viernes, 12 de agosto de 2016

Capítulo 24: Capítulo 69 (conteo general): "Un típico día de vacaciones".


**Al día siguiente**

Desde la mañana estaba mi padre cortando leña. Yo me desperté porque para mi vecino era hora de festejar con toda la bachata de su playlist. Me pone de mal humor despertarme temprano un día de vacaciones, con el retumbar de un bajo desafinado en mis oídos. Si quisiera oír un bajo desafinado, preferiría oír a Riker.

Me levanté de la cama con facha de La Bruja Buena, y fui a ver qué había de nuevo. No había cable, pero sí internet; el agua amenazaba con irse y el vecino con su música. Toca y desafina. Mi padre cortando leña… era un típico día de diciembre en mi vida.

Volví a mi habitación y volví a acostarme en mi cama. Miré al techo y comencé a prestarle atención a la letra de la bachata. ¡Qué asco! Quien escribió esa canción nunca se ha enamorado de verdad, o seguramente creyó que era así, pero lo confundió con pasión. Tal vez su sociedad le hizo creer eso.

Eso que cantas no se llama amor, cariño, se llama lujuria y es un pecado capital, idiota, pensé. Hablando de pecados capitales, me di cuenta de que yo también estaba incurriendo en uno. Me levanté de la cama casi de un salto y fui a buscar oficio.

No había desayuno hecho, de modo que ese sería m oficio por ahora. Comí sola. En mi familia éramos cinco: mis padres, mis dos hermanos mayores y yo. Mi mamá había salido temprano para trabajar. Mi hermano mayor se fue de casa en cuanto se graduó y ya lleva años estudiando en Europa. Juan había partido para Alemania hace poco y mi papá también estaba trabajado, pero en casa.

Se podía oír un eco, pero no había nada que produjese sonido. ¡Cuán vacío estaba ese edificio! Así había sido mi vida hasta que llegó un chico a mi vida, hace algunos meses. Hace cuatro meses atrás, ese chico trajo a su familia e hizo barullo en mi vecindario y en mi casa… Pero este chico se había ido de gira; él es músico, por lo cual, técnicamente estaba trabajando. ¡Maldito sistema capitalista! Por las ansias de dinero me ha alejado de las personas que más quería. Yo también tendría que irme en algún momento a estudiar, y eso sería únicamente con el propósito de que empiece a trabajar y a pagar impuestos. Yo me iría en julio, faltaba toda una eternidad para ese momento. Incluso había meditado conseguirme un trabajo para tener algo que hacer durante estos próximos meses. No sabía en qué ocupar mi tiempo para entonces. Oh, pero mis padres necesitarán a alguien en casa que se encargue de los quehaceres domésticos. ¡Todo por no pagar a una empleada doméstica! Pero de todas formas quisiera tomar un curso de música, aunque sea para no estar de vaga todo este tiempo solo estudiando el idioma y los términos técnicos en inglés, y por supuesto sobre la matera en sí.

Casi a las once de la mañana se levantaron las niñas Ana y María. Comieron y luego las mandé a lavar los platos,  las ollas y la estufa (porque yo no soy empleada de nadie) Estuvieron en eso como hasta las dos. Pero desde la una yo ya estaba ahí secando la estufa para cocinar. Así es la vida.

Papá había estado cortando leña para preparar una barbacoa en la tarde. Solo estábamos él, mamá, las niñas y yo. De todas formas extrañaba a mis hermanos Iam y Juan; me sentía sola… y a Rocky también lo extrañaba.

Llevábamos dos días seguidos dedicándonos a la limpieza. Después del almuerzo fui a limpiar las paredes de la casa por dentro y por fuera y las niñas se quedaron limpiando la cocina: la grasa del piso, la cerámica de las paredes, el extractor, la nevera y  la vajilla.

A las 4:30 estábamos súper agotadas. María propuso un té y esta vez acepté de buenas ganas. Luego tuvimos la barbacoa. No tengo nada interesante que contar sobre esa velada. María, Ana y yo estábamos conscientes de que limpiar una casa no significa solamente barrer y trapear. Hay muchas cosas que se limpian, que se llenan de polvo, de grasa y de mugre, en especial las cosas de la cocina. Ana y María todavía no terminan con la cocina y a mí nada más me faltaban los guardarropas y las pantallas.

Me dolían las manos; me dolían los cayos de tocar guitarra y el músculo de hacer cejilla. Por supuesto que también me dolían la espalda y los pies. Las chicas y yo nos prometimos que nos haríamos la manicura al finalizar la jornada anual de limpieza.

Sobre la barbacoa, la carne estuvo riquísima. Es lo único que cabe decir. Después de comer me fui a la cama pensando en si lograría sobrevivir todo ese tiempo hasta que llegara Rocky; el tiempo me estaba comiendo. María también se fue a dormir, y, por lo que parece, Ana se quedó con mi padre ayudándole.

