jueves, 2 de julio de 2015

Capítulo 2: Capítulo 48 (conteo general): “Ana y la entrada al infierno”.

Capítulo 2: 

Capítulo 48 (conteo general): “Ana 

y la entrada al infierno”.

-          _____ (TN), ¿me estas escuchando?
-          ¿Eh? Claro que te estoy escuchando.
-          Entonces, ¿Qué fue lo que dije?—interrogó Rocky.

-          Que tú y tus hermanos tienen casa cerca de aquí…
-          Antes de eso.

-          eMMM—me quedé pensando—que audisionaste para el protagonista, pero hiciste un perfecto antagonista con acento gringo.
-          Creo que sí fue eso lo que dije.

Me costó trabajo explicarle a Rocky que cuando alguien me está hablando me concentro mejor para resolver las ecuaciones algebraicas. Entonces llegamos a la conclusión de que él me ayudaría a buscar otra forma de no estresarme cuando no me sale la ecuación. Me sucedió varias veces; Rocky tenía razón, su receta realmente funcionó.

Claro, cuando tienes un novio como Rocky… ¿es posible no estar estresada? Hago la pregunta con doble sentido; porque cada vez que me estreso, él me calma; pero al final llego a un punto en el que me estreso solo para hacer que me calme… con un beso delicioso.

En resumen, Rocky me besó unas 25 veces aquella tarde, y terminé mi tarea de matemáticas, y las de geografía, contabilidad, cívica, música (materia en la que me fue muy útil la ayuda de Rocky) e informática.

Después de que Rocky me ayudara con todas mis tareas, fuimos a ver algo de televisión. Entonces apareció María y la larguísima explicación. Sucede que de nuevo María sabía de todo esto y yo no. María ayudó a los chicos a conseguir trabajo cerca de donde yo vivo; y por cerca me refiero a en el mismo país.

 Rocky y Rydel van a comenzar una carrera como actores de telenovelas y la banda en general consiguió una invitación de una importante cadena de televisión de ______ (TP) para participar en uno de esos extraños shows de último trimestre del año, que recaudan millones de dólares. Así R5 estará metido en esos enredos este trimestre.

Oh, casi olvido algo: Los Lynch tienen casa en mi vecindario. Dicho de este modo, tal vez no suena raro; pero repítelo unas diez veces y te darás cuenta de que sonaría raro.

El vecindario en donde vivo es relativamente grande y sinceramente no me he tomado el tiempo para contar en cuántas nuevas propiedades están construyendo. La construcción de la casa de los Lynch comenzó en agosto de 2014 y terminó a inicios de octubre. Como todo sucedió antes de que sucediera todo lo que sucedió en Buenos Aires, la excusa para continuar con el proyecto, si Rocky yo termináramos, era que de todas maneras iban a iniciar una etapa de su carrera en mi país y necesitarían un lugar estable en donde vivir.

Además vivir en la ciudad no tendría sentido, no habría nada de nuevo en eso; sin embargo, si se acostumbrasen a la vida en las afueras de la ciudad, les tomaría menos trabajo acostumbrarse a la vida de este país; ya que en mi país la cultura indica que solo los extranjeros viven en el centro de la ciudad, mientras que los nacionales viven en barriadas y urbanizaciones dispersadas al norte y noroeste (las más pudientes), al sur, sudeste, suroeste y nordeste (las más pobres), y a las de clase media, al oeste noroeste, sur sureste y este nordeste. Es una cultura muy significativa: los norteños son ricos, los sureños, pobres.

En menos de 30 minutos mi habitación se llenó de gringos hablando de una forma tan peculiar que mi cerebro estuvo a punto de decir: <<me voy de vacaciones>>. Ciertamente, siempre he sentido que los Lynches y Ratliff tienen una forma muy diferente de hablar que el resto de los norteamericanos, pero aquella vez, el solo hecho de escuchar sus voces me era irritante.

En ese momento estábamos en el salón principal, y sonó el timbre de la puerta principal. Todos voltearon la mirada hacia la puerta y luego me miraron a mí como acto seguido. Entonces Ross se adelantó y me preguntó: “May I open the door?” “Sure”; Asentí.

Ross salió del tumulto de gente dentro del salón y se encaminó a la puerta principal. Demoró un poco, lo cual hizo impacientar a la persona del otro lado de la madera, quien volvió a tocar el timbre con más vehemencia. Entonces Ross abrió la puerta y se encontró frente a él una impaciente chica quien notaba muy simpático en un chico el hecho de que no le dejara pasar adentro de la vivienda.

Ana tenía el pelo liso y castaño claro, pero no tan claro como el de María. Tenía una estatura de aproximadamente 1 metro, 69 centímetros. Usaba lentes pero no los llevaba puestos en los ojos, en ese momento, si no que los llevaba en la cabeza. Tenía la tez clara, pero no tan clara como la de Ellington. Tenía una fina cintura, pero no tan delgada como la de María. Tenía unos rosados labios, más rosados que los de Ross, y tenía unos ojos azules, pero no tan azules como los de un gringo propiamente dicho. Sus ojos hacían juego perfectamente con los de Ross.

En aquella ocasión llevaba puesto el uniforme del colegio: falda dos dedos debajo de la rodilla, medias a media pierna, cintura ceñida, camisa blanca sin adornos y la insignia del colegio sobre el tirante izquierdo de lo que llaman jumper.

-          ¡Quítate de enfrente! —Refunfuñó Ana mientras empujaba a Ross a un lado para dejarla pasar.

Ana pasó entre toda la compañía gringa y llegó hasta mí sin siquiera pedir permiso. Entonces me dijo: “_____ (TN), en privado. Tú y yo."

Ana me levantó de mi asiento y me asió del brazo. Prácticamente me llevó arrastras. Solo al final pude caminar yo misma. Cuando estuvimos en un lugar aparte donde poder charlar sin temor a ser escuchadas por un grupo de muchachos chismosos y celosos, Ana soltó la lengua.

-          Se trata de Tomás—dijo seriamente.
-          ¿Y? Ya no me importa él, tengo novio y lo más importante es que está ahora mismo dentro de esta casa—dije con indiferencia.
-          ______ (TN), María, tu mejor amiga, está saliendo con Tomás.

Me quedé impactada. ¿Cómo sería posible que mi mejor amiga estuviera saliendo con mi amor platónico? Estuve a punto de ir a donde estaba María, con los chicos, y hacerle una escena de celos. Entonces Ana me mostró las pruebas. En el Facebook de María,ella, había hecho una publicación hace 2 horas en donde comentaba muy plácidamente que estaba saliendo con Tomás Rockefeller. Oh, y para colmo, él mismo comentaba en la entrada: “te amo, mi querida”. Esto es inaceptable.

Fui donde María y le hice mi escenita de celos y mi salida dramática, de modo que todos me miraran. Como supongo, todos volvieron a ver a María después de que yo salí. Entonces ella corrió detrás de mí y tuvimos una conversación las tres: ella, Ana y yo.

Creo que al final me di cuenta de que todavía siento algo por Tomás. ¿Pero qué me pasa? Estoy saliendo con Rocky Lynch. ¿Por qué he de querer a ese tonto que me tuvo a su alcance durante 9 años y no se acercó hasta mí sino después de que comenzaran los rumores de que yo tenía novio? Los chicos así no valen la pena; a menos que hagan algo grande y significativo que me haga cambiar de opinión.

Rocky vino a verme y hablar conmigo después de haber hablado con las chicas. Con las chicas acordamos y arreglamos todas nuestras diferencias. María explicó que no halla ningún problema en que ella esté saliendo con mi ex-crush; tomando en cuenta que si siguiere teniendo sentimientos hacia Rocky—me dio un ataque de tos—lo estaría engañando.

Me disculpé con María y Ana me consoló. Después de que ellas dos se fueran, yo me quedé sola sentada en una silla en la terraza. Entonces vino Rocky, mi novio—otro ataque de tos—.

Al momento en que Rocky viniera, estaba lloviendo torrencialmente y yo, mirando la lluvia, tratando de encontrar respuesta coherente a mi duda del corazón. Rocky se sentó junto a mí, tomó una de mis manos, la acercó a sus labios y la besó ruidosamente. Luego, hizo lo mismo con mi cara y mi cabello. Entonces me dijo <<hola>>, cuando le miré a los ojos.

-          Creo que aún no hemos tenido una conversación decente—me dijo, observándome con unos ojos que daban lástima, no sabía nada.

-          Está lloviendo—comenté aisladamente.
-          ¿Estás segura?... Porque en mi corazón hay un hermoso y brillante sol, que no parar de brillar—le miré—eres tú—no supe qué decir.

-         
-          Al menos deléitame con una de tus sonrisas—me dio.

Rocky me levantó el mentón. Esas caricias suyas, son tan saludables para mi cuerpo; me gustaron tanto. Pero, por alguna razón, mi cuerpo las rechazó…
Cinco minutos después, dejó de llover y comencé a sentir el frío de la noche. Al principio quise quitarme el abrigo, ya que hacía un poco de calor; pero cuando comenzó sentirse el frío de la noche, no quise quitarme el abrigo.

Entonces Rocky me preguntó por lo que estaba pasando. Evidentemente él no era tonto ni tampoco ciego como para no darse cuenta de que algo malo estaba sucediendo.

No quise comentarle ni de lo de mi ex-crush, ni lo de mi enfermedad. Para mí, en ese momento, estar resfriada con catarro, no es ‘estar enferma’; estar enferma es algo mucho peor, es no poder levantarse de la cama. Pero si puedo levantarme de la cama e ir tranquilamente a la escuela, no es una enfermedad, es una complicación de la vida cotidiana.

Pasadas las seis de la tarde, le dije a Rocky que se fuera a casa, ya era tarde. Pero él no quería irse hasta saber cuál era mi problema. Le dije que estaba muy cansada y que necesitaba descansar, en todo caso hablaríamos al día siguiente.
Lo único que Rocky quería hacer era tener una cita así súper romántica y todo eso; mirarme con esa mirada que hace que me sienta incapaz de mirarlo a los ojos, que me haga apartar la mirada porque no quiero que me vea flanquear, y entonces, tomarme de la cintura, invadir mi espacio personal, besarme en los labios, mejillas, frente; en toda la cara y en todo el cuerpo, y luego hacerme suya… Me derrito de tan solo pensarlo. Pero por alguna razón que mi consciente ignora, pero que mi subconsciente conoce con certeza—el cual goza de libertad para entrometerse en los asuntos de mi mente consciente—me comporté de manera muy fría en aquella ocasión.

Al día siguiente—sábado 11 de octubre de 2014—me levanté con un ánimo mucho mejor, dispuesta a contarle a Rocky todo lo que me acongojaba, y dispuesta a olvidar a aquel no me merece.

Los viernes siempre los aprovecho para hacer todas las tareas de las semana, así tengo todo el fin de semana para hacer lo que quiera. En vista de que Rocky había llegado a la ciudad un viernes, quise hacer todas mis tareas ese día y así poder tener el sábado libre para pasarlo con él. Pero algo terrible me pasó:
Rocky me llamó ese día, sábado, temprano por la mañana, a las 7:15 minutos. Entonces  tomé el teléfono y contesté, pero no contesté. Ningún sonido salió de mi boca. Pude oír como Rocky repetía una y otra vez <<Hello?! _____ (Tn), are you there?>> . Ningún sonido salió de mi boca. Entonces entré en pánico y le corté la llamada.

Después de haberle cortado el teléfono, me sentí tan mal que ni supe qué hacer. En medio de mi momento de pánico, marqué el número de María. A penas pude articular unas palabras. Entonces me di cuenta de que eso no iba a servir de nada. Le escribí un texto urgente que decía:

Auxilio, me quedé sin voz. Rocky me llamó y no pude responderle. ¡Ven pronto!
S.O.S.

María vivía en la tercera calle, yo vivía en la séptima y la casa de los Lynch estaba en la quinta. Claramente María es la que vive más lejos, pero sin embargo llegó en siete minutos. María llegó, a casa, saludó a mis padres y  subió a mi habitación. Como mi habitación siempre está con pestillo, tocó a mi puerta y yo le abrí.

Entonces comenzamos a charlar por medio de voz y de papelitos escritos. Al final llegamos a la conclusión de que Rocky no debiera verme así. Entonces nos pusimos de acuerdo para evitar a toda costa que Rocky me viera en ese día. Para serles franca, estaba terrible: no podía había hablar, cada diez minutos me entraba un ataque de tos—horrible, parecía como si me estuviera muriendo; aunque no lo sintiera así realmente—, moqueaba con frecuencia, tenía las glándulas inflamadas y ciertamente mi aspecto externo me era… lindo.

