jueves, 2 de julio de 2015

Capítulo 2: Capítulo 48 (conteo general): “Ana y la entrada al infierno”.

Capítulo 2: 

Capítulo 48 (conteo general): “Ana 

y la entrada al infierno”.

-          _____ (TN), ¿me estas escuchando?
-          ¿Eh? Claro que te estoy escuchando.
-          Entonces, ¿Qué fue lo que dije?—interrogó Rocky.

-          Que tú y tus hermanos tienen casa cerca de aquí…
-          Antes de eso.

-          eMMM—me quedé pensando—que audisionaste para el protagonista, pero hiciste un perfecto antagonista con acento gringo.
-          Creo que sí fue eso lo que dije.

Me costó trabajo explicarle a Rocky que cuando alguien me está hablando me concentro mejor para resolver las ecuaciones algebraicas. Entonces llegamos a la conclusión de que él me ayudaría a buscar otra forma de no estresarme cuando no me sale la ecuación. Me sucedió varias veces; Rocky tenía razón, su receta realmente funcionó.

Claro, cuando tienes un novio como Rocky… ¿es posible no estar estresada? Hago la pregunta con doble sentido; porque cada vez que me estreso, él me calma; pero al final llego a un punto en el que me estreso solo para hacer que me calme… con un beso delicioso.

En resumen, Rocky me besó unas 25 veces aquella tarde, y terminé mi tarea de matemáticas, y las de geografía, contabilidad, cívica, música (materia en la que me fue muy útil la ayuda de Rocky) e informática.

Después de que Rocky me ayudara con todas mis tareas, fuimos a ver algo de televisión. Entonces apareció María y la larguísima explicación. Sucede que de nuevo María sabía de todo esto y yo no. María ayudó a los chicos a conseguir trabajo cerca de donde yo vivo; y por cerca me refiero a en el mismo país.

 Rocky y Rydel van a comenzar una carrera como actores de telenovelas y la banda en general consiguió una invitación de una importante cadena de televisión de ______ (TP) para participar en uno de esos extraños shows de último trimestre del año, que recaudan millones de dólares. Así R5 estará metido en esos enredos este trimestre.

Oh, casi olvido algo: Los Lynch tienen casa en mi vecindario. Dicho de este modo, tal vez no suena raro; pero repítelo unas diez veces y te darás cuenta de que sonaría raro.

El vecindario en donde vivo es relativamente grande y sinceramente no me he tomado el tiempo para contar en cuántas nuevas propiedades están construyendo. La construcción de la casa de los Lynch comenzó en agosto de 2014 y terminó a inicios de octubre. Como todo sucedió antes de que sucediera todo lo que sucedió en Buenos Aires, la excusa para continuar con el proyecto, si Rocky yo termináramos, era que de todas maneras iban a iniciar una etapa de su carrera en mi país y necesitarían un lugar estable en donde vivir.

Además vivir en la ciudad no tendría sentido, no habría nada de nuevo en eso; sin embargo, si se acostumbrasen a la vida en las afueras de la ciudad, les tomaría menos trabajo acostumbrarse a la vida de este país; ya que en mi país la cultura indica que solo los extranjeros viven en el centro de la ciudad, mientras que los nacionales viven en barriadas y urbanizaciones dispersadas al norte y noroeste (las más pudientes), al sur, sudeste, suroeste y nordeste (las más pobres), y a las de clase media, al oeste noroeste, sur sureste y este nordeste. Es una cultura muy significativa: los norteños son ricos, los sureños, pobres.

En menos de 30 minutos mi habitación se llenó de gringos hablando de una forma tan peculiar que mi cerebro estuvo a punto de decir: <<me voy de vacaciones>>. Ciertamente, siempre he sentido que los Lynches y Ratliff tienen una forma muy diferente de hablar que el resto de los norteamericanos, pero aquella vez, el solo hecho de escuchar sus voces me era irritante.

En ese momento estábamos en el salón principal, y sonó el timbre de la puerta principal. Todos voltearon la mirada hacia la puerta y luego me miraron a mí como acto seguido. Entonces Ross se adelantó y me preguntó: “May I open the door?” “Sure”; Asentí.

Ross salió del tumulto de gente dentro del salón y se encaminó a la puerta principal. Demoró un poco, lo cual hizo impacientar a la persona del otro lado de la madera, quien volvió a tocar el timbre con más vehemencia. Entonces Ross abrió la puerta y se encontró frente a él una impaciente chica quien notaba muy simpático en un chico el hecho de que no le dejara pasar adentro de la vivienda.

Ana tenía el pelo liso y castaño claro, pero no tan claro como el de María. Tenía una estatura de aproximadamente 1 metro, 69 centímetros. Usaba lentes pero no los llevaba puestos en los ojos, en ese momento, si no que los llevaba en la cabeza. Tenía la tez clara, pero no tan clara como la de Ellington. Tenía una fina cintura, pero no tan delgada como la de María. Tenía unos rosados labios, más rosados que los de Ross, y tenía unos ojos azules, pero no tan azules como los de un gringo propiamente dicho. Sus ojos hacían juego perfectamente con los de Ross.

En aquella ocasión llevaba puesto el uniforme del colegio: falda dos dedos debajo de la rodilla, medias a media pierna, cintura ceñida, camisa blanca sin adornos y la insignia del colegio sobre el tirante izquierdo de lo que llaman jumper.

-          ¡Quítate de enfrente! —Refunfuñó Ana mientras empujaba a Ross a un lado para dejarla pasar.

Ana pasó entre toda la compañía gringa y llegó hasta mí sin siquiera pedir permiso. Entonces me dijo: “_____ (TN), en privado. Tú y yo."

Ana me levantó de mi asiento y me asió del brazo. Prácticamente me llevó arrastras. Solo al final pude caminar yo misma. Cuando estuvimos en un lugar aparte donde poder charlar sin temor a ser escuchadas por un grupo de muchachos chismosos y celosos, Ana soltó la lengua.

-          Se trata de Tomás—dijo seriamente.
-          ¿Y? Ya no me importa él, tengo novio y lo más importante es que está ahora mismo dentro de esta casa—dije con indiferencia.
-          ______ (TN), María, tu mejor amiga, está saliendo con Tomás.

Me quedé impactada. ¿Cómo sería posible que mi mejor amiga estuviera saliendo con mi amor platónico? Estuve a punto de ir a donde estaba María, con los chicos, y hacerle una escena de celos. Entonces Ana me mostró las pruebas. En el Facebook de María,ella, había hecho una publicación hace 2 horas en donde comentaba muy plácidamente que estaba saliendo con Tomás Rockefeller. Oh, y para colmo, él mismo comentaba en la entrada: “te amo, mi querida”. Esto es inaceptable.

Fui donde María y le hice mi escenita de celos y mi salida dramática, de modo que todos me miraran. Como supongo, todos volvieron a ver a María después de que yo salí. Entonces ella corrió detrás de mí y tuvimos una conversación las tres: ella, Ana y yo.

Creo que al final me di cuenta de que todavía siento algo por Tomás. ¿Pero qué me pasa? Estoy saliendo con Rocky Lynch. ¿Por qué he de querer a ese tonto que me tuvo a su alcance durante 9 años y no se acercó hasta mí sino después de que comenzaran los rumores de que yo tenía novio? Los chicos así no valen la pena; a menos que hagan algo grande y significativo que me haga cambiar de opinión.

Rocky vino a verme y hablar conmigo después de haber hablado con las chicas. Con las chicas acordamos y arreglamos todas nuestras diferencias. María explicó que no halla ningún problema en que ella esté saliendo con mi ex-crush; tomando en cuenta que si siguiere teniendo sentimientos hacia Rocky—me dio un ataque de tos—lo estaría engañando.

Me disculpé con María y Ana me consoló. Después de que ellas dos se fueran, yo me quedé sola sentada en una silla en la terraza. Entonces vino Rocky, mi novio—otro ataque de tos—.

Al momento en que Rocky viniera, estaba lloviendo torrencialmente y yo, mirando la lluvia, tratando de encontrar respuesta coherente a mi duda del corazón. Rocky se sentó junto a mí, tomó una de mis manos, la acercó a sus labios y la besó ruidosamente. Luego, hizo lo mismo con mi cara y mi cabello. Entonces me dijo <<hola>>, cuando le miré a los ojos.

-          Creo que aún no hemos tenido una conversación decente—me dijo, observándome con unos ojos que daban lástima, no sabía nada.

-          Está lloviendo—comenté aisladamente.
-          ¿Estás segura?... Porque en mi corazón hay un hermoso y brillante sol, que no parar de brillar—le miré—eres tú—no supe qué decir.

-         
-          Al menos deléitame con una de tus sonrisas—me dio.

Rocky me levantó el mentón. Esas caricias suyas, son tan saludables para mi cuerpo; me gustaron tanto. Pero, por alguna razón, mi cuerpo las rechazó…
Cinco minutos después, dejó de llover y comencé a sentir el frío de la noche. Al principio quise quitarme el abrigo, ya que hacía un poco de calor; pero cuando comenzó sentirse el frío de la noche, no quise quitarme el abrigo.

Entonces Rocky me preguntó por lo que estaba pasando. Evidentemente él no era tonto ni tampoco ciego como para no darse cuenta de que algo malo estaba sucediendo.

No quise comentarle ni de lo de mi ex-crush, ni lo de mi enfermedad. Para mí, en ese momento, estar resfriada con catarro, no es ‘estar enferma’; estar enferma es algo mucho peor, es no poder levantarse de la cama. Pero si puedo levantarme de la cama e ir tranquilamente a la escuela, no es una enfermedad, es una complicación de la vida cotidiana.

Pasadas las seis de la tarde, le dije a Rocky que se fuera a casa, ya era tarde. Pero él no quería irse hasta saber cuál era mi problema. Le dije que estaba muy cansada y que necesitaba descansar, en todo caso hablaríamos al día siguiente.
Lo único que Rocky quería hacer era tener una cita así súper romántica y todo eso; mirarme con esa mirada que hace que me sienta incapaz de mirarlo a los ojos, que me haga apartar la mirada porque no quiero que me vea flanquear, y entonces, tomarme de la cintura, invadir mi espacio personal, besarme en los labios, mejillas, frente; en toda la cara y en todo el cuerpo, y luego hacerme suya… Me derrito de tan solo pensarlo. Pero por alguna razón que mi consciente ignora, pero que mi subconsciente conoce con certeza—el cual goza de libertad para entrometerse en los asuntos de mi mente consciente—me comporté de manera muy fría en aquella ocasión.

Al día siguiente—sábado 11 de octubre de 2014—me levanté con un ánimo mucho mejor, dispuesta a contarle a Rocky todo lo que me acongojaba, y dispuesta a olvidar a aquel no me merece.

Los viernes siempre los aprovecho para hacer todas las tareas de las semana, así tengo todo el fin de semana para hacer lo que quiera. En vista de que Rocky había llegado a la ciudad un viernes, quise hacer todas mis tareas ese día y así poder tener el sábado libre para pasarlo con él. Pero algo terrible me pasó:
Rocky me llamó ese día, sábado, temprano por la mañana, a las 7:15 minutos. Entonces  tomé el teléfono y contesté, pero no contesté. Ningún sonido salió de mi boca. Pude oír como Rocky repetía una y otra vez <<Hello?! _____ (Tn), are you there?>> . Ningún sonido salió de mi boca. Entonces entré en pánico y le corté la llamada.

Después de haberle cortado el teléfono, me sentí tan mal que ni supe qué hacer. En medio de mi momento de pánico, marqué el número de María. A penas pude articular unas palabras. Entonces me di cuenta de que eso no iba a servir de nada. Le escribí un texto urgente que decía:

Auxilio, me quedé sin voz. Rocky me llamó y no pude responderle. ¡Ven pronto!
S.O.S.

María vivía en la tercera calle, yo vivía en la séptima y la casa de los Lynch estaba en la quinta. Claramente María es la que vive más lejos, pero sin embargo llegó en siete minutos. María llegó, a casa, saludó a mis padres y  subió a mi habitación. Como mi habitación siempre está con pestillo, tocó a mi puerta y yo le abrí.

Entonces comenzamos a charlar por medio de voz y de papelitos escritos. Al final llegamos a la conclusión de que Rocky no debiera verme así. Entonces nos pusimos de acuerdo para evitar a toda costa que Rocky me viera en ese día. Para serles franca, estaba terrible: no podía había hablar, cada diez minutos me entraba un ataque de tos—horrible, parecía como si me estuviera muriendo; aunque no lo sintiera así realmente—, moqueaba con frecuencia, tenía las glándulas inflamadas y ciertamente mi aspecto externo me era… lindo.

Me bañé con agua caliente, me vestí con blusa holgada y pantalón largo y holgado. Adicionalmente me puse un abrigo de piel de oso polar y una bufanda. Esa mañana de octubre hacía realmente mucho calor, pero no me importó; el punto es sudar la enfermedad. Por esa razón, cuando me da fiebre, en lugar de ponerme hielo, me pongo un buen abrigo.

Cuando se suda la enfermedad hay más probabilidades de mejorarse. Se supone que el cuerpo sube la temperatura interna del cuerpo para matar al virus no benigno, entonces, si ayudo a mi cuerpo a subir la temperatura, es mejor.

Lo costoso y dificultoso son dos cosas: cada cierto tiempo debo cambiarme de ropa, porque cuando se suda no puedo quedarme con eso puesto; sería ir para atrás. Y como no puedo encender el abanico o refrescarme de alguna otra forma, sudo mucho.

Lo otro es que cuando llego al punto cúspide en que el virus llega hasta mi cerebro y lo comienza a dominar, comienzo a tener alucinaciones. Y lo peor es que siempre son las mismas que he tenido desde pequeña: un niñito pequeño, pequeñito, pequeñito; con una especie de máquina de tortura con púas comienza a torturarme. Siento que salgo corriendo de dondequiera que estoy—no es un lugar cierto en donde voy en mis alucinaciones—y corro, y corro, y corro; entonces siento que me voy a caer a un abismo. Pero no es un abismo, es el borde de mi cama. ¿Pero cómo? Si no me he movido del sitio en donde estoy, en el mero centro de la cama. Entonces la habitación se alarga y siento que debo huir, huyo; pero no me muevo de mi cama; ¡pero estoy huyendo!
Entonces un reflejo le dice a mi cuerpo que debe moverse. Tengo los ojos abiertos y la mirada fija en un solo lugar, la pared. Al momento de moverme, la mirada se comienza a enfocar en otra cosa: en el cielorraso. Y la visión comienza de nuevo: la habitación se comienza a agrandar y yo corro, pero no corro. Y cada cierto tiempo el niñito diminuto aparece y escucho su voz. Lo más mortificante es que jamás estoy a salvo; corro, corro, corro y nunca llego a encontrar un lugar en donde ocultarme, protegerme y descansar.

Entonces aparece Rocky en mi mente. Todas mis intenciones hacia él son buenas, pero de todas maneras siento que le estoy haciendo daño; amándole, y no siendo sincera con él.

Entre todas mis alucinaciones me dormí. Ya estaba acostumbrada a ese niñito infeliz. Y sabía que no me dará daño si no le doy mi brazo a torcer. Solo tengo alucinaciones cuando hace mucho calor, estoy enferma e intento dormir, pero no me duermo. Cuando me duermo, él se va. Pero si me duermo en una de las horas más calurosas del día, él aparece en mis sueños y me vence en la carrera. El punto es no dormirme en las alucinaciones mientras hacer mucho calor.

Era la una con quince después del mediodía cuando el niñito se fue y me dejó dormir en paz. A las tres, después del mediodía, es cuando hace realmente calor; y a las cuatro hacer fresco, a las cinco es el ocaso; éste dura dos horas, de modo que el anochecer es a las siete, pero algunas estrellas salen antes—en verano—, a las siete también comienza a hacer frío.

A las tres después del mediodía me desperté y salí, lo más rápido que pude, de mi habitación. Como ya así calor no podía quedarme un segundo más dentro de ella. Ya había transpirado mucho la enfermedad y ahora se podía respirar el virus de la gripe dentro de mi habitación; lo cual significa que tendré que dormir en otra habitación.

Esa vez, cuando me desperté me fui al comedor—en donde hacía más fresco—y almorcé una sopa de enfermo que me había preparado mi madre. Ella estaba totalmente de acuerdo con la idea de no ver a Rocky ese día.

A las tres y quince comenzó a llover a cántaros, igual que el día anterior. Me senté en un sofá de la sala e intenté ver televisión sin que me dieran esos mareos precedentes a las alucinaciones. No funcionó. Me dormí de todas maneras en el sofá.

Me desperté casi 24 horas más tarde., después haber sido vencida por el niñito infeliz cuyo nombre jamás supe. Me desperté gritando y en mi cama. Era la hora más caliente del día en mi habitación: las tres de la tarde. Sin embargo estaba lloviendo. Miré por la ventana y vi las gotas que agua que se veían a lo lejos. El techo de mi casa tenía caño; así que no se veían los chorros de agua, pero si se veía el enorme chorro de agua que caía por el tubo de la cañería al otro lado. Ahí había un tanque contenedor de agua que almacenaba el agua de lluvia para cuando se cortaba el suministro de agua potable. Viví en un país con muchos problemas, y el agua era uno de ellos.

Al acercarme a la ventana sentí el frío de la lluvia, casi tan frío como la vez que cayó granizo. Di tres pasos hacia atrás y sentí más el calor de mi habitación que el frío de afuera; pero éste siempre trataba de colarse en mi habitación. En otras situaciones hubiera disfrutado del frío imaginándome cómo sería si en mi país nevara. Pero en esas situaciones, lo único que podía hacer era cerrar ambas ventanas y sus cortinas, buscar las frazadas de verano—las noches de verano son más frías que las de invierno, en _____ (TP) —y arroparme con dos de ellas.

Luché para dormirme. En otras condiciones, dormirme escuchando la lluvia caer sería la mejor de las canciones de cuna, pero por alguna razón no me pude dormir sino hasta 2 horas después.

Narra María:


Tener que cuidar a ____ (TN) fue la mejor excusa para faltar a clases casi dos semanas. Pero lo que sí no me parecía de estar ahí cuidándola eran sus gritos. Al principio fueron moderados. No me pareció algo por lo cual alarmarse. He sabido que ella tiene alucinaciones cuando está con fiebre alta y es normal, a mí también me pasan cosas así.

Sin embargo, cuando estaba en la cocina preparando un té para cuando se despertara, mientras veía algún programa en la televisión y, de repente, escuchaba unos gritos ahogados, al principio y luego exageradamente desesperados, me alarmé muchas veces y hasta por gusto. Iba corriendo a su habitación y la encontraba tendida en la cama o en el suelo retorciéndose de un dolor ficticio.  Entonces se daba cuenta de que en realidad no sentía ningún dolor más que el de la cabeza y las ganas de vomitar y no poder hacerlo. Luego volvía a la cocina y le traía un té para tranquilizarla.

Una de las cosas que más me dolió de ver a ____ (TN) enferma, era que, enferma, era más testaruda que cuando estaba sana. No quería que la llevasen a un doctor y no quería ver a Rocky, ni hablar con él, ni que supiera que ella estaba enferma.

Pobre Rocky, no pudo saber de su amada, no pudo verla, no pudo hablar con ella y tampoco supo que lo grave que estaba su querida.

Al mediodía del lunes 13 de octubre de 2014, _____ (TN) despertó de su “sueño” sobre alterada e hiperventilando. Según muchos doctores, despertar de esa manera es malo  para el corazón, eso me preocupó.

_____ (TN) volvió a tener pesadillas o alucinaciones  extrañas. Le di algo de agua para que bebiera y se tranquilizara, le di una pastilla para el dolor de cabeza y luego comió un poco de comida, un poco.

_____ (TN), desde que entró a la secundaria estuvo peleada con la comida, comía solo para que no nos preocupáramos y cuando debía ir a las prácticas del equipo, ya que ella tomaba muy enserio la nutrición a la hora de hacer ejercicio. Ella sabía muy bien que si no comía, se desmayaba; y si se desmayaba, los demás creerían que no tiene una alimentación adecuada, y una deportista debe tener una alimentación adecuada. La verdad es que más que con la comida, ella estaba peleada con las porciones de comida y con las calorías. Todos los días contaba las calorías que injería, y contaba las porciones. Se aseguraba de comer, siempre, 3 porciones de fruta y evitar las proteínas y los carbohidratos. Según dice ella, en su casa comía suficientes carbohidratos y proteínas y por eso las evitaba en el colegio para no pasarse de la cantidad necesaria. Pero lo más extraño de todo es que, a pesar de su dieta media extraña, en donde un día comía más vegetales que carne y en otro comía la porción medida de todo; en la que también excluía muchas veces a la hemoglobina y al calcio, tenía más energía y más resistencia que medio equipo; se ubicaba entre las más hábiles.

Después de comer su micro porción de comida, ____ (TN) vio algo de televisión y me preguntó por los chicos en el colegio. Entonces le conté parte de las cosas: Rafael, al igual que Rocky, exigía verla; pero no era valiente como para venir hasta su casa porque le tiene miedo al padre de _____ (TN).


Ana ha conseguido cinco novios más de los 25 que tenía. Eva se ganó el concurso regional de deletreo en inglés y dejó a Max hecho una mierda. El equipo intermedio femenino ganó la copa distrital de fútbol. Los muchachos de la preparatoria se dividieron en dos bandos, porque dos de los chicos más populares están enamorados de una chica de nuestro nivel y quieren estar con ella, pero como son dos  son de bandos diferentes, es sinónimo de guerra de bachilleratos; de modo que el tercer piso que dividió en dos por casusa de una chica del segundo piso. Las chicas de 8º se pelearon con las de 7º, lo cual las volvió indefensas. Es una tradición muy ancestral la jerarquía que hay en cada uno de los pisos de la escuela. Y en el segundo piso la jerarquía dice que  la pareja real de 9º gobierna sobre los reyes de 8º, de 7º y sobre sus vasallos.

 Particularmente, ____ (TN) no se ganó la corona en 7º grado, pero como ella está “supuestamente” saliendo con Rafael—quien es el Rey de 12º por haberse casado  con la reina de su nivel, y aún después de haberse divorciado de ella mantiene sus títulos—. Y como ____ (TN) está con él, eso la convierte en Reina por decreto del primer Rey de pre-media. Sin embargo, el Rey de pre-media es Tomás, y su novia, Fergie Lynch era la Reina; peor como Tomás rompió con ella porque esperaba que ____ (TN) lo aceptara, Fergie perdió su título. Entonces Tomás y _____ (TN) son los reyes de pre-media, a pesar de no estar saliendo, lo cual es aún más romántico que estar saliendo de mentira con un chico mayor.

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Es algo raro que ahora es cuando yo vaya a publicar esta entrada. Debía haberla publicado hace dos semanas, pero la verdad es que como empezó este trimestre no he podido escribir nada. La verdad no esperaba que por ser primer lugar de cuadro de honor me cayeran tantos compromisos encima. 

Ahora bien, dejando de lado todo lo relacionado con el colegio, ¿qué les parece este capítulo?
Recuerdo que cuando estaba yo escribiendo este capítulo estaban corriendo unos vendavales tan fuertes que hacían que las cortinas llegaran hasta el techo, porque era inicio de marzo. Ahora es julio, y en lugar de estar lloviendo a cántaros y de hacer 33ºC, no hacer 43ºC y un sol más brillante que en la estación seca. Parece que el año se dobló en esta parte del planeta. ahora solo quisiera que aquí estuviera lloviendo como en este capítulo; aunque no quisiera estar enferma con TN. De momento solo parece un simple catarro, pero luego--creánme--será algo hasta capaz de causarle la muerte. Por eso esta primera parte se llama "Grave enfermedad". 

Tengo grandes expectavivas sobre esta parte, y sobre esta tercera temporada; así que espero que guste mucho.
No tengo seguro cuándo publicaré la siguiente entrada, mas sí puedo decir que el capítulo 7 de esta temporada será publicado el 10 de octubre. Así que todavía queda tiempo para aquellos que estén interesados en ganar la trivia sobre quién es el personaje nuevo que no está en la página de todos los personajes.
 Para despedir esta entrada quisiera compartir este vídeo de el canal de Sebas, el Coleccionista de Mundos, que me llena de felicidad que él por fin haya logrado una  de sus metas y sueños.


Cuídense, estudien, coman, protéjanse de los rayos UV, hidrátese y lean libros, leer te da muchos conocimientos y es en lo que me baso yo para escribir mis libros.  
por su puesto me despido mandándoles a todas mis lectoras un enorme abrazo y un gigantesco beso 3: 3: 3:

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