Al día por fin terminamos de limpiar arduamente toda la casa; entonces nos sentamos a hacernos la manicura, como prometimos, y a hablar de Ross. ¿Por qué de Ross? Pregúntenle a Ana.

—Es un chico muy inteligente.
—Es un capricornio; es un signo muy extraño. Está loco como una cabra—le contesté.

—Esa debe ser la razón de su locura por la música. Enamorado debe ser igual.
— ¿Te interesa tener un amor de cabras?—se rio María, que hasta entonces no había dicho nada.

—Esos chistes zodiacales déjaselos a ____ (TN)—contestó Ana un poco resentida.
—Ay, por favor. No digo que Ross no sea inteligente, porque lo es…

—Y tiene musculosos brazos—me interrumpió Ana con ojos de enamorada.
—Para mí que son de mentira. ¿Tú se los has tocado?
—No, pero voy a intentarlo cuando vuelva.

—Oh, necesitarás suerte. Oí que Ross y Kimberly tienen algo—recordó María.
—Hm—murmuró Ana—_____ (TN), ¿qué es de la vida de Kimberly?

Lo pensé un momento. Su estadía en la casa de los Lynch ni siquiera la noté. ¿Cuándo se fue?

—Seguramente debe estar en casa de sus padres jugando Wii o cotilleando con sus vecinitas.


Luego de rasgar levemente el tema de los brazos de Ross se produjo un silencio. Yo estaba sentada en un sofá. Ana me hizo la manicura en la izquierda y yo le hice la pedicura a María. Luego cambiamos de posición. Los brazos de Ross nos impidieron volver a abrir la boca. Supongo que todas estuvimos pensando en esos brazos. Supongo que al tocarlos serían como toronjas. Me recordé de la vez en que casi sucede algo entre nosotros. Sus brazos son muy fuertes, pero mi amor por Rocky es aún mayor, y por eso no ocurrió nada de lo cual debiera avergonzarme frente a Rocky.

Rocky… No lo podía sacar de mi cabeza. El tiempo hacía que ya no doliera la distancia, pero aun así lo extrañaba. Estaba segura de que los brazos de Ross no eran tan fuertes como los de Rocky. Si ambos hicieran fuerza, Rocky ganaría. Eso brazos, con sus tatuajes… ¡cómo olvidar lo fuertes que eran… son! Entre ellos me abrazaba. Era el lugar en donde más segura me sentía. Extrañaba tenerlo tan cerca de mí; oír su respiración, y los latidos de su corazón… y sentir su calor.

— ¿_____ (TN)?
—Emm, sip.
— ¿Qué pasa?

—Estoy enamorada, Marí.
—Eso lo sabemos, cariño—respondió Ana malhumorada.
—Ya se te secaron las manos. Ahora pon los pies para hacerte la pedi.

—Y hazme las uñas a mí—añadí Anita.

Solo asentí y me puse a trabajar. Las vacaciones se estaban poniendo tediosas, pero todavía podíamos ir al mar. Sería un paseo de tres días y eso nos mantendría ocupados y no nos aburriríamos.


No pude dejar de pensar en Rocky. Con frecuencia imaginaba que estaba junto a mí viéndome trabajar y sonriendo; que decía unas palabras y que en pocos segundos volvería a sentir sus labios en mi boca y sus brazos en mi espalda. Pero Rocky no estaba ahí. Lo extrañaba tanto… Necesitaba llamarlo, pensé.

…………………………..



Eran como las dos de la tarde. Quizá tuviera chance de que estuviera libre y me cogiera el teléfono. Lo pensé como cinco veces. Miré fijamente su número grabado en mi teléfono con mi corazón. Lo miré y lo remiré y no pude encontrar ninguna otra respuesta que no sea “¡llámalo!” Lo tomé con fuerza y marqué su número repitiéndome todas las veces que pude que no me echaría atrás. Sonó como tres veces y luego… alguien lo cogió…

—Hola ¿Amor?—su voz dulcísima fue la única respuesta que necesitaba.
— ¡Rocky!—dejé escapar un grito ahogado y me tapé la boca. Estaba asustada.
—Amor, ¿cómo estás? Justo estaba pensando en ti.

—Bien, solo…—pensé seriamente si debía hacerme la súper chica con corazón de acero o si debía mostrarle mi corazón abierto, tal como él se sentía respecto a mí…--Ay, la verdad es que te extraño mucho y ya no soportaba tenerle lejos. Sé que solo han pasado cuatro días—

— ¡Cuatro días! ¿De verdad? Para mí han sido cuatro milenios. He recorrido gran parte de la historia de la humanidad por ti— ¡Oh, pero qué dulce! Cada día se me va dificultando más respirar si no estás aquí junto a mí. Quería llamarte desde el día de tu graduación para felicitarte, pero no sabía qué hora era allá para no despertarte.

—Oh. Espera, ¿qué hora es dónde estás?
—Es casi medianoche—contuve el aliento. Lo había despertado
—Oh, lamento haberte despertado. Debería—

—Oh, bebé. De hecho acabo de venir de un concierto. Solo hace una hora que recogimos todo y llevo todo este tiempo pensando en ti. Ha sido bueno que me llamaras.

—Tus pensamientos han llegado hasta acá. Yo no paro de pensar en ti. Te extraño a ti y a tus labios, y a tus fuertes brazos sujetándome—Sentí sonrojarme. Aunque no nos pudiéramos ver, sentí que él sonreía. Seguramente sabía que estaba sonrojada. Pero era lo que sentí por él y no lo podía evitar.

— ¿Me extrañas tanto, bebé? ¿Me demostrarías cuánto me has extrañado a mí y a mis besos, y a mis brazos cuando vuelva a ____ (TP)?—reí.

—Sí, lo haré. No puedo esperar para estar en tus brazos y besar tus labios, amor mío—Rocky rio a gusto. Seguramente estaba abrazando el aire a su alrededor deseando que yo estuviera ahí para poder abrazarme.

— ¡Oh, no digas más! Me haces desear que estés aquí esperándome en mi cama para pasar toda la noche conmigo—Contuve la respiración. Yo también deseaba estar allí, esperándolo en su cama. No me importaba mi virginidad. Solo quería complacer a mi novio. Ambos lo anhelábamos desde el fondo de nuestros corazones. El día que por fin lo hiciéramos, seríamos felices por siempre. Mi deseo más grande era poder ser suya por completo; en cuerpo y alma.

— ¿Y quién está esta noche contigo acompañándote?—me decidí a preguntarle.
—Hoy estoy con la bella Marlee—me asusté. ¿Qué me estaba diciendo este chico?—Es una JB electroacústica, pero ella no hace lo mismo que tú, bebé.

—Oh… me asustaste, cariño—Rocky rio y yo también; suspiré tranquila—. Amor, tengo que colgar. Sabes que las llamadas al extranjero cuestan caro y… tengo que colgar.

—Vale, ____ (TN) —en toda la conversación no habíamos utilizado nuestros nombres—. Cariño—… cambió su voz a un tono más sexy—. Ya estoy deseando ver cómo me recibirás. Demuéstrame que me has extrañado de verdad a mí y a mis labios—Rocky parecía realmente excitado. ¿Sería yo? ¿Había provocado todo eso por teléfono?

—Claro, mi amor. No podrás resistirte a lo que verás.
—Te amo.
—Yo también te amo… y tengo que colgar. Estas llamadas son muy caras.

—Tranquila, _____ (TN). Igual yo ya me tengo que ir a acostar ¿Tú no?
—Oh, apenas es el almuerzo. Luego buscaré oficio.
—Hasta luego—se despidió.

— ¿Te veré pronto?—se cortó la llamada. Tendría que comprar más tiempo aire para volver a oír la voz de Rocky.

Cerré la llamada y me quedé en ese mismo sitio un momento más. Pero no tuve paz porque Ana y María salieron de su escondite y comenzaron a atacarme con sus preguntas. No sabía que estaban ahí. Seguramente habían oído mi gritito ahogado de “¡Rocky!”

Les respondí a todo, aunque no tuviera ganas de hablar de ello; incluso me preguntaron que quién estaba en cama de Rocky. *¿Habían escuchado eso?*
Me esforcé porque el interrogatorio terminase lo más pronto posible, así podría volver a estar en mi habitación, recostarme e imaginarme que Rocky estaba allí, a mi lado, para evitar que sufra. Es un engaño, lo sé, pero es mejor que soportar tal sufrimiento. ¿Cómo un ser humano puede vivir así? ¿cómo se supone que mi corazón sobrevivirá cuando no esté él? Este amor que es vida y muerte; a veces me tiene feliz y otras veces me hace llorar.

Lloraba un poco en ese momento. No lo podía contener. Sin darme cuenta mi almohada se había convertido en un mar de lágrimas. Pero por lo menos así me sentía mejor

                                        *          *           *

Cayó una pequeña lluviecita en la tarde. Fue casi como un bajareque, pero duró más. Me sentía tan tranquila que quería dormirme con esa lluvia aunque no estuviese cansada.

Me imaginé cómo sería la lluvia en el mar. Sin duda el mar es mi medio favorito. Y la lluvia en el mar es u fenómeno precioso, al menos para mí. Me encanta sentir el fresco de la brisa del mar en mi cara. De pronto sentí sal en mi nariz. Había olvidado lo nauseabundo que se sentía el olor a agua de mar, pero aun así me encantaba ese lugar.

Me senté en la playa. No era de arena, era una playa rocosa. Me hice un pequeño rasguño en la pierna. También había olvidado lo peligrosas que son las playas rocosas cuando uno está descalzo. Sentí un ligero ardor, pero ya tenía experiencia en eso.

Sin dudarlo, metí la pierna en el agua salada. El ardor aumento, pero lo aguaté con una mueca de dolor. No me preocupé porque sabía que el agua salada era el mejor desinfectante para las heridas y que las cicatriza más rápido.

Me paré sobre el lecho marino y me refresqué. Ya no ardía mi cortada. Pero estaba rica el agua y quise quedarme allí. Miré al horizonte, entre la punta y una isla. Una cabellera sobre el agua llamó mi atención. Parecía alguien nadando. ¿Quién vendría nadando desde el manglar hasta las islas de la bahía? O si no, ¿desde dónde vendría nadando?

Se acercaba a mi isla. Creí que pronto se estrellaría contra el lecho marino de la isla, pero cuando ya estaba lo suficientemente cerca de mí como para mojarme con sus brazadas, se detuvo y se puso en pie, dando una gigantesca bocanada de aire y limpiándose la cara. Sí  me mojó la sudadera que llevaba puesta, con sus cabellos empapados.

Estaba bastante confundida y no sabía ni qué decir. Así que esperé a que él tomara la palabra primero.

— ¿Estás bien? Vi que te cortaste. Déjame ver tu pierna.
—No, estoy bien. Solo es un rasguño—le mostré mi pierna.
— ¿Un rasguño? Es una cortada muy extensa.

—Sí, pero es superficial.
—Debes tener más cuidado con estas rocas.
—Es que hace tiempo que no venía por aquí. ¿Y tú desde cuando eres experto en las costas de ____ (TP)?

—No soy experto en costas. Yo solo soy experto en cuidarte a ti—sonrió amablemente.

Awwww, ¡qué lindo!😍

— ¿Qué estamos haciendo aquí? Tú estabas de gira por Europa y yo estaba en casa. ¿Cómo es que llegamos al mar?
—Mi corazón anhelaba verte hoy.

—El mío también. No puedo vivir sin ti. Necesito que estés conmigo, o al menos estar contigo—Rocky sonrió y luego fue soltando un risita misteriosa.
—Rocky, ¡No te rías de lo que siento por ti!

—Mi hermosa flor de primavera—me acarició la mejilla—yo también siento eso mismo—Vine hasta aquí para respirar tu perfume—. Me acarició el cuello y luego acercó su nariz a mi pecho; me olfateó y me besó tiernamente—. Cariño, vine hasta aquí porque extrañaba tus hermoso labios—. Pasó su pulgar por mi labio superior y luego pasó a acariciar mi mejilla, y luego me besó dulcemente en una de mis mejillas.

—Rocky, mi amor. Extrañé tu voz, tus ojos, tu respiración, tus brazos… Y ahora también extrañaré tus dedos con los que me acaricias—Rocky sonrió a acercó su boca a mi oído.

— ¿No te olvidas de mis besos?—sonreí
—Eso es lo que más extraño de ti. No he podido dormir estos días pensado en cómo me besabas y me tocabas…

—No permitas que este sueño acabe amor mío.

Lo deseaba desde hace mucho. Pero Rocky fue tan delicado que hubiera preferido que se lanzara sobre mí como si no hubiera mañana. En cambio acarició mi cabello y luego mi mejilla, … entonces levantó mi barbilla y comenzó a acercarse a mí. Yo tenía los ojos cerrados, pero me estaba irritando que estaba tardándose mucho en besarme. Oí que se rio un poco quizá al ver mi cara de desesperación. Abrí los ojos solo para contemplar sus labios esbozando una sonrisa triunfante y sus dientes sobresaliendo. Brillaban por lo blanco que eran. Ya estaba cerca de mí. Cerré mis ojos y me entregué por completa a esa sensación

La mano de Rocky sujetándome con miedo a lastimarme; su otra mano, en la base de mi espalda, y sus labios besaban los mío.

Comencé a respirar entrecortadamente. Rocky me daba pequeños besitos y separaba sus labios de los míos; pero mis labios lo buscaban y los suyos no podían evitar juntarse con los míos.

Coloqué mi mano en su nuca, justo en la base del pelo. Pensé en tirar de su pelo, pero él ya estaba bastante caliente. El sol brillaba y nosotros nos estábamos poniendo rojos como camarones.

Rocky comenzó a usar su lengua conmigo. No me di cuenta ni de cuándo lo había dejado entrar. Pensaría que no sería justo que lo hubiese dejado ganar de esa forma; pero ya no podía, él me estaba ganando. Sentí que esbozó una pequeña sonrisa; pero luego, se convirtió en una carcajada un poco fingida. Me asusté un poco.

—Rocky—susurré en sus dientes.
— ¿No quieres besarme?

—Me muero si no me sigues besando. ¿Tú no quieres seguir besándome?—Rocky sonrió y se separó de mí; aunque todavía su mano me mantenía cerca de su amiguito. Me miró profundamente desde arriba a los ojos.

—Ya no quiero—sentí que mi corazón se rompía. *What?! Rocky rio, probablemente de mi cara de pez fuera del agua. Lo miré a los ojos.

—Sádico—Él soltó una carcajada y se acercó a mí. Besó mis labios de piquito y puso ambas manos en mi espalda, acercando mi pecho a él. Me abrazó y estrujó. No sé  qué era, pero me hacía sentir incómoda. Di un salto y casi me caigo de la cama. 

Tenía calor y todavía sentía las manos calientes de Rocky en mi espalda. Pensé en sus besos y en seguida todo el sueño se disipó.


--------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hola!!!! Lamento muchísimo la terrible tardanza. Si esto fuera del colegio ya hubiera perdido la materia XD.
Estaba esperando los parciales para poder publicar algo en el blog, pero se me pasó el tiempo y no pude escribir nada. Ahora ya está acabando el trimestre y ya la mitad de la promoción está quedada. Por suerte todos mis esfuerzos en el trimestre me salvaron de quedarme; así que ahora voy a dedicarle más tiempo a este blog. 
Recuerdo que esta historia también está en Wattpad para quien me quiera seguir si no le aparece el blog (todavía tengo ese problema) y estoy actualizando el otro blog.
Ahora, continuando con la vieja tradición, acompaño esta entrada con un vídeo musical.



Esta canción la compartió la dueña del blog tuyloshermanoslynch.blogspot.com, cuyo nombre no recuerdo. Como sea. Me ha gustado mucho esta canción, nunca antes había escuchado a esa banda, pero ahora me gusta y por eso quiero compartila con ustedes XD 
Con esto me despido. Hasta dentro de dos semanas :3


martes, 7 de junio de 2016

Capítulo 23: Capítulo 69 (conteo general): "La graduación”

Me levanté algo tarde. La graduación era a las 8 y yo estaba bañándome a las 7 a.m. Los chicos salieron de su casa a las 4 a.m. para llegar con el sol a L. A., y de ahí partir a su siguiente destino: Europa.

A las 8 a.m. llegamos al lugar de la ceremonia. Estudié mucho durante todo el año para conseguir un puesto de honor en la graduación. No conseguí el primer lugar, pero al menos me quedé con el tercero.

Me tocó entrar entre los primeros, y como igual esta entre los cuadro de honor, me tocó posar para numerosas cámaras mientras iba entrando. A Paloma le tocó dar el discurso a la promoción, pues ella era el primer lugar. Fue un discurso como de 20 minutos, y aunque no estuve de acuerdo con muchas de las cosas que dijo, por lo menos no escuchamos atorrancias.

Después de su discurso, entonces llegó el momento de oír idioteces. Las autoridades del colegio, del Ministerio de Educación y el Presidente de la República fueron a darnos sus discursos. El colegio dio obsequios, certificados y reconocimientos a los cuadro de honor. Hasta los diputados de la ciudad nos dieron presentes. Los cuadro de honor éramos el centro de atención.

También estaban ahí representantes del programa de estudios en el extranjero. Era el momento más horrible para todos los graduandos: cuando dicen quién es más inteligente que quién.

Hubo abucheos hacia los compañeros y hacia el programa, algunos murmullos y otros gestos despectivos. Cuando me llamaron, y me levanté del asiento, hubo silencio total en el auditorio. El sonido seco del piso, cuando avanzaba hacia el escenario. Me costó sonreír para la foto mientras recibía mi certificado y mi beca de manos de la Directora Regional de Educación.

Tan solo levanté la mirada y pude ver la cara de Paloma, y sus gesticulaciones hacia mí. A varios no les importaría, pero a otros como ella les parecía increíble que yo hubiera obtenido beca para estudiar medicina y ella no aplicó ni para enfermería.

Terminó la entrega de becas para estudiar en el extranjero y fue el momento de recibir nuestros diplomas. Esa parte nunca puede ser más humillante que el resto de la ceremonia. Ahora sí sonreí con ganas para la cámara. Y después, en la foto familiar y con mis hermanos (que regresaron al país solo por esa foto) fue el mejor momento de mi vida.

De un momento a otro me imaginé a Rocky a mi lado, abrazándome y quedando para siempre en la historia, dentro de las fotografías. Pero luego recordé que mi novio es famoso y que, sea como sea, no debe aparecer en público de esa manera, y además eso me perjudicaría más a mí. Ya había demasiado odio de parte de los demás hacia mí. Pero tampoco es que era todo un secreto; no lo estaba ocultando a toda costa, pues algunas chicas ya nos habían visto juntos a Rocky y a mí. Sin embargo, una confirmación oficial frente a toda la promoción, los padres de familia, las autoridades del colegio y las autoridades de la ciudad. Mi imagen antes las envidiosas era de una chica feliz con su novio famoso, cuadro de honor, con beca para estudiar medicina en Oxford y con la suficiente madurez como para manejar la importancia del estudio y el amor… sí, esa era yo en verdad.

Acabó la ceremonia y todos nos fuimos a rumbear cada quien por su lado. Era temprano y no sabíamos qué hacer. Mis padres nos llevaron a comer a un restaurante fino, hablamos con nuestras tías y nuestras abuelas, y cerca del mediodía ya estábamos en casa. Oficialmente ya estaba de vacaciones, aunque pronto debía retomar mis estudios para entrar a la Universidad.

A pesar de todas las miradas súper envidiosas de mis compañeros, me sentía súper orgullosa de mí misma, de lo que había logrado: iría a estudiar a Oxford y luego podría volver a mi país y hacerlo crecer, ¡es el sueño de toda una generación! Mi sentido patriótico no me permitía hacer menos por mi patria. Creo que esa es la parte más bella de estudiar.

Tenía quince años y estaba a punto de emprender el viaje más importante de toda mi vida, ¡y con semejantes honores partía de mi país! Lo más importante era que tenía a rocky dentro de mi corazón. De ahí no lo sacaría y me acompañaría a todas partes; así no me sentiría solo aunque esté sola en un minúsculo apartamento en medio de una gran ciudad siete veces más grande que mi ciudad natal. Sería muy probable que no lo tenga a mi lado, pero tenerlo en mi corazón y estar siempre yo en su mente es suficiente para mí.

Por la tarde me senté en mi cama y cogí mi guitarra. Tenía mucho tiempo sin tocarla, y mis dedos extrañaban las cuerdas. Solo comencé a tocar unos acordes al azar, con un ritmo inventado, el primero que me vino a la mente. Tardé como diez minutos en darme cuenta de que esa era la canción que Rocky había compuesto para mí. La tenía en la mente, pues era parte de lo que él había dejado conmigo aquí, en ____ (TP).

Busqué en mi Tablet, en YouTube, alguna canción al azar, que pudiera sacar en guitarra. Quería poner a prueba mi oído y mis habilidades musicales. Para mis padres la enseñanza musical era solo algo que formaba parte de la mínima cultura, pero yo era buena en eso y había estudiado con Riker en Buenos Aires. Sí, me jacto de eso. Aunque me desesperé porque no me salía ninguna canción, pero tenía toda la tarde. Al final, en algún momento antes de las seis de la tarde me salió la canción, me salió toda. Entonces sí me sentía satisfecha.

El resto de la tarde de la pasé con mi familia y con Iam (mi hermano mayor, que había vuelto de Europa). Oh, Europa, adonde había huido mi amado. De ahí venía mi querido hermano Iam. Al día siguiente Iam y Juan volverían a Europa, mientras que Ana y María se vendrían a vivir conmigo; sería algo temporal, digamos que sería una pijamada de nueve días.



………………….………………………

—________ (tn), dame más palomitas.
—Se están haciendo en el microondas.                                                                         
—Pues dile al microondas que llegue cuando empiece la discusión.
—Ana, cariño, los microondas no tienen patas. Orita traigo las palomitas.
—Pueden callarse las dos—pidió María—él la va a besar por fin.

Las palomitas estuvieron listas, sonó el microondas y tuve la muy mala suerte de ir a buscar las palomitas en el justo momento en el que había una discusión, según María, la escena más importante de toda la película, y cuando regresé ya se había acabado la escena. Para colmo ellas no quisieron darle atrás a la película y repetir la escena.

Las niñas se aburrieron antes de ver el final y se durmieron. Esa era su forma de celebrar nuestra graduación. Más tarde yo propuse que fuéramos al mar a dar un paseo en lancha. Pero las chicas ya estaban súper dormidas. Pensé en llamar a Rocky, pero recordé que él estaba de gira de debía respetar su tiempo. Mientras más y mejor hacían en esa semana, más tiempo tendríamos nosotros juntos. Traté de pensar en la increíble celebración de Navidad y Año Nuevo que tendría junto a Rocky. Nosotros disfrutábamos de eso sin gastar mucho (la economía no da para mucho últimamente), pero sin duda todos los estadounidenses gozan de unas fornidas celebraciones. Entonces ya me moría de ganas de celebrar nuestras primeras fiestas juntos.

                                                        *         *        *

¡Qué aburrido que es estar de vacaciones! Mis padres ya habían salido y no había nada más que hacer. Me disfracé de cenicienta y me puse a limpiar la casa, hacer le desayuno, lavar la ropa… Ya iban siendo las diez de la mañana y todavía no se habían levantado ni María ni Ana. Y yo tampoco había desayunado.


Cuando las niñas se levantaron yo estaba limpiando el baño. María y Ana ni notaron mi trabajo cuando se fueron a bañar. Cuando terminé de limpiar el baño, y me bañé, las chicas ya habían desayunado y dejado un desorden en el comedor y en la cocina.

— ¡CHIQUILLAS!
— ¡AHHHHH!
— ¿QUÉ ES ESTE DESORDEN? ¡ACABO DE LIMPIAR TODA LA CASA! VAN Y LIMPIAN ESE DESASTRE. ¡MUÉVANSE!


Creo que mis gritos fueron un poco excesivos, pero fueron efectivos.



………………………………….


Ana y María hasta que jadeaban por el calor y por el dolor de manos de tanto fregar. Yo, mientras, estaba tranquilamente tomando una taza de té y galletas a la inglesa, en la terraza, mientras Ana fregaba los pisos y María limpiaba la cocina.

Al mediodía llegaron mis padres y yo todavía estaba haciendo el almuerzo. Tuve que suspender mi hora del té para preparar el almuerzo. Entonces las posiciones se intercambiaron: yo estaba atareada cocinando mientras que las niñas descansaban y tomaban té a la inglesa; todo porque les pedí que no estorbaran en la cocina, y entonces se fueron a pajarear.

Mi madre se quedó sorprendida por la limpieza de la casa, y después de que almorzamos todas juntas, le comenté de mi idea de ir al mar y pasar unos días en la isla de mis abuelos. A mi madre le pareció buena idea, pero no podíamos ir solas.

Mientras mis padres se ponían de acuerdo con eso, Ana, María y yo salimos a andar en bici. Hacía una tarde espléndida y el sol brillaba tanto que se veía blanco; por alguna razón eso hacía que las cosas se vieran aún más claras que con el sol amarillo.

Dimos varias vueltas a toda la urbanización y al final acabamos en el parque, sentadas, justo en el mismo banco en donde Riker, una vez intentó mostrarme su virilidad. Era el banco que tenía la mejor vista de la puesta de sol a las 4 de la tarde (ya que el valle—el valle del río que pasa cerca de mi casa— el sol se oculta más temprano, además el cerro más alto de la ciudad (que es el límite norte de la misma) es el que cierra el valle y nos priva de los rayos del sol desde las 4, pero la claridad permanece hasta las 6). Apenas iban a ser las tres de la tarde y el sol picaba mucho.

Ese banco en donde Riker quiso mostrarme su virilidad sin ser solicitada, además estaba debajo de un frondosísimo árbol de mango, que no estaba en temporada. ¡Qué ricura de sombra después de estar media hora bajo el picante solazo! Y también, aquel banco está muy cerca de la Virgencita del Carmen. Ya no se le ponía velas, pero se veía hermosa bajo la sombra del mango.

Nos pusimos a hablar de chicos. Principalmente de los chicos del colegio, pero también hay otros chicos que no se pueden escapar de la lista de pendientes de una chica con onda como nosotras. Estrellas actores y otros famosos, tanto nacionales como internacionales; latinos y gringos; europeos y asiáticos. O de los chicos de R5, por supuesto no podemos de hablar de ellos.

Ya eran como las 5 de la tarde y todavía no parábamos de reírnos de las locuras que decían Rafael y Tomás en el colegio; Yo me acordaba de la vez en la que Tomás se había enamorado de una niña de primer año (cuando estábamos en segundo), que estaba en otro colegio y que para estar cerca de ella quería salirse de la promoción, perdiendo el año, para integrarse a su promoción. ¡Qué estupidez! Ni siquiera consiguió perder el año. Pasó a noveno grado junto con todos nosotros y con el resto de la promoción.

—Eso no es tan gracioso—me aguó la risa la imprudente María—Fue mucho más gracioso lo que hicieron Tomás y Marco en la Feria de Ciencias de primer año.
— ¿Ehh?—preguntó Ana.

—Tú no estabas con nosotras en primer año—le respondió María.
— ¿Qué fue lo que hicieron ellos?, no me acuerdo.
—Fue cuando la profesora nos llevó afuera para probar la bazuca a presión de eso dos.

—Ahh. No entiendo. ¿Qué fue lo gracioso?
—Cuando se les perdió el gatillo y no pudieron disparar. Lo buscaron por todo el campo y no lo encontraron. Pasaron esta y la vergüenza por andar jodiendo con su bazuca por dos semanas hasta que fuimos a ver la demostración.

—Mmm. No sé. Huhm. No me parece gracioso.
— ¿Qué hay de Rafael?-preguntó Ana— Hace mucho que no sé de él—. Nos miramos las narices entre nosotras tres.

—Hace mucho que yo tampoco sé de él.
— ¿Cómo que tampoco sabes de él?—se asustó Ana.
—Es que… desde que Rocky y yo volvimos no sé nada de él. Lo dejé.

— ¿Y él qué hizo?
—Nada. Rocky le dio una paliza y nunca más se ha atrevido a acercarse a mí. Ni siquiera estuvo ayer en la graduación.

—Sí, eso es súper raro—agregó Ana—. Él nunca falta a las graduaciones. Alguien como él debe saber de maravilla que las graduaciones son la cumbre de la realeza del colegio.
—Y él es parte importante de la realeza del colegio. Él es el rey de 12, y tú eres su reina, ____ (tn).

—No, eso ya acabó. Además nosotros no nos volveremos a ver. Yo no volveré a pisar suelo patrio hasta dentro de unos 13 años, cuando ya tenga como dos hijos de Rocky. Y él… no tengo ni idea de qué va a estudiar. Pero seguro que será muy lejos de aquí.

— ¡¿Dos hijos de Rocky?!—Se sobresaltó Ana—. No, cariño, tú para entonces habrás tenido como diez.
—Mmm. Puede ser que sí

— ¿Y cuándo es la graduación de Rafael?—dijo María regresándonos al tema del que hablábamos.
—Él no se gradúa. Él perdió el año—dijo Ana, la informada.

—De todas formas ya la graduación pasó—dije yo tranquilizada porque no lo volvería a ver más.
— ¿La de 12º?—preguntó María.

—Sí, ellos se graduaron ayer también, en la tarde, después de nosotros—de nuevo responde Ana la que todo lo sabe—Oye ­____(TN), ¿y tú con Rocky? ¿Ya están preparando el primer bollo en tu horno?

Mi primera reacción fue poner ojos de no entender. Pero luego me di cuenta de que debía responderles con firmeza y no evadiendo lo obvio.
—No, por supuesto que no. Ni lo hemos hecho. Además ni siquiera estoy gorda.

—Oh, pendeja; no es que si estás gorda…
—Yo todavía soy virgen.
— ¿Quéeeee?—exclamó María. Esta cupido no se esperaba que su plan no se cumpliera a la perfección—. ¿Y qué sucedió en Argentina?

—No sucedió nada, María, él no me ha tocado.
— ¿Y eso por qué? ¿Qué le pasa a él? ¡No puede hacer bien un trabajo tan sencillo como ese! ¡Qué clase de hombre es ese que tú te conseguiste, _____ (TN)!

—Ana, yo le pedí que no lo hiciéramos todavía. Es que… no pienso que sea correcto y él piensa igual que yo, y me respeta; a mí, mi cuerpo, mis pensamientos y mis sentimientos—Ana negó con la cabeza.

—Ese hombre que te has encontrado no sirve ni en la cama.
— ¡Jo! ¿Ya tú lo has probado, golosa?—le reprendí.
—No, pero…

— ¡Pero nada! Es mi chico.
—Chico es lo que él tiene—se burló María.
— ¿Acaso se lo has visto?—le inquirí—Óiganme, ¿ustedes hicieron un trío, porque tú se lo viste y la otra se lo comió?

—No y no. Pero tú tampoco se lo has visto—se defendió María.
—Oh, sí que se lo he viste… y es bien grande… A ti, entre esas patas de ganso no te cabría.

—Oh, ¿y cómo es que se lo has visto?—inquirió Ana mientras María trataba de detenerla.
—Es mi marido. Entre nosotros han pasado muchas cosas. Y sí, tenemos momentos de pasión, aunque todavía no lo hayamos hecho—eso fue suficiente para callarlas a las dos.

—Oh…

Okay, niñas, ya fue suficiente—dijo María—. Las dos son eso: niñas; no deberían hablar del amor si solo son unas niñas.

Las tres nos dimos la espalda después de eso. Pasada toda esa discusión, era momento de comportarnos como niñas de nuevo. Luego de un tiempo me di cuenta de que era hora de volver a casa. Fui yo quien tomó la palabra.

—Ya está anocheciendo, vamos a casa.

Nos fuimos todas, pues teníamos hambre  ya era la hora de comer. Pero no nos quisimos ir de una forma tan poco dramática. Estoy segura de que tanto Ana como María tenían en mente irse antes, caminando altivamente como reinas que son, echándose el pelo atrás y sin volver la mirada y mucho menos despedirse. Pero las tres nos quedamos en una actitud infantil, sin vernos las caras y meditando en silencio. También en silencio montamos las bicis y regresamos a casa.


----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hola! Sí, he regresado. Lamento mucho esta ausencia de más de un mes. Mi excusa es la más clásica de todas: el colegio. Sí... Pero esta vez me ha jodido tanto que de verdad les juro que no pude escribir nada más hasta ayer, y hoy acabo de terminar este capítulo. No tengo más reserva, pero es que ya llevaba mucho tiempo sin publicar nada más.
Además se me dañó mi computadora, en donde tenía esta novela, la de Riker, mis tareas del colegio, todo, lo he perdido. Salvo esta novela porque la tenía manuscrita.Pero lamentablemente la otra novela quedará suspendida hasta que encuentre la manera de extraer todo lo que había en el disco duro de la máquina.
Fue hace algunas semanas, así que ya estoy más recuperada. Cuando recién sucedió estaba súper alterada y un poco deprimida porque las copias de seguridad que tenía de mis novela se me habían dañado unos menes atrás, así que prácticamente lo perdí todo. Oh, y también afectó mis notas en el colegio.
Pero bueno. Ya ha acabado este trimestre. ahora mismo estoy en semana de receso, así que voy a aprovecharla al máximo y veremos qué se hace durante el segundo trimestre. 
Este blog ha sido uno de los más grandes proyectos de mi vida, y no lo abandonaré. tengo la intención de seguir con él como una práctica para así ir puliendo mis habilidades escribiendo cualquier otra cosa.

 Espero que les haya gustado este capítulo, cuídense mucho, y les comparto este vídeo que me impresionó: