manera que estás pensando. Rocky intentó levantarme el velo, de manera que lo haría un novio cuando él y la novia están en el altar. Su sueño de matrimonio se arruinó cuando le dije:

-          ¡No me levantes el velo!—entonces se detuvo y trató de observar la expresión de mis ojos por debajo de la pantalla—. Sólo mi marido puede verme la cara.

-          What? ____ (TN), tú no tienes marido; pero yo soy tu novio. ¿No va eso por el mismo camino?
-          No me consta tal apelación.

-          ¿Tal apelación?... ¿_____ (TN) qué te sucede y por qué estás vestida como musulmana, o eres ehhh…? ¿cuál es tu religión?
-          Soy musulmana, ¿no viste el jilbab?—le pregunté esperando que se lo creyera.

-          Sí, vi el jil-- lo que sea; pero tú no eres musulmana—intenté protestar pero Rocky prosiguió sin hacer pausa alguna—. Si fueras musulmana yo jamás te hubiera conocido… Además, según tengo entendido, en los países árabes se prohíbe que dos personas de sexos opuestos se relacionen a no ser que estén casados; o sea que no existe el noviazgo. Y tú tienes un noviazgo conmigo, ¿o es que pretendes terminar conmigo?—hizo una pausa—. ¡Respóndeme!

-          Oh, claro que no, Rocky, como crees que terminaría contigo—me abracé de su hombro.

Rocky suspiró exaltado. Se notaba cansado fastidiado, y con muy pocas ganas de discutir, pero  menos de  no poder ver mi rostro.

-          ¿Ahora puedo verte el rostro; al menos me merezco eso?
-          ¿Podemos entrar?

-          Respóndeme.
-          Sí, entremos.

No le dejé tocarme hasta que entramos en su casa. No había nadie en casa, lo cual era perfecto para “nosotros” en general, pero malo para mí en particular. Yo, que siempre vengo preparada, traía un “niqab” en mi bolso. Me quité el velo del jilbab y me puse el niqab. Entonces la expresión de Rocky fue como de: “oh, no manches, niña”. Pasé de una larga túnica, con un velo fuera de moda, a una larga túnica con un niqab. El niqab es un tocado, pero la característica principal de esta prenda es que me puedo quitar la parte inferior y mostrar parte de la cara, estando dentro de mi círculo familiar.

Me quité la parte inferior de mi niqab y le mostré mi rostro a Rocky. “¿Feliz?” Sin tan siquiera esperar a que respondiera, me volvió a tapar el rostro, no quería que me viese… como ya expliqué.


Rocky tomó el velo mientras decía “no, no-no”. Al principio estábamos sentados en distintos sofás, pero, luego—cuando le hice la pregunta “¿feliz?”—se sentó en el mismo sofá en que estaba yo y me tomó las manos y el  velo. Mi corazón comenzó a latir como a mil por segundo, literalmente las arterias de mis manos estuvieron a punto de explotar y creo plenamente que no estuve alucinando porque hasta Rocky se dio cuenta, comenzó a acariciarme las manos mientras se explicaba por qué él no quería que yo me ocultara detrás de un velo. Sus caricias, como medicina para mí, me aliviaron hasta en lo más profundo de mi alma: mi extremada presión alta, mi fiebre y dizque resfriado y todas las inseguridades que tenía en ese momento.

Me dejé el velo suelto un rato y conversamos un momento. Rocky básicamente hacía preguntas como las del WorkBook de 7 grado; Where are you from?, did you grow up there? When did you move here? Do you like to read?  ‘’  ‘’ to go to the cinema? What kind of music/movies do you like?, etc. Claro él no era tan obvio, pero sus preguntas daban la total obviedad de decir: ¡mujer, no te conozco, déjame conocerte!, pero en tono fastidiado como respondiendo y reprochando, no de la forma mal pensada en la que María y yo te hemos enseñado a pensar las cosas.

Me dejé llevar por él, es un chico bastante interesante y divertido y, no me conduce a nada malo; no es esa clase de “diversión”. Pero, sin embargo, él me desconcentra. Jamás fui tan abierta con él y definitivamente esa vez no fue la vez en la que fui más como un libro abierto; comparándola con otras veces, anteriores, en las que hablamos, creo que sí fue la vez, hasta ese momento en la que más me abrí. Comparándolo todo lo que le tuve que decir a Rocky, no es nada, por eso no tiene mérito escribirlas aquí.

De tanto hablar—tanto hablar para lo poco que había hablado últimamente—se me fue yendo la voz. Hasta sentí que me salían algunos gallitos, por suerte, Rocky no los pudo escuchar, o eso me pareció a mí. No reaccionó, se quedó ahí, inmóvil. Pero yo sí reacciono frente a una situación así. Con mi astucia para guiar a las personas a donde quiero, logré matar la conversación, pero no interrumpiéndolo. Fui dejando de hablar tanto, disminuyéndole la importancia a las cosas y haciendo parecer que me siento mal, incómoda y que prefiero estar en mi casa. Al final hice el drama del reloj, pero real: miré mi muñeca como haciendo creer que tengo un reloj que en realidad no existe, entonces dije: “oh, no tengo reloj. ¿Qué hora es?” Rocky me dijo la hora y yo afirmé que era tarde y que tenía cosas que hacer en mi casa y listo. Es la perfecta excusa para poder irse y zafarse de todo por lo que no quiera pasar.

Rocky aceptó que yo me fuera para mi casa, sin embargo, no lo sentí seguro de lo que me decía, parecía como si sólo quisiera complacerme pero no se siente complacido él mismo.

Me levante del asiento, y me encaminé hacia la puerta. Rocky me miró y reaccionó. Me alcanzó en la puerta e intentó darme un beso en los labios, pero yo no quería darle el beso, ya sabes, por el temor a contagiarlo de una enfermedad que yo ni siquiera sabía qué era. Intenté excusarme averbalmente: dándole un beso en la mejilla a distancia, y así favorecía a mi excusa de tener prisa. Rocky, al parecer no, entendió mi mensaje y quiso, de todas maneras, que le diera el beso; yo quise irme de una vez, antes de que algo muy malo sucediera; sabía que estaba jugando con fuego.

A penas ya estuve a varios metros de él, me volteé y caminé decidida y hacia el frente, con el pensamiento de que Rocky no me estuviera siguiendo. Entonces la incertidumbre creció y sentí que él me estaba siguiendo. Escuché sus pasos, y mi corazón comenzó a latir las fuerte, como advirtiendo su presencia.

Ya iba por la sexta calle, estaba casi en casa y entonces escuché su voz: “_______ (TN), espera”. Dediqué 5 segundos a pensarlo: ¿voltear o no voltear?, he ahí el dilema. Seguía yo con mi dilema cuando sentí la profunda y verdadera sensación de que no era una alucinación mía, era real. Rocky entró en mi rango de visión periférica. Volteé a ver—porque para ese instante ya había quedado detrás de mí por lo rápido que yo caminaba—y me encontré con él llamándome desesperadamente. En ningún momento dejé de caminar, siempre mantuve la marcha y no me dejé ganar por él.


El momento decisivo llegó cuando él intentó tomarme, pero no pudo porque no dejaba de avanzar y no dejaba de moverme. Rocky tomó mi niqab y lo jaló, éste se cayó y mi cabeza quedó descubierta. Me dio un susto, porque creí… muchas cosas, no solo que me vería la melena despeinada, sino que también me darían los rayos del sol y me quemaría el cuello; pero eso no era la peor: el niqab me protegía todo lo que se llama sistema nervioso central. Me protegía la cabeza, en donde están el cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo, tres órganos que estaban siendo afectadas por la enfermedad. Además me protegía las fosas nasales, ya que ellas estaban muy delicadas, un poquito de calor excesivo y se terminan de cerrar y me muero, por eso me tenían en una habitación ventilada; el niqab daba calor, pero producía sudor, lo cual me refrescaba la cara. Pero, sobre todo, lo que más me preocupó, fueron mis glándulas: el calor me afectaba en ella y además, necesitaba llevarlas cubiertas para protegerlas.

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Este es el capítulo más tonto que he escrito, hasta más tonto que el segundo capítulo.
sin embargo hay cosas datos importantes aquí, como la locura de TN de hacerse pasar por musulmana, tal vez porque no quería volver a ver a Rocky, no quería o él la tocara o simplemente porque la fiebre ya estaba comenzando a afectarle el cerebro. Hablo en serio, para este momento en la historia TN ya está sufriendo problemas cerebrales.

Ya vamos por el capítulo 4!!! Es increíble que ya vayamos por aquí. Recuerden que todavía está la pregunta vigente: ¿quién es el personaje nuevo que no está en la lista de los personajes tanto nuevos como viejos. aquí está la lista
La respuesta a esta pregunta se encuentra mencionada en el capítulo 12, y como "premio" a quien me envíe la respuesta correcta (a través de un comentario en el blog o a través de un e-mail) será un avance exclusivo del final de esta tercera temporada que ya se está cocinando en mi computadora.

Espero que les haya gustado esta entrada. Síganme, comenten y compartan esta entrada en todas las redes sociales. Espero que alguien encuentre la respuesta, porque el tiempo se agota.
Para terminar esta entrada, quiero compartir este vídeo de los mejores vocals de Rydel.



PD: El siguiente capítulo (titulado "el cadáver") vendrá el 22 de agosto.
<3