Me bañé con agua caliente, me vestí con blusa holgada y pantalón largo y holgado. Adicionalmente me puse un abrigo de piel de oso polar y una bufanda. Esa mañana de octubre hacía realmente mucho calor, pero no me importó; el punto es sudar la enfermedad. Por esa razón, cuando me da fiebre, en lugar de ponerme hielo, me pongo un buen abrigo.

Cuando se suda la enfermedad hay más probabilidades de mejorarse. Se supone que el cuerpo sube la temperatura interna del cuerpo para matar al virus no benigno, entonces, si ayudo a mi cuerpo a subir la temperatura, es mejor.

Lo costoso y dificultoso son dos cosas: cada cierto tiempo debo cambiarme de ropa, porque cuando se suda no puedo quedarme con eso puesto; sería ir para atrás. Y como no puedo encender el abanico o refrescarme de alguna otra forma, sudo mucho.

Lo otro es que cuando llego al punto cúspide en que el virus llega hasta mi cerebro y lo comienza a dominar, comienzo a tener alucinaciones. Y lo peor es que siempre son las mismas que he tenido desde pequeña: un niñito pequeño, pequeñito, pequeñito; con una especie de máquina de tortura con púas comienza a torturarme. Siento que salgo corriendo de dondequiera que estoy—no es un lugar cierto en donde voy en mis alucinaciones—y corro, y corro, y corro; entonces siento que me voy a caer a un abismo. Pero no es un abismo, es el borde de mi cama. ¿Pero cómo? Si no me he movido del sitio en donde estoy, en el mero centro de la cama. Entonces la habitación se alarga y siento que debo huir, huyo; pero no me muevo de mi cama; ¡pero estoy huyendo!
Entonces un reflejo le dice a mi cuerpo que debe moverse. Tengo los ojos abiertos y la mirada fija en un solo lugar, la pared. Al momento de moverme, la mirada se comienza a enfocar en otra cosa: en el cielorraso. Y la visión comienza de nuevo: la habitación se comienza a agrandar y yo corro, pero no corro. Y cada cierto tiempo el niñito diminuto aparece y escucho su voz. Lo más mortificante es que jamás estoy a salvo; corro, corro, corro y nunca llego a encontrar un lugar en donde ocultarme, protegerme y descansar.

Entonces aparece Rocky en mi mente. Todas mis intenciones hacia él son buenas, pero de todas maneras siento que le estoy haciendo daño; amándole, y no siendo sincera con él.

Entre todas mis alucinaciones me dormí. Ya estaba acostumbrada a ese niñito infeliz. Y sabía que no me dará daño si no le doy mi brazo a torcer. Solo tengo alucinaciones cuando hace mucho calor, estoy enferma e intento dormir, pero no me duermo. Cuando me duermo, él se va. Pero si me duermo en una de las horas más calurosas del día, él aparece en mis sueños y me vence en la carrera. El punto es no dormirme en las alucinaciones mientras hacer mucho calor.

Era la una con quince después del mediodía cuando el niñito se fue y me dejó dormir en paz. A las tres, después del mediodía, es cuando hace realmente calor; y a las cuatro hacer fresco, a las cinco es el ocaso; éste dura dos horas, de modo que el anochecer es a las siete, pero algunas estrellas salen antes—en verano—, a las siete también comienza a hacer frío.

A las tres después del mediodía me desperté y salí, lo más rápido que pude, de mi habitación. Como ya así calor no podía quedarme un segundo más dentro de ella. Ya había transpirado mucho la enfermedad y ahora se podía respirar el virus de la gripe dentro de mi habitación; lo cual significa que tendré que dormir en otra habitación.

Esa vez, cuando me desperté me fui al comedor—en donde hacía más fresco—y almorcé una sopa de enfermo que me había preparado mi madre. Ella estaba totalmente de acuerdo con la idea de no ver a Rocky ese día.

A las tres y quince comenzó a llover a cántaros, igual que el día anterior. Me senté en un sofá de la sala e intenté ver televisión sin que me dieran esos mareos precedentes a las alucinaciones. No funcionó. Me dormí de todas maneras en el sofá.

Me desperté casi 24 horas más tarde., después haber sido vencida por el niñito infeliz cuyo nombre jamás supe. Me desperté gritando y en mi cama. Era la hora más caliente del día en mi habitación: las tres de la tarde. Sin embargo estaba lloviendo. Miré por la ventana y vi las gotas que agua que se veían a lo lejos. El techo de mi casa tenía caño; así que no se veían los chorros de agua, pero si se veía el enorme chorro de agua que caía por el tubo de la cañería al otro lado. Ahí había un tanque contenedor de agua que almacenaba el agua de lluvia para cuando se cortaba el suministro de agua potable. Viví en un país con muchos problemas, y el agua era uno de ellos.

Al acercarme a la ventana sentí el frío de la lluvia, casi tan frío como la vez que cayó granizo. Di tres pasos hacia atrás y sentí más el calor de mi habitación que el frío de afuera; pero éste siempre trataba de colarse en mi habitación. En otras situaciones hubiera disfrutado del frío imaginándome cómo sería si en mi país nevara. Pero en esas situaciones, lo único que podía hacer era cerrar ambas ventanas y sus cortinas, buscar las frazadas de verano—las noches de verano son más frías que las de invierno, en _____ (TP) —y arroparme con dos de ellas.

Luché para dormirme. En otras condiciones, dormirme escuchando la lluvia caer sería la mejor de las canciones de cuna, pero por alguna razón no me pude dormir sino hasta 2 horas después.

Narra María:


Tener que cuidar a ____ (TN) fue la mejor excusa para faltar a clases casi dos semanas. Pero lo que sí no me parecía de estar ahí cuidándola eran sus gritos. Al principio fueron moderados. No me pareció algo por lo cual alarmarse. He sabido que ella tiene alucinaciones cuando está con fiebre alta y es normal, a mí también me pasan cosas así.

Sin embargo, cuando estaba en la cocina preparando un té para cuando se despertara, mientras veía algún programa en la televisión y, de repente, escuchaba unos gritos ahogados, al principio y luego exageradamente desesperados, me alarmé muchas veces y hasta por gusto. Iba corriendo a su habitación y la encontraba tendida en la cama o en el suelo retorciéndose de un dolor ficticio.  Entonces se daba cuenta de que en realidad no sentía ningún dolor más que el de la cabeza y las ganas de vomitar y no poder hacerlo. Luego volvía a la cocina y le traía un té para tranquilizarla.

Una de las cosas que más me dolió de ver a ____ (TN) enferma, era que, enferma, era más testaruda que cuando estaba sana. No quería que la llevasen a un doctor y no quería ver a Rocky, ni hablar con él, ni que supiera que ella estaba enferma.

Pobre Rocky, no pudo saber de su amada, no pudo verla, no pudo hablar con ella y tampoco supo que lo grave que estaba su querida.

Al mediodía del lunes 13 de octubre de 2014, _____ (TN) despertó de su “sueño” sobre alterada e hiperventilando. Según muchos doctores, despertar de esa manera es malo  para el corazón, eso me preocupó.

_____ (TN) volvió a tener pesadillas o alucinaciones  extrañas. Le di algo de agua para que bebiera y se tranquilizara, le di una pastilla para el dolor de cabeza y luego comió un poco de comida, un poco.

_____ (TN), desde que entró a la secundaria estuvo peleada con la comida, comía solo para que no nos preocupáramos y cuando debía ir a las prácticas del equipo, ya que ella tomaba muy enserio la nutrición a la hora de hacer ejercicio. Ella sabía muy bien que si no comía, se desmayaba; y si se desmayaba, los demás creerían que no tiene una alimentación adecuada, y una deportista debe tener una alimentación adecuada. La verdad es que más que con la comida, ella estaba peleada con las porciones de comida y con las calorías. Todos los días contaba las calorías que injería, y contaba las porciones. Se aseguraba de comer, siempre, 3 porciones de fruta y evitar las proteínas y los carbohidratos. Según dice ella, en su casa comía suficientes carbohidratos y proteínas y por eso las evitaba en el colegio para no pasarse de la cantidad necesaria. Pero lo más extraño de todo es que, a pesar de su dieta media extraña, en donde un día comía más vegetales que carne y en otro comía la porción medida de todo; en la que también excluía muchas veces a la hemoglobina y al calcio, tenía más energía y más resistencia que medio equipo; se ubicaba entre las más hábiles.

Después de comer su micro porción de comida, ____ (TN) vio algo de televisión y me preguntó por los chicos en el colegio. Entonces le conté parte de las cosas: Rafael, al igual que Rocky, exigía verla; pero no era valiente como para venir hasta su casa porque le tiene miedo al padre de _____ (TN).


Ana ha conseguido cinco novios más de los 25 que tenía. Eva se ganó el concurso regional de deletreo en inglés y dejó a Max hecho una mierda. El equipo intermedio femenino ganó la copa distrital de fútbol. Los muchachos de la preparatoria se dividieron en dos bandos, porque dos de los chicos más populares están enamorados de una chica de nuestro nivel y quieren estar con ella, pero como son dos  son de bandos diferentes, es sinónimo de guerra de bachilleratos; de modo que el tercer piso que dividió en dos por casusa de una chica del segundo piso. Las chicas de 8º se pelearon con las de 7º, lo cual las volvió indefensas. Es una tradición muy ancestral la jerarquía que hay en cada uno de los pisos de la escuela. Y en el segundo piso la jerarquía dice que  la pareja real de 9º gobierna sobre los reyes de 8º, de 7º y sobre sus vasallos.

 Particularmente, ____ (TN) no se ganó la corona en 7º grado, pero como ella está “supuestamente” saliendo con Rafael—quien es el Rey de 12º por haberse casado  con la reina de su nivel, y aún después de haberse divorciado de ella mantiene sus títulos—. Y como ____ (TN) está con él, eso la convierte en Reina por decreto del primer Rey de pre-media. Sin embargo, el Rey de pre-media es Tomás, y su novia, Fergie Lynch era la Reina; peor como Tomás rompió con ella porque esperaba que ____ (TN) lo aceptara, Fergie perdió su título. Entonces Tomás y _____ (TN) son los reyes de pre-media, a pesar de no estar saliendo, lo cual es aún más romántico que estar saliendo de mentira con un chico mayor.

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Es algo raro que ahora es cuando yo vaya a publicar esta entrada. Debía haberla publicado hace dos semanas, pero la verdad es que como empezó este trimestre no he podido escribir nada. La verdad no esperaba que por ser primer lugar de cuadro de honor me cayeran tantos compromisos encima. 

Ahora bien, dejando de lado todo lo relacionado con el colegio, ¿qué les parece este capítulo?
Recuerdo que cuando estaba yo escribiendo este capítulo estaban corriendo unos vendavales tan fuertes que hacían que las cortinas llegaran hasta el techo, porque era inicio de marzo. Ahora es julio, y en lugar de estar lloviendo a cántaros y de hacer 33ºC, no hacer 43ºC y un sol más brillante que en la estación seca. Parece que el año se dobló en esta parte del planeta. ahora solo quisiera que aquí estuviera lloviendo como en este capítulo; aunque no quisiera estar enferma con TN. De momento solo parece un simple catarro, pero luego--creánme--será algo hasta capaz de causarle la muerte. Por eso esta primera parte se llama "Grave enfermedad". 

Tengo grandes expectavivas sobre esta parte, y sobre esta tercera temporada; así que espero que guste mucho.
No tengo seguro cuándo publicaré la siguiente entrada, mas sí puedo decir que el capítulo 7 de esta temporada será publicado el 10 de octubre. Así que todavía queda tiempo para aquellos que estén interesados en ganar la trivia sobre quién es el personaje nuevo que no está en la página de todos los personajes.
 Para despedir esta entrada quisiera compartir este vídeo de el canal de Sebas, el Coleccionista de Mundos, que me llena de felicidad que él por fin haya logrado una  de sus metas y sueños.


Cuídense, estudien, coman, protéjanse de los rayos UV, hidrátese y lean libros, leer te da muchos conocimientos y es en lo que me baso yo para escribir mis libros.  
por su puesto me despido mandándoles a todas mis lectoras un enorme abrazo y un gigantesco beso 3: 3: 3:

domingo, 7 de junio de 2015

Capítulo 1: Capítulo 47 (conteo general): “Segundo primer beso”.


Parte 1: “Grave enfermedad”

Capítulo 1:

Capítulo 47 (conteo general): 

“Segundo primer beso”.

El resto de los días desde que logré comportarme de forma normal, como solía hacer antes de irme a Buenos Aires, fueron iguales: me levantaba a la misma hora, hacia las tareas que no pude hacer el día anterior porque estaba muy cansada por causa de la práctica de fútbol, entregaba mis tareas y me esforzaba en todas las materias, tratando de no enojar a ningún profesor ni de crearme enemigos, lidiaba con Rafael, cuchicheaba con las chicas y mantenía la confianza que el equipo de fútbol tenía en mí, yendo a las prácticas.

Pero un día muy especial, 10 de octubre de 2014—lo sé porque Tomás estuvo lanzándome papelitos durante la clase de historia, la última del día, pidiéndome que seamos algo y que tengamos algo y que no sea tan dura y fría con él. En todas las cartas que me envió en forma de bola de papel (15) había escrito el nombre de nuestra ciudad (*en este caso, TC, tu ciudad*) y la fecha, 10 de octubre de 2014—Sucedió algo que cambió mi trimestre escolar, mi vida, mi pensamiento, mi año y mi relación con mis padres y con María.

A María la llamaron por el alto parlante del aula de clases. María se retiró diciendo que se tenía que ir.Cosa rara. Siendo ella mi mejor amiga debió haberme dicho que me tenía que irse antes de la salida. PD: Faltaban 35 minutos para la salida, eran las 12:10.

A pesar de estar sorprendida, porque de nuevo las cosas suceden y se están preparando con anticipación, mas yo no me doy cuenta sino hasta que se dan las situaciones, le pregunté a María, con gestos, que qué pasaba. Ella me respondió con una frase que pude leer en sus labios; “Cosas de mis padres”.
PD: Cuando Tomás me lanzó la décima quinta carta, el profesor de historia logró interceptarla, para colmo la abrió y la leyó en voz alta para toda la clase. La vergüenza no era para mí, sino para el chico que escribió la carta, ya que esta expresaba todos sus más íntimos sentimientos hacia mí; pero sin embargo yo fui la que pasó vergüenza en ese momento. Tal parece que toda la clase ya sabía de antemano que Tomás estaba enamorado de mí y toda esa telenovela. Lo que no logré comprender es porqué me sentí avergonzada. Yo me sentí avergonzada y no sé el porqué. Seguramente es algo psicológico, seguramente sentir las risas de todos sobre mí fue lo que me hizo sentir avergonzada. En tal caso, la pregunta es por qué todos se reían de mí y no del que estaba expresando sus sentimientos íntimos en una carta.

Al final el profesor llamó a Marco Sagel y le pidió que trajera la libreta de boletas. Adivinen a quién el profesor le pondrá la boleta, a) el destinatario, b) el firmante. Adivinen… ¿Ya escogiste tu respuesta? ¿Respuesta definitiva?...bueno, verás; al principio creí que le pondría la boleta al remitente, pero cuando llegó Marco con la boletera, el profesor me preguntó por el nombre de mi acudiente.
“¡¿Qué?! ¡¿Mi acudiente?!” Le respondí al profesor. Como supongo que imaginarán, con eso me gané otra boleta; sí… eso pasó.

Saben, en mi colegio el reglamento interno dice que cuando tienes 2 boletas en un mismo año, a la tercera vez recibes una suspensión. Cuando suspendes dos veces, a la tercera vez es una expulsión del plantel. Cuando te expulsan una vez, tienes otra oportunidad para matricularte para el año siguiente. Pero si en esa nueva oportunidad recibes una suspensión, ¡estás fuera para siempre! Tal parece que ni los mismo directivos del plantel no saben respetar su reglamento, porque con esas dos boletas ya llevaría entonces 5 boletas… No sé quién es el responsable de esta falta, pero por lo menos me beneficia.

Después de que se tranquilizara la tormenta que se había vuelto la clase por causa de mis dos boletas, retornamos a la clase de historia. Saben, la historia puede ser muy aburrida, difícil y complicada, en especial si tienes un profesor como el mío. Pero de todas formas la historia no es tan aburrida. Creo que no me costó mucho prestar atención a esa clase sobre la segunda guerra mundial. Claro, cualquier clase de historia que hable de Hitler y el tercer “Reich”, es una clase interesante. Por otro lado siempre tuve el deseo de saber qué estaría tramando mi “mejor amiga”, o sus padres, o quién sea. Solo necesitaba saber algo más aparte de que Hitler pretendía exterminar a toda la raza judía porque quería cultivar una nación más pura y libre de la porquería. Pero de todas formas traté de concentrarme más en Hitler y su plan de purificación que de María y su posible acción “cupidezca”.

Cuando sonó el timbre de salida y se acabó la clase de historia, salí de mi salón de clases como si fuera de única forma de salir del infernal mundo en el que vivimos, pero después de cruzar el marco de la puerta me di cuenta de que no logré nada, lo único que hice fue salir a un espacio un poco más amplio que en el que yo estaba anteriormente.
Intenté sacarme de la cabeza a todas las personas que no estaban conmigo en ese preciso instante. Mi cabeza y mi mente debían estar reservados para aquellos que tienen el valor, el sacrificio y delicadeza de mantenerse a mi lado, a pesar de que algunos lo único que hacen es hacerme la vida de cuadritos; sobre todo lo más importante que hacen es mantenerme ocupada para que no caiga en los vicios de este mundo carnal, en cosas mundanas.

A veces las personas que nos fastidian la vida son los responsables de que nos hagamos cada vez más fuertes y podamos afrontar de manera más enérgica y eficiente los retos más difíciles y dolorosos de esta vida. A pesar de ser tan joven, sé lo que es la vida; porque me he enfrentado a ella en innumerables ocasiones y en muchas de ellas las he hecho sola. Principalmente lo que más hace fuerte a una persona es el acoso.

El acoso es, en casi todos los puntos de vista, algo malo que afecta a nuestra sociedad y nos enferma socialmente. Pero también es, para el que logra hacerle frente, soportarla, dominarla y desterrarla de su faz; una forma de fortalecerse y ganar experiencia. Por eso desde mi experiencia digo que aprecio mucho que alguien me moleste; aunque en el momento realmente quiero mandarlo al quinto infierno, decirle mil y un improperios o simplemente pienso en mi interior “Por el amor de Dios, ¿no se da cuenta de que vengo con apuro?”, o cualquier otra cosa parecida.

Pero al final—y cuando al final me refiero a <<ahora>>, cuando ya han pasado los años y me pongo a recordar esos tiempos cuando todavía iba a la escuela—me doy cuenta de que si Rafael o cualquier otro no me hubiera fastidiado, o “entretenido”, en ese justo momento, muchas cosas habían pasado; por ejemplo encontrarme con Tomás y un anillo de compromiso—muy bonito, por cierto—pidiéndome que sea su novia. A esas cosas me refiero. Si ese cuadro hubiera sucedido con los dos dentro de él, hubiese sido la causa de un suicidio y yo no hubiera podido cargar con una muerte por el resto de mi vida. Porque conozco a Tomás y un <<no>> sería devastador; a parte me conozco a mí misma y sé que en ningún universo paralelo hubiera dicho que sí.

Después de discutir y enfrentarme a Rafael; y aferrarme a mi creencia moral de la fidelidad y de la sinceridad, logré salir del colegio con todos los trapos justo en donde estaban.

Aquel día estaba lloviendo torrencialmente. Varios chicos de preparatoria—sin novia—se ofrecieron a ayudarme a llegar a mi casa, les dije que no. Tomé un autobús que me dejó justo en la entrada de mi urbanización. Caminé las siete calles que me separaban de mi hogar justo como el rayo McQueen corrió las 200 vueltas de la copa Pistón.

Llegué a mi casa, entré a mi habitación, me quité la ropa mojada, almorcé junto a mi hermano y le pregunté si podía firmar, en nombre de mi madre, la doble tanta de boletas que me entregaron ese día.

-          ¿Quieres que falsifique la firma de mamá?—preguntó él alterado.

-          No dije eso—respondí manteniendo la calma—. Lo que quiero es firmes en nombre de mamá.

-          _____ (TN), eso es falsificar una firma—respondió él tan seriamente como te enseña a realizar una ecuación incompleta de la forma ax2+bx=0—además igual alguien tendría que ir a la citación; si mamá no firma, no sabe; si no sabe, no va, y si no va, la llamarán del colegio y entonces será peor.

La forma de mi hermano de expresar la gravedad del asunto es realmente espeluznante. ¿Entonces? No entiendo, ¿me vas a firmar o no?

-          No, no te voy a firmar, nada, dáselo a mamá.
-          ¡Pero me va a mandar a la pera*!
-          Debiste pensarlo mejor antes de ponerte a mensajear con tu platónico.

-          ¡No tengo platónico, tengo novio! —le dije—. Además Tomás fue quien comenzó con la mensajeadera, mientras que yo ni siquiera le respondí una sola de sus quince cartas.

Al final de esta conversación tuve que darle las dos boletas a mi madre para que las firmara, no es necesario decir que se puso furiosísima; pero lo bueno es que por lo menos ella si me comprendió y se puso de mi lado. Al lunes siguiente fue a reclamarle al profesor por haberme puesto esa boleta (era viernes). El profesor le dijo que me puso la boleta a mí porque yo, como mujer debí haberle dado un puñetazo a Tomás en la cara por estar molestándome.

A ver, profesor, si yo le hubiera dado un puñetazo a Tomás en la cara en lugar de no hacer nada, qué hubiera pasado…

1.      Le hubiera roto la nariz a Tomás.
2.      Me hubieran expulsado del colegio por eso.
3.      Mis padres hubieran tenido que pagarle la operación a Tomás.
4.      Me hubiera aburrido hasta el punto de sacarme los pelos por causa de que Tomás no se hubiera decidido cuál nariz pedir que le hicieran.

Creo que ya me salí un poco del tema. El día en que sucedió todo esto de la doble tanda de boletas y las quince cartas de Tomás y la clase de historia, sobre la segunda guerra mundial… el día en que ocurrió eso estaba lloviendo a cántaros. Era octubre, así que eso sería lo más normal que pudiera haber pasado en un día de octubre.

Como estuvo lloviendo desde las 5 de la mañana, yo llevé mi abrigo y mi jacket. No son lo mismo, a pesar de que literalmente sí son lo mismo solo que uno es en español y el otro es en inglés; pero en el idioma de la calle, abrigo es de tela y jacket es de material impermeable.

Para colmar mi situación, yo estaba resfriada. Cualquiera de ustedes pensarán: “¿Y por qué no te quedaste en casa ese día?” Mis queridos amigos, en ____ (TP) el clima es tropical muy húmedo; lo que significa que el virus del resfriado está en el aire, de modo que es casi improbable que no te resfríes por lo menos una vez al año, esa es mi rutina. Aunque yo conozco chicos de mi escuela que viven en las montañas del norte y son gringos—para variar—. Ellos se enferman mínimo cinco veces en octubre y en los otros meses, una o dos veces.

Como yo soy originaria de _____ (TP), estoy acostumbrada a la humedad, los mosquitos y además tengo inmunidad a casi todos los virus del resfriado que existen en _____ (TP), lo cual me permite pasar más tiempo en contacto con diferentes virus del resfriado y no enfermarme. Pero hay unas ciertas veces en que casualmente me topo con un virus del cual jamás me había enfermado antes y entonces caigo enferma. Pero no es una excusa válida para faltar a la escuela, ya que un resfriado puede durar hasta meses y un alumno regular de una escuela no puede faltar por meses porque está resfriado.

El punto de esto es que yo estuve enferma, pero aun así asistí a todas mis clases. De todas maneras debía cuidarme de la lluvia porque eso podría empeorar mi situación mientras que simplemente quería mejorarme porque eso de estar enferma y tener que ir a clase es aburrido, estresante y para nada agradable. La escuela no es lo más maravilloso del mundo, pero si le agregamos un terrible resfriado, no va a mejorar.

Ya eran la una de la tarde y no dejaba de llover, algo normal en el mes de octubre. Entonces salí al encuentro de Rafael. En aquel momento preferí haberme ido por detrás de las hileras de salones, pero luego agradecí mentalmente a Rafael por evitar mi encuentro con Tomás.

Tomé el autobús que ya mencioné anteriormente y llegué hasta mi casa—caminando desde donde me dejó el autobús—. Cuando iba por la tercera calle, antes de llegar a mi casa, sentí que caía granizo. Miré hacia el cielo y en seguida tuve que bajar la mirada, porque comenzaron a caer trozos de hielo aún más grandes. Entonces corrí como el rayo McQueen directo a mi casita. Por suerte llegué sin un solo trozo de hielo sobre mí, pero eso estuvo cerca.

Como ya comenté anteriormente, mi hermano ya estaba ahí. Después de comer y tener la conversación con mi hermano sobre la falsificación de firmas, especialmente si se trata de una citación del colegio, subí a mi habitación, y… bueno, qué puedo decir.

Había olvidado subir la maleta a mi habitación, de modo que me tocó subirla después de haber comido. Estar enferma y venir de una clase de historia de 9º grado, es realmente agotador. No soporté más mi espalda; así que tiré la maleta en el suelo. Hizo un estruendo. Es extraño, la maleta pesa menos que yo, la maleta pesa 45 libras, sin duda yo peso más que eso.

Como sea, después de tirar la maleta en el suelo, la siguiente cosa en ser tirada fue mi cuerpo. Me hundí en mi lecho justo como Scrooge en hundió en su tumba cuando el fantasma de las navidades futuras le dijo que esa tumba era la suya, sin querer hacerlo pero igualmente haciéndolo.

Me enojé conmigo misma por estar en una actividad perezosa. Aquella tarde tenía muchas cosas que hacer aparte de hacer que mi madre firmara las boletas, y sin embargo me encontraba perdiendo el tiempo tirada sobre la cama. Entonces mi cuerpo—y en especial mis extremidades—le dijo a esa vocecita en mi cabeza, que siempre me obliga a levantarme a pesar que no quiero, que se callara, porque en verdad el cuerpo estaba muy cansado.

Mientras mi cuerpo se relajaba sobre el lecho, intenté ordenar todos los portafolios y carpetas dentro de mi cabeza. Siempre que llego del colegio debo hacer eso porque si no, me duermo y se me olvida todo lo que tengo que hacer. 

Mientras ordenaba los recuerdos y pensamientos recientes, dentro de la cinta que grabó mi cerebro basándose en la información recolectada por los ojos cuando entré a la habitación y me tumbé en la cama, aparecía una figura humana la cual fue captada por mi vista periférica del ojo derecho cuando entré.
Me estaba enfocando en la cama, por eso no presté atención a esa figura en el momento en que sucedió; y como la vista periférica es tan mala para captar las cosas aparte de lo que uno está enfocando, no pude saber en el momento quién era esa figura.

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OH DIOS MÍO. Pensemos un momento quién podrá ser esa persona. Analicemos las opciones:
*Juan, haciendo una broma
*Rafael, intentanto conquistar a TN
*Tomás, en la misma situación.
*Algún otro chico de la escuela.
*Un ladrón
*Riker
*Rocky
*Ratliff
*Ana
*María
*Rydel
*Etcétera.

--Creo que ya es obvio que no es un ladrón.


OK, ahora sí puedes saber quién es esa figura.


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Lo primero que pensé después de tener presente en mi conciencia que no estaba sola en la habitación fue: << ¡Dios mío! ¡Se han metido a la casa! Seguro es un ladrón. ¿Y si me mata? ¿Y ahora cómo le hago para escaparme? >> Mientras me mantuve en debate sobre qué hacer y qué no hacer para mantener con vida, la figura se acercó a la cama. Yo seguí tumbada y bocabajo. Tenía miedo, el corazón me latía a mil por minuto. Mi respiración, sin embargo, estaba más calmada. He aprendido a no mostrarles a los demás cuán asustada estoy, mediante la respiración acelerada; pero a mi corazón no lo puedo controlar.

Seguí ahí, esperando alguna chance de escapar, o si no, esperando el golpe final… Nada sucedió. Continué esperando... Nada sucedía. De repente vi que la figura se movía más. Lentamente se sentó en el borde de mi cama, bastante cercano de mí.

La espera y la agonía se prolongaron. Tenía la cabeza hundida en el lecho, pero por causa de una incomodísima posición en la que me había colocado, podía verle por el rabillo del ojo. Pude ver que levantaba una mano. En ese momento dejé de pensar, no medí las consecuencias de mis actos, si estaba armado o no; si podía matarme o si sería más fuerte y más inteligente que yo, ¿y si hubiera fallado mi reflejo?

La acción fue sin pensar, fue reflejo. Cuando la mano de la figura humana que invadía mi habitación estuvo lo suficientemente cerca de la mía, moví ésta y traté de tomar la suya. Lo logré. Entonces levanté la cabeza y el pecho del lecho. El cabello me cubría el rostro, de modo que pude ver su rostro; aunque sí podía apreciar mejor a la figura, otras partes de su cuerpo, sus movimientos, y además pude notar que no llevaba la cabeza cubierta; aunque no la identifiqué.
A través de mis cabellos pude observar que la figura humana invasora levantaba la otra mano. En un movimiento rápido levanté el otro brazo mío y traté de eliminar su otro brazo; no lo tomé, lo torcí. Lo supe por dos señales: 1-oí el hueso traquear. 2-Oí que el ser humano frente a mí lanzó un corto gemido de dolor en el momento en que le torcí el brazo, luego siguió normal.

Sin embargo yo no le dejé avanzar. Después de haber torcido su brazo derecho, intenté lo mismo con el brazo izquierdo. Fallé. Pero en realidad era un movimiento de sacrificio…sacrificio por un bien mayor. Al momento en que moví mi brazo para torcer el suyo, liberé mis piernas, las cuales estaban debajo de mi cuerpo, entonces empujé al individuo fuera de mi cama con mis piernas. Él luchó por volver a subirse a la cama. Lo logró. Entonces aproveché la oportunidad, tomé su brazo no torcido y lo torcí sobre su espalda; justo como dice Jessie: mantener su pulgar entre los omoplatos. El ser humano al cual estaba torturando gimió de dolor. Luego, alcanzó a decir unas palabras:

-          ______ (TN), soy yo; tu novio.

En ese momento logré poner bien el chip llamado <<Rocky Lynch, mi novio. >> No reconocí la voz de Rocky dentro de los gemidos de dolor que lanzó anteriormente porque en ese momento estaba muy concentrada en lograr la misión de mi chip anterior: ir al colegio, sacar buenas notas y olvidarme del que no está conmigo.

Después de haber cambiado el chip, solté el brazo de Rocky y me disculpé por hacerle hecho daño.

-          Descuida, ya estoy acostumbrado a que me tuerzan el brazo—respondió.

No creí una solo palabra de esa frase. Y para respaldar mi sospecha, logré comprobar con mis propios ojos que Rocky se estaba masajeando los brazos. De nuevo actué por instinto. Tomé uno de sus brazos torcidos y lo enderecé con un solo movimiento. Rocky gimió por un segundo. Después de recibir mi mirada amistosa de “¿te dolió mucho?”—A la décima de segundo después—, dejó de quejarse. Entonces procedí con el otro brazo, con extrema precaución. Se repitieron las mismas acciones.

-          ¿En dónde aprendiste esos movimientos de defensa personal?—me interrogó.
-          Estudié Karate por tres años.
-          Esos movimientos no fueron de Karate.

-          No, pero cuando practicas eso y llegas a un cierto nivel, ya tienes la noción de poder crear un movimiento o una rutina de movimientos para defensa personal—dije—Recuerda que estuve soltera toda mi vida, y con una belleza así –me señalé el rostro—debo saber defenderme yo sola.

-          Ya no estarás sola—dijo acercándose a mí de manera muy atrevida. Eso me excita tanto...

Estuvimos a punto de besarnos pero mi madre interrumpió. No es necesario que diga lo que dijo mi madre. Eso digo en esta redacción y eso también le dije a Rocky cuando me preguntó qué dijo mi madre.

Hasta ese momento se me había olvidado, seguía enferma. Llevaba puesto, en ese momento, mi abrigo de piel de oso y una bufanda que seguramente ya se me había caído, porque no estaba amarrada. Después de que nuestro primer momento romántico fuera arruinado y que mi madre diera su opinión sobre mi nuevo novio, me dieron ganas de estornudar. Oh, y no estornudé encima de Rocky; no soy tan torpe… pero igualmente no pude evitar estornudar. Eso me recordó que Rocky aún no tiene la capacidad de curarme con tan solo su mirada.

Por supuesto Rocky trató de hacer algo para hacerme sentir mejor. Nada de lo que hiciera hubiera podio ayudar. Le dije que estaba bien y que eran solo alergias. Aproveché el momento de silencio para preguntarle qué hacía en _____ (TP). Él respondió:

-          Bueno… tengo contactos aquí en _______ (TP), y logré contactar con una productora de telenovelas y… —me miró y yo le devolví la mirada—en resumen, ahora soy actor de telenovelas… Rydel y yo. Seremos los antagonistas…

Estuve apunto de preguntarle si el antagonista habla español o qué idioma; pero Rocky se me adelantó y me dijo:

-          Los antagonistas son dos hermanos, como Rydel y yo, y son gringos. De modo que muchas de sus líneas son en inglés, y cuando hablan español—hizo una cortísima pausa—lo hacen con este acento con el que te hablo.

Me reí del acento con el que Rocky habló en español. De verdad será un muy buen antagonista. Entonces hice una de las preguntas del millón:

-          ¿Conseguiste ese trabajo acá más cerca porque querías estar cerca de mí o simplemente porque te llegó la oportunidad?
-          No quiero estar cerca de ti—se me borró la sonrisa; mas él agregó—quiero estar contigo—volví a sonreír.

En esta ocasión sí conseguimos nuestro momento romántico. Ross dice que dentro de los cinco, los que más coquetean son él y Rocky; le creo. Después de que Rocky me deleitara con su sentido poético, logró besarme como supongo estuvo deseando hacerlo durante un mes y medio. Sus besos, a partir de ese día, estuvieron cada vez más llenos de ternura más que de pasión.

La pasión no tiene nada de malo, igual que la ternura, pero… me extrañó mucho tratándose de ‘Rocky Lynch’; pero igual no me preocupó seriamente eso. Además, si sus besos están más llenos de ternura que de pasión, significa que me quiero mucho más de lo que me desea, ¿Eso es malo? En todo caso, cuando un chico siente más deseo hacia una chica que afecto, es porque le importa más el físico que los sentimientos que siente por la persona. Viéndolo de ese modo, es bueno lo que siente Rocky.

Después de besar a Rocky, me entró otro acceso de tos, todo volvió a suceder de la misma manera, excepto por la parte del beso.

En ese justo momento le pedí a Rocky que me contara la historia extendida de cómo llegó él y sus hermanos a mi país. Aunque parezca que no le hubiera estado prestado atención, sí lo hice. Lo que pasa es que cuando estoy escuchando música o cualquier cosa en general, se me hacer mucho más sencillo resolver las ecuaciones de álgebra sin estresarme porque los resultados no me cuadren; así que me puse a resolver algunos problemas de matemática mientras Rocky me hablaba.


-          _____ (TN), ¿me estás escuchando?

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WOAH! Esta es un muy buena forma de iniciar una nueva temporada. Se los aseguro: Esta nueva temporada está buenísima. Y a pesar de que mañana regreso a clases, todavía sigo escribiendo lo que será la segunda parte de esta temporada. Ya no sé ni qué más decir sobre esto porque supongo que ya muchas de ustedes deben de estar esperando que diga alguna fecha para solo esperar a que sea esa fecha. Pero yo tengo algo que decir a todo el que esté esperando una fecha y es lo siguiente: comienza un segundo trimestres y por lógica éste siempre va a ser peor que el primero. Y basándome en mi experiencia de este primer trimestre, no me espera nada bueno este segundo trimestre.
Sé que suena agobiante que yo me excuse con el colegio. Pero es que eso es lo único que me limita a escribir continuamente. 
Con lo mucho que me esforcé este trimestre, es probable que yo sea la primera en el cuadro de honor y eso es algo grande. Por eso quiero seguir esforzándome al máximo en el colegio. Porque sobre todo no quiero perder los beneficios del cuadro de honor. Y si se tiene que perjudicar el blog, lo lamento, pero mis estudios son primero. hagan ustedes lo mismo. Nada, ni siquiera Rocky Lynch, o Riker o Ross, es más importante que nuestros estudios. Pero eso sí, si tienes la oportunidad de ir a un concierto de R5, ve; pero sin faltar al colegio.

Ahora, para finalizar esta entrada, quisiera compartir este vídeo de un canal de un chico español llamado Sebastián García Mouret. Por favor, si no sabes cómo se pronuncia su apellido, no lo pronuncies. Eso le enoja mucho a Sebas.
Yo digo que Sebas es único, no hay nadie más en este planeta que tenga el mismo gentilicio que tiene el. Yo lo defino como Gallego-Asturiano, Español-Francés, Europeo-madrileño. 
Nadie como él. 
Qué tal si vemos este primer vídeo que su viaje por el Valle Del Loira.

Así como se despide Sebas, me despido yo.
Gracias a todas mis lectoras. 
Y... mañana comienzan las clases..............................
Tengo que prepararme.
les envío un enorme beso a todo aquel que esté leyendo este blog 3: